Juan José Calero, hijo de la leyenda, con ADN Tuzo

Mexico, 2016-08-17 10:23:17 | Redacción ESTO

POR OMAR PÉREZ D

EL SOL DE HIDALGO

Mucho antes de su inesperada partida, Miguel Calero ya había decidido, junto con su familia, quedarse para siempre en la Bella Airosa.

Al legendario portero de los Tuzos no lo convencieron de irse, en su momento, millonarias ofertas de México y Argentina, así que tampoco lo harían después del retiro.

Cuando falleció, con mayor razón, su viuda, Sandra Sierra, y sus hijos, permanecieron aquí.

Hoy, el futbol les da la razón.

Juan José debutó y con goles da muestras de que puede ser un buen delantero en el primer equipo.

Miguel, el hermano mayor, también está en los planes del club, que lo envió a Manchester, Inglaterra, con la finalidad de estudiar una maestría en gestión deportiva.

La visión que tiene el Grupo Pachuca del futbol, buscando una formación integral del ser humano, se ejemplifica en los retoños del “Cóndor”.

Son los Calero parte del futuro que tiene el club blanquiazul en las canchas y los escritorios. Sí, Miguel no se equivocó en elegir Pachuca.

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Juan José se mueve por las entrañas de la Universidad del Futbol con la naturalidad de quien conoce su casa.

No podía ser distinto. Desde que tiene uso de razón, la madriguera de los Tuzos ha sido todo para él y su familia.

Aquí aprendió a caminar…

Aquí pateó sus primeros balones…

Aquí su padre fue ídolo y le enseñó a querer los colores que ahora viste…

Herencia que aprendió muy bien.

“Una de las cosas que le agradezco infinitamente a mi papá es que me haya dejado esta pasión por el tuzo”, afirma el hijo menor del “Cóndor” en una de sus redes sociales.

 EL COBIJO DEL “CÓNDOR”

Los dos goles que le anotó Juanjo a los Pumas (en la victoria de Pachuca por 3-0) marcan un antes y un después.

Aquél niño que saludaban cancheros, utileros, entrenadores y empleados es ahora el prometedor delantero que se forja en la cantera hidalguense.

Desde la noche del sábado, hay revuelo a su alrededor.

Sinceramente es algo que no esperaba. Me tomó por sorpresa todo lo que sucede, pero entiendo que es parte de llevar un apellido que hizo historia en el club”, confiesa en charla con ESTO.

Así, cada abrazo, cada felicitación, cada gesto de aprobación, le demuestran el cariño que le profesan en esta tierra al añorado Miguel Calero.

“Es muy bonito ver la manera en que la gente lo recuerda, que lo tengan tan presente y me identifican con él”, dice.

Quizá para otros el apellido sería una carga pero no es su caso.

“No me pesa ser un Calero. Es una responsabilidad grande pero más que nada una motivación para seguir con el legado en Pachuca”, puntualiza.

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 SE HUBIERA EMOCIONADO

Juan José es muy parecido a Miguel.

Misma estatura, mismo porte y misma pasión.

Ya en confianza, el muchacho recuerda:

“Cuando era pequeño veía a mi papá y quería ser como él; sin embargo, se encargó de hacerme ver que jugar como portero era algo complicado, que tenía condiciones para ser futbolista de campo”.

Y el “Cóndor” acertó.

Con 17 años, su vástago debutó y luego de cuatro partidos se estrenó como goleador de los Tuzos.

 ¿Cuál es ahora su relación?

Siempre está conmigo. El sábado, desde que entré a la cancha me encomendé a él, le pedí que me diera la fortaleza y gracias a Dios se me dieron las cosas y le pude dedicar los goles”, responde.

Curiosidad. ¿Y qué te hubiera dicho?

“Se hubiera quedado sin palabras (risas). Era un hombre que no hablaba tanto, pero seguro se hubiera emocionado mucho”, imagina con una sonrisa.

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NADA HA HECHO

Ya decíamos que padre e hijo físicamente son muy parecidos.

También en su carácter y formas de afrontar el juego.

Juan José se dice contento por las anotaciones y su actuación pero no piensa quedarse estacionado en ese instante.

Ya di vuelta a la página”, aclara.

“Todavía no he hecho nada en el futbol. Ahora sólo me queda seguir trabajando para tener la oportunidad y ojalá esos goles sean los primeros de muchos”.

Queda la alegría del momento, las lágrimas de su mamá al felicitarlo, la llamada de su emocionado hermano desde Inglaterra y un agradecimiento total…

“A todo el Pachuca, empezando por la directiva, los profesores, la afición y quienes me han visto y me exigen como un jugador más que busca su propio camino y no como el hijo de Miguel Calero”, agrega.

“Seguir con ese legado es mi principal motivación”, termina Juanjo antes de un hasta luego al Diario de los Deportistas.