Tigres y Pachuca resolverán todo en el Huracán

Mexico, 2017-04-18 20:20:38 | Alejandro Alfaro

Foto: Oswaldo Figueroa

SAN NICOLÁS DE LOS GARZA.- La moneda está en el aire en la Final de la Concacaf Liga de Campeones entre Tigres y Pachuca. El empate en el estadio Universitario dejó un poco mejor parados a los Tuzos en la serie, aunque el desarrollo de las acciones estuvo cargado hacia el lado de los locales, que pudieron llevarse la victoria de no ser por el penal fallado por Eduardo Vargas y la falta de contundencia en acciones claras frente al arco de Alfonso Blanco. Un gol de vestidor a favor de los hidalguenses; error de Alfonso Blanco para la igualada de Tigres. 1-1 en el marcador final. Nada está dicho y todo quedará por definirse en el estadio Hidalgo, escenario que la próxima semana verá como Pachuca o Tigres reciben su boleto para el “Mundialito” de este año y se erigen como el mejor equipo de la zona de Concacaf. EL JUEGO Entre sorpresas, errores y jugadas fortuitas se desarrolló el inicio de la serie entre Tigres y Pachuca que definirá al campeón de la Concacaf Liga de Campeones y a la postre, entregará el boleto para el Mundial de Clubes de este año. Es por eso que ambos equipos salieron convencidos de lo que estaba en juego; sin embargo, nadie contaba con que apenas transcurridos un par de minutos del encuentro, Pachuca enmudecería al Universitario de Nuevo León gracias a que la fortuna le sonrió en un cobro de tiro libre del Raúl “Dedos” López a una distancia considerable del arco defendido por Nahuel Guzmán, en el que un desvío de Eduardo Vargas aniquiló al arquero felino, quien no pudo recomponer su recorrido y tuvo que ver como el esférico entró dramáticamente a su meta.

A partir de ese momento, las acciones se pintaron de azul y amarillo. Tigres fue una y otra vez al frente, se adueñó completamente de la pelota para circularla de un lado a otro, aproximándose peligrosamente al área hidalguense, que se cimbró con fuerza cuando Eduardo Vargas se encontró con la pelota y la impactó de derecha, aunque tuvo que ver como se fue apenas desviada. Posteriormente, Hugo Ayala fue el que se quedó cerca de provocar la erupción en el “Volcán” con un remate de cabeza a la base del poste de Blanco, quien se lanzó adecuadamente para sacarla prácticamente de la raya.

Tanta presión de Tigres le daría recompensa al club regio, aunque no de la forma esperada, ya que el gol del empate fue originado en una jugada en la que Vargas sacó un centro sobre la línea final que parecía que el arquero Blanco había controlado sin mayor problema, una pelota de rutina, más sorprendería a todos al soltar la bola, lo cual Ismael Sosa no desaprovechó, se hizo con ella y simplemente tuvo que dar un toque suave para igualar el electrónico. Paridad para ir al descanso. El vértigo que imprimieron los dirigidos por el “Tuca” Ferretti se extendió hasta el complemento, lo que quedó de manifiesto cuando Gignac se plantó sin marca frente a Blanco, se relamió los bigotes al verse franco ante el gol. Le metió de llenó el empeine a la pelota y para el desencanto e incredulidad de los hinchas tigres, el tiro se fue desviado. Ni el mismo francés dio crédito a su pifia y no tuvo más que llevarse las manos al rostro.

La voltereta parecía llegar finalmente. Penalti para la Autónoma de Nuevo León. Mano de Gutiérrez que Geiger no dudó en señalar como pena máxima. Vargas se perfiló desde los once pasos y al cobrar, Blanco lavó su falla del primer tiempo y tapó el cobro del chileno para mantener a los suyos en la pelea. La falla pareció ser un golpe al ánimo de Tigres, que a raíz de eso dejó de ser un equipo peligroso, y aunque mantuvo el balón de su lado la mayor parte del tiempo, no preocupó en demasía a la zaga tuza, por el contrario, pudieron recibir el segundo gol en una descolgada en la que Urretavizcaya quedó mano a mano con Nahuel, quien achicó adecuadamente y aguantó el fusil del uruguayo. Al término de los 90 minutos la ventaja parece que se fue de lado de Pachuca por el gol de visitante, aunque todavía hay mucha historia por escribir en la capital hidalguense.