Crouser rompe marca y se pinta dorado en el lanzamiento de bala

Mexico, 2016-08-18 20:44:07 | EFE

Foto: AP

Ryan Crouser, con un lanzamiento de 22,52 metros, el más largo en la historia de los Juegos, batió al favorito, su compañero Joe Kovacs y ambos dieron a Estados Unidos el decimoquinto doblete olímpico de la historia en una final de peso.

Kovacs, campeón mundial el año pasado en Pekín, se llevó la medalla de plata con los 21,78 de su primer tiro y el neozelandés Romas Walsh ganó la de bronce con 21,36.

El nuevo campeón olímpico lleva genes de lanzadores. Su padre, Mitch, fue olímpico en disco en Los Ángeles’84; uno de sus tíos, Brian, compitió en dos ediciones de los Juegos en jabalina; el otro tío, Dean, fue lanzador de peso y de disco de nivel medio, y sus primos Sam y Haley lanzan jabalina.

Con 23 años, Crouser ya había vencido al líder mundial del año en los campeonatos de Estados Unidos, selectivos para los Juegos, y en la batalla olímpica decisiva mantuvo un nivel muy alto desde el primer lanzamiento, de 21,15 metros.

En el segundo superó por primera vez la raya de los 22 (22.22), mejoró en el tercero (22,26) y en el cuarto llegó la explosión: 22,52, batiendo por cinco centímetros el récord olímpico establecido por al alemán oriental Ulf Timmermann en Seúl’88.

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Crouser llegó a Río con un récord personal de 22,11 y se va con 41 centímetros más, décimo en la lista de todos los tiempos y, sobre todo, la medalla de oro olímpica.

Y sin embargo el favorito, de salida, era Kovacs, en virtud de su lanzamiento de 22,02 metros que hizo el mes pasado en la reunión de Londres, en la que batió al campeón del mundo bajo techo, Tom Walsh, y al alemán David Storl, doble campeón mundial al aire libre.

Con seis lanzamientos por encima de los 22 metros en el último año y medio (22.13 el mejor del 2016), Kovacs llegaba a la final olímpica con la etiqueta de hombre a batir para el resto de los aspirantes, pese a su derrota, el 1 de julio, en los “trials” de Estados Unidos, ante el inexperto Ryan Crouser, que lanzó 22,11.

Storl -subcampeón olímpico e instalado en los dos primeros puestos de los grandes campeonatos desde 2011-, sólo pudo ser séptimo con 20,64 en una temporada plagada de contratiempos físicos.

Justo por delante de Storl, en el sexto, se clasificó el anterior campeón olímpico, el polaco Tomasz Majewski, que buscaba su tercer título en un año en el que no ha brillado. Estaba decimoctavo en el ránking con unos modestos 20,84.

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