Fabián Barba y Pepe Murillo, aferrados

Mexico, 2017-03-26 22:40:10 | Redacción ESTO

POR MIGUEL ÁNGEL GARCÍA

FOTOS: ALEJANDRO VILLA

El matador hidrocálido Fabián Barba se apuntó como segundo triunfador del serial Sed de Triunfo en la Plaza México y gracias a la oreja que cortó, técnicamente obtuvo su boleto para la corrida de triunfadores. Por su parte, Pepe Murillo, aunque se fue con las manos vacías, dejó sensaciones de muy alto relieve que no desentonarán si él queda apuntado como el tercer torero que complete la terna para el próximo domingo. Aunque bien valdría la pena hacer un balance entre Murillo, así como “El Chihuahua” y Mario Aguilar, estos dos últimos que enfrentaron cabalmente a Piedras Negras el domingo antepasado, a pesar de irse también con la espuerta vacía.

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Lamentablemente el matador Gerardo Adame sufrió dos cornadas, dos en cada muslo, luego de haber iniciado su faena de muleta. Fue ingresado a la enfermería y más tarde trasladado al hospital.  

TIENE CON QUÉ

Confirmó su alternativa Pepe Murillo con el toro Nazareno, número 9, con 488 kilos. Desde que se abrió de capa el torero se mostró empeñoso y en quites se fue a más al cuajar una serie de gaoneras ajustadísimas que fueron de postal. Tras recibir el abrazo de confirmación por parte de Christian Aparicio, Pepe se entendió bien con el de Garfias, tuvo que darle sus pausas debido a su debilidad y extraerle muletazos hasta donde se lo permitió el garfeño. No le corrió la mano como hubiera gustado, su socio se dedicó a tirar derrotes y regalar mediad embestidas, pero Murillo no se amilanó y continuó robando más pases. Concluyó con Bernardinas para luego dejar media espada que bastó. Al tercio.

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El jurado decidió que Murillo lidiará el sexto toro y vaya tafalleras que ejecutó en quites el espigado diestro, quedándose más quieto que una estatua, sin siquiera pestañear se pasó increíblemente cerca al astado e hizo despertar al respetable. El astado tuvo mejor calidad que sus hermanos, lo cual aprovechó el torero ligándole tandas de buena manufactura, después ya no se acomodó y el animal ya no encontró una muleta pudiente a su exigencia. Estocada que echó a perder el puntillero y le sonaron dos avisos al toreros. Sin duda Pepe Murillo está para dar más, esta tarde demostró que tiene con qué para seguir andado, pues pese a los resultados, dejó muestra de su sitio y madures.

SIN OPCIONES

Christian Aparicio tuvo que atender un astado de pocas opciones, de embestida corta, sin transmisión y echando la cara arriba al final del viaje. El diestro le planteó pelea sin obtener lucidez y tampoco quiso alargar innecesariamente. Concluyó con el descabello. Al tercio.

OREJA BIEN GANADA

Fabian Barba se fue a recibir de hinojos a su primer toro, pegado a tablas. Su socio no fue para hacer el toreo de calidad, ya que al igual que sus hermanos tenía la cabeza suelta, no fue sencillo ahormar la embestida. Ante esa circunstancia Fabián tuvo que implementar un toreo centrado para no caer en las astas, pues además el torero acortó terrenos para encelar a su enemigo que fue un tanto reservón. Pero Barba llegó con ganas de dar pelea y así se mantuvo, extrayendo muletazos consciente del riesgo que había ahí. Por ambos lados se inventó pases repletos de gallardía, intentando darles buen trazo, aunque desdibujado por los gañafonazos del astado. Fue una labor de mucha entrega que rubricó de una estocada. Bien valió la oreja.

Y lidió el quinto ejemplar, al que fue a esperar en medio del ruedo, de hinojos, para recetarle dos largas cambiadas. Con la muleta estuvo machacón sin alargar mucho, ya que el toro no dio a más desde el principio. Finalizó con un espadazo y varios descabellos, dos avisos.

DOS HERIDAS

Gerardo Adame se hizo de su socio con recios doblones, seguido de muletazos por derecha que no terminaban de romper por los derrotes que pegaba el toro. Había ligado un para de tandas bien plantado y con deseos de ir a más; al volver a la carga con la mano diestra y tras el primer muletazo el toro se le revolvió como gato echándole mano aparatosamente; lo engancho del traje para echárselo al testuz y darle una zangoloteada de muerte. Finalmente el torero se safó de las astas para caer en la arena y aunque sin ayuda de puso en pie, ya llevaba las cornadas, una en cada muslo. Aparicio concluyó con la vida del verdugo.

GANADO

Se lidió un encierro de Marcos Garfias que no se prestó para el lucimiento, ásperos y de descompuestos de la cabeza; el tercero, cuarto y quinto dejaron ver más opciones. Bien presentados.