Juan Pablo Sánchez inicia firme el 2016

Mexico, 2016-01-11 21:28:58 | Redacción ESTO

FOTO: JOSÉ LUIS GARCÍA

POR MIGUEL ÁNGEL GARCÍA

La bandera del temple que lleva como estandarte el matador Juan Pablo Sánchez ha sido una llave poderosa que le ha permitido entrar al gusto de los grandes públicos. Se nace con el don del temple, pero saberlo usar es diferente, y si de eso se trata, el diestro de Aguascalientes ha sabido descifrar los misterios del hilo conductor invisible que existe entre la muleta y el toro, para lograr demorar cada muletazo hasta hacerlo prácticamente eterno. Sus fieles argumentos lo convierten en un torero sin par, el único que en la actualidad aquí en México posee esta grandiosa cualidad.

El domingo pasado, gracias a este maravilloso don y a su tino con la espada, unificó los criterios del público y del juez, para así cortar una oreja en cada uno de sus toros y finalmente alcanzar su primera Puerta Grande en la Plaza México.

“Era algo que hacía falta en mi carrera, había tenido faenas muy importantes, pero siempre quedaba la espina clavada de no poder salir a hombros; si hablamos de faenas me sigo quedando con la que le hice al toro de Bernaldo de Quirós, de las más bonitas en mi corta carrera como matador. Sin embargo, salir a hombros de la Plaza México para el público, empresas y periodistas es mucho más valido”, señaló el torero en su visita a ESTO.

-Se toreó lento y se mató muy bien, la clave.

“Lo que antes me quitaba las orejas y las puertas grandes, que era la espada, ahora fue lo contrario; hay que decirlo: el último espadazo valió la oreja, porque francamente el toro fue totalmente en contra estilo. Pero también tuve la virtud de no desesperarme, la gente se dio cuenta que saqué hasta el último muletazo que tenía. Esa es la base de entrenar”.

-¿Cómo se ha dado ese cariño con la Plaza México?

“Desde el percance que tuve por vez primera en la Plaza México la gente se me ha entregado, pienso que ha sido por la disposición que he demostrado. Desde entonces siento cariño y cobijo del público de la capital de manera impresionante, jamás he sentido hostilidad en esta plaza, estoy encantado con esta afición, siento que hemos conectado gracias a mi entrega”.

Juan Pablo considera que a pesar de haber toreado menos el año pasado le continuaron respetando su lugar en las ferias importantes, “se ha mantenido el caché y el torear menos es bueno a veces, ya que me hizo madurar muchas cosas y ver realmente lo dura que es la fiesta del toro. Y cuando tenía que subir el escalón llegó la Puerta Grande, lo cual lo tuvo en el mejor momento de mi preparación, ya que es la primera vez que pego dos estoconazos a mis dos toros”, subrayó.

-¿A qué sabe tu primera Puerta Grande?

Increíble. Imagínate cómo será cuando está llena, seguro eso sabe a gloria. Pero lo mío lo disfruté mucho, ni pude dormir por la emoción. Sin embargo, no se ha hecho nada aún, sólo se sigue avanzando un poquito”.

Y agregó: “Comenzar el año así es muy relevante, más porque veníamos de torear poco, pero con tres orejas de la Temporada Grande se amplía la expectativa”, indicó el torero, quien junto con su apoderado Mario del Olmo verá la posibilidad de entrar a las corridas que aún no están completas y que restan en el serial mayor de México.

-¿Tu temple, tu principal arma?

“Mucho, en eso se basa mi toreo. Tengo cuatro años pisando la Plaza México y es mi primera Puerta Grande y cinco orejas. Sin embargo, me he mantenido en ese estatus por las faenas tan despacito que he hecho”.

El diestro hidrocálido se presenta en la feria de León el 16 de enero, en la inauguración de la primera feria importante del año, ahí desea refrendar el triunfo de la Plaza México; luego el cinco de febrero se presenta en Mérida, Venezuela, y el siete en Autlán de la Grana.

-Lo duro es ahora mantenerse, le decimos.

“Pensarán que como ya salí a hombros estoy hecho, pero la realidad es que esto apenas comienza; he tocado las mieles, pero debo superarme porque la gente me exigirá más”.

Finalmente, Juan Pablo se dijo muy agradecido con la empresa de la Plaza México, “siempre lo he dicho: es mi plaza favorita”, concluyó.