América emprende el vuelo en la Copa MX

Mexico, 2016-07-20 23:02:41 | Redacción ESTO

POR LUIS GARCÍA OLIVO/@LGO2184

FOTOS JORGE BARRERA/@EstoBarrera

ENVIADOS ESPECIALES

MÉRIDA.- Sin contratiempos y menos sin verse vulnerable, el Águila emuló su buen arranque de Liga y la transportó a la Copa para vencer cómodamente a un Venado que nunca fue capaz de dar un tope o un indicio de bravura.

El aleteo de las Águilas se dio fuerte y conciso en la Blanca Mérida que con anotaciones de Darwin, Osvaldo y un golazo de Rosel sumaron sus primeros tres puntos en el torneo de Copa, certamen en donde el América dio la impresión de que irá por todo, pese a que dentro de sus filas cuente con varias ausencias. Hay con qué.

La rotación de elementos y hasta de planteamientos sirvieron para que Nacho Ambriz encuentre las mejores respuestas ahora que regresará a la Liga y enfrentará a Toluca, rival que por tradición se le indigesta al equipo, pero para ello tuvo una gran preparación frente al Astado de la Liga de Ascenso, frente a un Venadito a la yucateca. El ave voló y más con su playera conmemorativa a su centenario, aquella que hace alusión al Torino.

 

EL JUEGO

La enorme diferencia de divisiones se notó desde el minuto de juego. América aterrizaba a la vieja ciudad de los mayas con cinco bajas y aun así se echó el partido desde los primeros 45 minutos.

Cómodo, rápido y vertical fueron algunas de las características de los de Ambriz, quienes con embates de velocidad y trazos largos numeraron cinco offside apenas a los primeros diez minutos de acción. Sin Goltz, Arroyo, Samudio, Moi y Oribe, Nacho no improvisó, puso a lo mejor y repitió a cinco elementos que vieron la titularidad contra los Jaguares.

De paso se la jugó con un marcado 5-3-2. Paúl, Pablo, Pimentel, Ventura y Mares le dieron seguridad en la parte baja y a la vez enorme salida con los mexicanos Aguilar y Osmar, éstos pisaban tres-cuartas parte de la cancha y centraban cuantas veces quisieron.

Al mediocampo, Osvaldo era un enorme escudo, Sambueza y William acompañaban para dar más penetración, Darwin y Silvio eran los encargados de hacer los goles. Sin embargo y ante un endeble Venado, Osvaldo Martínez vacunó con un remate dentro del área a los once minutos.

Con la mano en la cintura, América lució enormemente cómodo, práctico y funcional, todo le salía y más cuando del lado de los Venados solamente un remate de Sebastián Rivas despertaba a Hugo González, quien tuvo una noche tranquila.

El dominio americanista fue total, centraban, llegaban y proyectaban con tiros que pasaban desviados, los ausentes no los extrañaba el equipo y menos Ambriz, quien lucía feliz con el planteamiento.

Así que pasada la media hora, Darwin se mandó hacer una genialidad desde mitad de campo y la finalizó con la segunda diana de la noche. La afición yucateca hervía en felicidad y una de las playeras conmemorativas del Centenario se engrandecía en la tierra maya.

De Mérida ni su pista, solamente un equipo era el que existía y el que se iba al entretiempo con la ventaja: América.

Recién comenzado el complemento, Darwin se quedó a centímetros de hacer el tercero de la noche. Frente al meta Luis Ojeda la pared que realizó con Rubens terminó en tiro desviado. Enseguida, Mares se animó y le sacó filo a la zurda, pero el portero atajó sin miedo. América no se andaba con poquiterias.

Con el partido en la bolsa, Ambriz se dio tiempo hasta de experimentar en su planteamiento, mandó a descansar a Pablo Aguilar y puso a mitad de campo a Renato Ibarra, por lo que ahora jugaba con línea de cuatro. Inmediatamente, Renato proyectó a Rubens, quien nuevamente se quedó cerca antes de salir de cambio y recibir su fuerte ovación.

Para no dejar Carlos Rosell y Jesús Moreno eran los últimos cambios de Ambriz, pero la victoria ya estaba fraguada, pese a un Ulices Briceño que finalmente puso a ensuciar a Hugo González con tiro y después con servicio a Aldair Basto. No obstante y a nada de escucharse el silbatazo final, Carlos Rosel realizó una genialidad, golazo en el ocaso y las Águilas redondearon su enorme actuación en la Blanca Mérida.