Palencia tuvo un intenso debut

Mexico, 2016-07-17 20:33:30 | Redacción ESTO

POR MIGUE ÁNGEL MÚJICA

FOTOS: ÉRIK ESTRELLA Y MARTÍN MONTIEL

No hay plazo que no llegue a su fin…

El debut más esperado en la Liga MX llegó cuando Francisco Palencia saltó al campo que conquistó con su entrega y enamoró con un título, el Olímpico Universitario.

Ciudad Universitaria se le entregó. ¿Cómo no hacerlo?

Paco fue surgido de la cantera de Cruz Azul, pero su corazón palpita al ritmo de azul y oro.

La muestra fue sencilla y se dio antes de que iniciara el cotejo.

El himno deportivo universitario se entonó con la característica emotividad que el recito auriazul le pone. El “Gatillero” como buen felino levantó el puño al cielo y sin improvisar entonó el cántico que distingue a la Universidad Nacional Autónoma de México.

Saludó a Matías Almeyda como grandes amigos y posteriormente retornó a su banca para esperar el inicio.

Y el pitazo de César Ramos comenzó con la carrera de Palencia como entrenador.

La mirada perdida durante unos cuantos segundos terminó cuando se levantó de su banca y de inmediato recorrió el tratan hasta el límite de la zona técnica.

Lució nervioso al principio y pese a que Pumas dominó, no dejó de dar instrucciones. Sus blancos preferidos fueron Cortés y Abraham. Pidió más recorrido al mexicano y mayor protagonismo al español.

Elegantemente vestido, Palencia lució de negro, como un funeral y su rostro no mejoró cuando las fallas de su equipo se acumularon.

El descanso llegó con un Paco incontenible. En el camino se encontró a Barrera y le reclamó, pese a ser uno de los mejores.

Para el complemento, todo cambió. Apoyó a Saúl Berjón terminó en la banca. Fidel Martínez entró y la cosa mejoró.

Pocos minutos después, el saco salió de su espalda, las mangas quedaron a la mitad y el gol le dio nerviosismo. Sí, por increíble que parezca el técnico ¡hasta se mordió las uñas!

El tiempo transcurrió y el penalti llegó.

Paco dejó el glamour de lado. Iba y venía mientras “Pikolín” se acomodó para el fusilamiento.

El “Gullit” preparó el tiro. Palencia no quiso mirar, pero valiente se acomodó en primera fila. La confianza en su meta fue total.

Peña disparó y la alegría se desató. Tal vez el más contento, pero el que menos lo dejó saber fue él. El triunfo se quedó en casa.

Las palabras no tardaron: “Disfruté muchísimo, ahora me toca estar aladito, pero creo que hay que disfrutarlo, existe esto, hay que tirar para adelante, como primera experiencia la gocé, espero vivir muchos años de esto, ya soy un adicto”, dijo como remate al día más importante de su vida como entrenador.