¡Se apagan las luces! Vicente Fernández ya es leyenda

Mexico, 2016-04-17 09:15:25 | Redacción ESTO

POR GUILLERMO MARTÍNEZ GONZÁLEZ

EL cantante Vicente Fernández dijo adiós a los escenarios con su espectáculo “Un Azteca en el Azteca”, anoche en el Coloso de Santa Úrsula.

Con un enorme águila de fondo del escenario, miles de seguidores coreaban y gritaban ante las interpretaciones del mayor charro mexicano, que además platicaba con ellos y les agradecía que estuvieran hasta lo último de su despedida.

Como lo había prometido, se va con el orgullo de haber llevado los colores de México en grandes escenarios que se le abrieron como embajador de la música ranchera.

Vicente se entregó como nunca. Como un ídolo que sigue firme como los grandes, con una voz inigualable y una corona que nadie le podrá arrebatar porque él mismo la fue construyendo a lo largo de esos años en los que también filmó películas.

Su hijo Alejandro lo acompañó en varios momentos emotivos, además de toda su familia. Así como artistas, intelectuales, de todas las clases sociales que se hicieron presentes para despedir al último intérprete mítico que vestido de charro se convirtió en el Rey de este género romántico-sentimental.

Sin límite de tiempo fue el show que ofreció el hijo pródigo de Huentitán. Con músicos, mariachi y orquesta, cantó la mayoría de su repertorio con el que ha recorrido el mundo.

Toda una leyenda viva con el sentimiento a flor de piel. Cantando al amor eterno así como a la soledad, a las desilusiones y los enamorados. Vicente es un titán de este siglo para miles de súbditos que no esperaban su retiro. Con cientos de homenajes en su haber y reconocimientos, pero que con humildad y cariño apreciaba más la entrega del pueblo mexicano; porque su “orgullo es haber nacido en el barrio más humilde”.

Lágrimas, aplausos, gritos de “No te vayas”, “Eres el mejor” y “¡Viva México!”, fue lo que el jefe de la dinastía Fernández oía del clamor de su gente. Fue una noche brillosa, de luz y fiesta. Mientras que su imagen no se apagaba, más bien esos últimos momentos todos lo vivieron al máximo. Incluso la noche tampoco deseaba apagarse hasta escuchar la última canción del mensajero musical.

Poco a poco la velada se fue haciendo corta por tan prodigiosa despedida que hizo Vicente. La gente agradecía sus últimos gestos, su sonrisa y esas lágrimas que de repente bajaban por sus mejillas, quedando grabadas en el Estadio Azteca.

Ahora se regresa a su casa a descansar, mientras que sus fieles seguidores seguirán recordándolo al escuchar sus canciones sin jamás dejar de aplaudir, como se los dijo el ídolo Chente.

¡Viva el Rey!