Si no lo internan, Julio muere

Mexico, 2016-04-12 21:29:28 | Redacción ESTO

POR JOSÉ LUIS CAMARILLO

El nombre de Míriam Escobar es poco conocido.

Así se llama la dama que de muchos años a la fecha vemos al lado de Julio César Chávez, pero nadie imagina que se trata de una especie de ángel de la guarda, que lo libró de un daño que pudo ser definitivo al sufrir una de sus peores crisis por el consumo de drogas y alcohol, un mal que el propio César del Boxeo ahora se dedica a combatir a través de su propia fundación.

En nuestro más reciente viaje a Las Vegas, platicamos con Míriam Escobar, en el anuncio oficial de la teleserie El César, que transmitirán TV Azteca, Telemundo y Space, para México, Estados Unidos y América Latina.

Ahí, Julio, como reportamos en su oportunidad, prometió “soltar toda la sopa” y adelantó que tuvo “momentos muy difíciles, muy tristes, pero también momentos muy alegres, muy bonitos, es una historia que va a tener alegrías, tristezas y todo”.

Asimismo, indicó que platicará sobre “esos fracasos que tuve a través de mi adicción, de la que gracias a Dios he podido salir a base de esfuerzo, de mucho sacrificio, de luchar día tras día (de decir) ‘sólo por hoy, no’”.

Asimismo, confesó que a veces, con todo respeto, se me antoja, me acuerdo de mis tiempos, cuando quería evadir los problemas que tenía a través de la droga, el alcohol. Eso me fue llevando cada día a la destrucción, a perder millones de dólares, y lo que es peor, a costa de mi dignidad. Ustedes saben que estas adiciones no solamente afectan a los boxeadores, afectan a toda clase social, sea hombre o mujer, y para mí es muy bonito ayudar y tratar de salvar las vidas que más se pueda”.

El César del Boxeo no dejó de mencionar que “algunos periodistas han publicado puras mentiras; aquí les voy a decir la pura verdad”.

 

DE VIDA O MUERTE

-Míriam, ¿usted pensó que Julio podría morir cuando tomó la determinación de llevarlo a un hospital de Tijuana?

“Si, fíjate que esa decisión vine a tomarla porque le pedí ayuda a su familia, a todo mundo, y la verdad no sé si le tenían miedo, respeto o qué; nadie me ayudaba. Una noche me hablaron para informarme que estaba muy grave. Llevé un doctor y me dijo ‘este hombre está intoxicado, se puede morir’. Me acuerdo que acababa de pasar lo de Michael Jackson, yo tenía miedo de que Julio sufriera un infarto y me dije ‘¿qué hago?’. Recuerdo que estaba el Júnior en Tijuana y me salí como a las 12 de la noche a buscarlo, a pedirle ayuda, necesitaba que alguien más estuviera conmigo porque al meterlo a una clínica, no sabía si podía recuperarse, si le podía dar un infarto. No sabía si él todavía estaba con sus facultades.

“Le dije al Júnior ‘acompáñame, ya he visto unos lugares, nadie me apoya, y tu papá se está muriendo’. Entonces el Júnior creo que me vio muy asustada, me dijo ‘vamos’, y lo llevé a conocer el lugar. De ahí planeamos cómo hacerle y la única manera era durmiéndolo; planeamos cómo hacerlo y cuando despertó ya estaba ahí. Él no aceptaba lo mal que estaba, yo creo que si no hubiera entrado en ese tiempo a la clínica, ya no hubiera durado nada porque sí estaba muy mal”.

-Según sabemos, ya era una recaída.

“Sí, y dicen que las recaídas son peores. La primera vez lo interné en Estados Unidos con ayuda del señor José Sulaiman, recuerdo que el señor toda la vida estuvo preocupado por él. Don José se iba hasta Tijuana, me hablaba en las noches para preguntar cómo estaba. Lo internamos en Estados Unidos, duró poco tiempo; creo que fue peor. Después, lo interné en Guadalajara; ahí estuvo poco tiempo, tres meses, creo, y tampoco nos funcionó. Entonces, pues ya eran dos veces y yo decía que tenía que funcionar, nunca me hice a la idea de que Julio terminara mal. Aparte, yo estaba consciente que, como aquél que tiene una enfermedad, se tiene que atacar; Dios guarde, como un cáncer, nunca me di por vencida”.

-La tercera fue la buena.

“Esta vez averigüé y hallé una clínica; afortunadamente, conocía a las personas, todas muy lindas. Me dijeron, ‘te vamos a apoyar, aunque no sabemos a qué grado esté mal’, pero el doctor ya me había dicho ‘Míriam es que como esté, tienes que hacerlo, está intoxicado y si lo anestesian, se puede quedar en la anestesia, le va a dar dar un infarto’; porque ya en ocasiones había ido a dar al hospital, y ya me animé, firmamos, lo dejamos y,  afortunadamente, gracias a Dios, a la tercera fue su recuperación”.

-Julio repite que “sólo por hoy”; ¿teme usted que ese demonio de las drogas reaparezca?

“Pasa algo muy curioso, todo enfermo, en alcoholismo, en drogadicción, las personas que se recuperan llevan un programa y lamentablemente es una enfermedad que, como dicen, que se controla, y mucha gente llega a recaer.

“Julio, afortunadamente, tiene mucho trabajo, nos tiene a nosotros, yo lo acompaño la mayor parte del tiempo, no tengo miedo porque lo veo muy tranquilo, lo veo queriendo darle el ejemplo a los muchachos que tiene en las clínicas, ya hizo una fundación, y dice ‘cada vez estoy más comprometido con la gente que cree en mí y tiene esperanza’”.

 

LOS GUANTES

JC añade su nombre al de otros monarcas del mundo históricos que “se cansan” de firmar guantes de distintas marcas, para autógrafos. Fuimos testigos de la ocasión cuando Alberto Reyes entró al Salón de la Fama del Boxeo Mundial con sede en California y ahí Lennox Lewis lo saludó muy afectuoso y casi le gritó a los aficionados que no pondría su rúbrica en otros que no fueran Reyes,

Chávez declaró que no dará autógrafos en guantes que no sean de su marca propia, Legend, y que el dinero recaudado será para apoyar su fundación.