Para Juan Luis Silis, su reto apenas comienza

Mexico, 2017-03-15 10:00:23 | Miguel Angel García

Foto: Jorge Barrera

 

Es oficial. Juan Luis Silis ya está seguro en la corrida de triunfadores del próximo 2 de abril. Técnicamente fue el triunfador del primer festejo, el pase directo es suyo.

De haber dos triunfadores o más en un solo festejos de los subsecuentes, las personas que hacen de jurado -y ojalá con un criterio más preciso- decidirán el desempate.

Es un triunfador por corrida y Silis se colocó como el primero para la terna final. “El reto apenas comienza, he dado el primer paso. Mis pasos únicamente van para adelante”, indicó el matador en su visita a ESTO Azul.

Se visualiza triunfador del serial Con Sed de Triunfo. “Te digo la verdad: sí. Hay que ser positivos y mientras que haya disciplina no veo por qué fallar. Soy el católico más malo, pero el cliente más bueno. Prometí que de salir triunfador voy todos los domingo a misa”.

Juan Luis toma las cosas con calma, las falsas promesas de empresarios y la falta de oportunidad en ganaderías ya lo tienen bien curtido.

“Antes que nada agradezco a Dios el haberme dado la oportunidad de confirmar mi alternativa en la Plaza México, así como a la empresa de la Plaza México. Salí como un quinceañero, era mi fiesta, mi día y bajo estas circunstancias salir con amor a tu profesión, con el corazón por delante, con deseos de ser alguien en la Fiesta Brava y romper sobre todo en la Monumental. Los resultados fueron la oreja y el reconocimiento de la gente”.

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Platicó respecto a cuantas corridas llegó a su confirmación, desde aquel 2013 en que se quedó anunciado en la Plaza México. “Ese año fue la corrida de la cornada en Pachuca; 2014 reaparecí en esa misma plaza (tres orejas alternando con El Juli y Joselito) para sumar cuatro festejos en total. En 2015 toreé tres corridas y 2016 dos festejos. En suma fueron 10 corridas y dos festivales en cuatro años”.

Con esa suma de festejos reveló la clave para llegar con actitud en la México. “Manteniendo siempre la fe para sobresalir en la Fiesta Brava. Lo fundamental es el entrenamiento. Realmente no cuento con el gran apoyo de ganaderos, y agradezco a los pocos que me han apoyado. En realidad casi ni tiento y mira que busco tentaderos, pero entiendo como es esto; la del domingo fue mi primera corrida del año. Como te digo, mis entrenamientos son mi base, todos los días a partir de las seis de la mañana”.

Foto: Jorge Barrera

Su corazón es lo que lo ayuda a sobreponerse a no tentar, ni estoquear. “Totalmente, estoy convencido de eso. Si tuviera más festejos créeme que mi historia fuera otra”.

Y gracias al apoyo de la gente, sabe que lo suyo es el toreo. “Lo dije: si no funciono me pongo a vender tamales. Ustedes y la afición juzguen, hago el toreo por afición e ilusión. Pienso que gané la oreja a ley y me supo a gloria, me sentí el hombre más ilusionado del mundo; la vuelta al ruedo fue la recompensa a mi sacrificio, a no desesperarme y a la sangre que he regado en los ruedos”.

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Ve gran diferencia entre torear con la espada de acero y no con estoque simulado. “Al finalizar mi faena, ¿qué hubiera pasado si pierdo tiempo en ir con el mozo a cambiar la espada? Al igual las cosas ya serían diferentes. Pero concluí mi labor y de inmediato me perfilé, los resultados fueron una estocada. Claro, torear con la espada cansa por su peso, pero hay que entrenar por eso; imagínate el peso del traje, el peso del miedo y agrégale el de la espada”.

A las 16 horas Silis ya estaba en patio de cuadrillas el domingo pasado, llegó con tiempo para comenzar a calentar; aunque los presentes le veían extraño, pues es inusual. Juan Luis tenia la idea de entrar al ruedo con el cuerpo activo, sabiendo que salía como primer espada.  “Cuado me abrí de capa mi traje y yo ya estábamos en ritmo, física y mentalmente. Listos para triunfar”, remató el diestro de Iztacalaco.

Este es un torero para quienes alardean diciendo que no los hay. Para quien grita a los cuatro vientos que no existen con sello y hambre de querer ser. Ahí está un torero, de esos que llamamos héroes. De los que ya pagaron con la mitad de su vida el tributo al toro bravo. Uno que aunque pueda seguir invisible para los tercos, lo puede ver hasta un ciego.