Omar Bravo, el adiós de un histórico

Mexico, 2016-07-12 19:50:18 | Redacción ESTO

Puede ser polémico o no. Puede no ser del agrado de muchos y al mismo tiempo venerado por un gran número de aficionados. Puede ser todo y nada, pero hay algo que no le quitarán en un buen tiempo: Omar Bravo, el goleador histórico del Guadalajara, se va del equipo.

La marca de 123 goles con la que se convirtió en un inolvidable para este club quedará ahí, lo mismo que algunas de sus actuaciones más importantes en clásicos, liguillas y otros encuentros en los que figuró como pieza importante de un equipo en el que inició su carrera a principios de este siglo.

Siempre fue un elemento con la portería rival metida en la cabeza. Así lo conoció José Luis Real en su natal Sinaloa para llevarlo a las básicas de las Chivas, en las que se destacó de inmediato. No era, evidentemente, un centro delantero de fuerza y altura, pero su velocidad física y de pensamiento le permitieron sobresalir gracias a la movilidad con la que buscaba hacer contacto con el balón y ponerse de frente a la meta en busca de marcar.

Por las bandas, por el centro, de volea o de cabeza. Siempre tuvo una baraja amplia de recursos para sacar el remate y vencer a los porteros. Eso, claro, lo llevó a la titularidad con el Guadalajara y lo proyectó a la selección nacional, lo cual es otra historia.

Con 36 años de edad y tres etapas con el Rebaño Sagrado, el delantero pone fin a una historia en la que consiguió un título de liga, en el 2006, uno de copa, en el 2015, y el fin de semana anterior la Supercopa, con lo que el equipo tapatío se instaló en la etapa en busca de clasificar a la fase de grupos de la Copa Libertadores.

Incluso su despedida dentro del terreno de juego fue en esa Supercopa, en la que anotó el segundo gol de los rojiblancos frente al Veracruz, para asegurar la victoria y la obtención del trofeo. Se despidió con anotación. Así tenía que ser.

La primera ocasión que Bravo dejó a las Chivas fue en el 2008. Ya había salido campeón con el equipo en la liga y había tenido cierta exposición tras el Mundial de Alemania. Fue a España con el deportivo La Coruña, con el que estuvo una temporada. Un año después regresó a México con los Tigres, pero casi de manera inmediata volvió al Rebaño Sagrado para estar tres torneos, antes de salir rumbo a la MLS en su primera aventura por Estados Unidos.

Jugó para el Kansas City, fue al Cruz Azul y al Atlas. Sí, al Atlas, el acérrimo rival en suelo tapatío con el que sus buenos números le valieron ser reconocido por la afición rojinegra. Pero todavía había espacio para un nuevo capítulo con las Chivas, con sus Chivas. Y entonces regresó a Verde Valle y anexas para jugar sus últimos torneos en México.

Además del torneo de liga, con el Guadalajara jugó Copa Libertadores (en el 2010 participó en la final que los tapatíos perdieron frente al Internacional de Brasil), Liga de Campeones de la Concacaf, la Copa Merconorte, la Copa Sudamericana y la Superliga. Todo un internacional de y con este equipo, el “más mexicano” por su costumbre de no jugar con extranjeros.

Se va Omar Bravo y esta vez parece que será para siempre. Al menos como futbolista, porque el futuro es difícil de predecir. Emigra al futbol de los Estados Unidos, a la NASL con el Railhawks de Carolina, y se va con una marca que pasarán muchos años para que caiga. Adiós al máximo goleador en la historia del Guadalajara.