Hasta pronto "Oso" Ferrero

El 6 de junio de 1981 Ricardo “Oso” Ferrero comenzó a fraguar su Carrera en México. Tarde lluviosa en el Estadio Azteca. Miguel Marín se retiraba del futbol y su tradicional vestimenta, el sweater a tonos blanco, negro y azul celeste fue cambiado en la media cancha, poco después de que arrancó el juego contra las Chivas. Era el cambio de estafeta de Marín a Ferrero, con la histórica frase “me lo devolvés” y de ahí nació el camino de Ricardo Ferrero en el balompié mexicano. Tipo educado, fornido, que llegó con la misión de entrar por uno de los últimos ídolos azules en la portería cementera y cumplió con creces.

Conocí bien a Ricardo y siempre fue un caballero dentro y fuera de la cancha. El siempre recordó ese momento que Marín le abrió camino en La Máquina, porque cuanto arquero llegaba, sabía que tenía que ocupar banca, porque quitar a Miguel, el “Superman” no era fácil. Sólo un problema cardiaco lo alejó y ese mismo corazón hoy le jugó la mala pasada al “Oso” Ferrero para que perdiera la vida.

Ferrero se hizo técnico en México. Llevó al Toluca a una final, que perdió en penales contra Monarcas Morelia, y sin duda alguna, dejó también su huella en el balompié mexicano. Ferrero se había hecho de la portería azul el 11 de febrero de 1981 frente al Toluca, el día de su debut, porque los altibajos de salud que presentaba Miguel y ese intercambio de estafeta en aquella tarde, donde el cielo también lloró fue parte fundamental de su carrera. Joven era Ferrero. Apenas llegó a los 60 años de edad cuando el nacido en Córdoba vio apagar su vida.

El surgido en Rosario Central llegó a pisar Europa con el equipo del Barcelona, pero indudablemente que su paso en La Máquina es recordado con cariño, porque además, durante varias fechas más, siguió vistiendo ese sweater que se volvió todo un símbolo dentro de la época celeste.

Ricardo fue finalista con La Máquina Celeste en aquel 1981, donde Pumas con golazo de “Tuca” incluido, venció a Cruz Azul para relegarlo al subcampeonato. En Toluca, antes de asumir, fue parte del cuerpo técnico del “Profe” Enrique Meza. El “Oso” se quedó en Toluca cuando el “Profe” partió a la selección y todavía en año reciente visitó la ciudad de Toluca donde se congratuló de que su querida Máquina haya llevado el título de Copa MX a sus vitrinas.

El “Oso” Ferrero se ganó el cariño de México por su generosidad de persona y un arquero de grandes facultades.

Aquella tarde lluviosa en el Azteca estuve en la cancha en ese momento histórico del futbol mexicano y no quería dejar pasarlo por alto.

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