Una multitud despidió a Raúl Jiménez en el aeropuerto

RAÚL Jiménez tiene “ángel”, carisma. En cuanto el artillero llegó en su automóvil y se estacionó en las salida F3, donde se ubica la aerolínea que lo trasladó a España, una multitud rodeó su vehículo para solicitarle autógrafos y posar para la foto, mientras que su papá pedía orden, más nervioso, acaso, que su propio hijo.

Rodeado por reporteros y seguidores, les pedía que primero lo dejaran hacer los trámites en el mostrador, para documentar el equipaje y más tarde atender a todos.

Camino al mostrador, siempre entre reflectores, todo mundo lo llamaba: “¡Raúl, Raúl, Raúl!”.

La gente no dejaba de aclamarlo.

Por fin llegó al mostrador de la aerolínea y cumplió con los trámites correspondientes, mientras, la seguridad del aeropuerto trataba de controlar al público, que ya quería su autógrafo en hojas y playeras, así como posar para la foto.

Después de que Raúl se despidió de su familia, todo se convirtió en tumultos. A la policía le costaba trabajo controlar la situación, en su afán de proteger al muchacho, quien fue llevado entre un filtro de seguridad.

Aparecieron los empujones, el caos.

Todo mundo quería saludarlo, escucharlo y el autógrafo, las fotos de Raúl, todos las peleaban. Algunos lograron su objetivo, otros, los más, observaron cómo el delantero fue puesto a salvo al interior del aeropuerto. (Manuel Gómez C./Fotos: Alberto Montalvo)

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