Anna Semenovich, de Rusia para el mundo

Mexico, 2014-09-23 12:06:29 | Redacción ESTO

POR GRACIÁN DE HERRERA

ANNA Semenovich fue patinadora sobre hielo en los noventa y aunque los resultados no la encumbraron en la elite del deporte olímpico, le tocó vivir la fase histórica de un nuevo orden político y social, con su nacimiento que coincidió en el año de los Juegos de Moscú 1980 y hasta los albores del siglo XXI vivió el sueño de las princesas que se deslizan por el hielo.

Voló por el mundo a través del deporte, pero ella se hizo famosa al descubrir un “secreto” que ya no pudo ocultar, y esas virtudes naturales y perfectas, como solía describirlas, la convirtieron en una de las atletas más sensuales del mundo.

Ella es clásica de la raza eslava: rostro de ángel, suaves labios que desprenden notas que provienen del cielo y mirada que lo dice todo con un brillo inusual, espejo que refleja anhelos, deseos, obsesiones y gustos.

Anna fue discípula de los entrenadores Natalia Linichuk y Gennady Karponosov. Entre sus participaciones más destacadas recordamos los Juegos de la Buena Voluntad de 1994, el Campeonato Europeo y Campeonato del Mundo, en el 2000, junto a Roman Kostomorov, último patinador de los cuatro que la acompañaron a lo largo de su carrera.

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Posó para revistas de caballeros, en las cuales trascendió fronteras, dejó huella y buenos recuerdos. Una vez retirada deL deporte en el 2001, dedicó su vida a la actuación y el canto. Podemos escuchar algunas de sus interpretaciones que la llevaron a representar a su país en el Festival de Eurovisión, además de actuar en comedias o conducción de programas de espectáculos.

Sus encantos juveniles aún tienen eco y la recordamos como Dios la trajo al mundo: suave como un copo de nieve que se deshace apenas intentemos tomarlo entre nuestras manos.