Karina Mora, gitana

POR GRACIÁN DE HERERA

LA actriz Karina Mora es una mujer sin fronteras, universal como su belleza de sangre gitana. Sin lugar que la retenga, su espíritu de aventura distingue a la actriz nacida en Mérida, Yucatán y desde muy pequeña transitó por los fuertes coloniales de la ciudad de Campeche.

Ella esta templada por las hojas de la experiencia; fino acero que provoca relámpagos apenas desenvaina la espada, con la gracia del ballet clásico, la vemos desplegar sus alas en el escenario, en concursos de belleza o de teatro donde su capacidad histriónica y apariencia colosal, deslumbra en el espacio sideral.

Diamante de ojos negros, cabello azabache que vuela a la monta de su belleza que la distingue. Amazona de corazones, de sueños, de esperanzas en el áspero camino de la fama hollywoodense, alentada por su representante, sin temor a las etiquetas, ya que por su misma naturaleza es una sex symbol latina.

“Entre Sábanas”, ese es el título del filme en el que participó, se dijo en el 2008: ¡controversial y alucinante!

Se le reconoce por ser exuberante, no me refiero que sea por la exageración de las formas, sino la magia que prodiga con una mirada poética, esencia del mundo oriental en el arte de ser mujer.

Karina explaya su arte para Telemundo y su gracia la ofrece sin ambages. Ella es corsaria de la vida y amorosa gitana que lee el futuro entre líneas en la palma de la mano; mientras, su rostro a la luz de la fogata en la playa, inspira una caricia y bajo las estrellas al acercarse el alba, se pierde en el horizonte sobre un galeón español.

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