¡Como reyes! Una multitud recibe al Rebaño en la capital

Mexico, 2017-04-21 20:25:30 | Javier Juárez

POR JAVIER JUÁREZ

FOTOS: OSWALDO FIGUEROA

Abran paso al campeón. El Rebaño llegó a la CDMX y lo hizo por la puerta grande. Cientos de “chivahermanos” acudieron al aeropuerto capitalino para recibir y vitorear al equipo rojiblanco.

Las caravanas y reverencias para el nuevo rey copero se hicieron presentes en el lugar. Cánticos, banderas y mantas le dieron la bienvenida al cuadro tapatío. El público rojiblanco se encargó de hacerle su propio pasillo al campeón.

El vuelo llegó con un retraso de casi una hora, pero eso poco les importó a los presentes. La espera se aligeró entre cánticos y porras.

Decenas de playeras con los colores rojo y blanco tapizaron la terminal aérea. Los “chivahermanos” se multiplicaron, pero no tanto como en otras ocasiones. Los demás decidieron esperar al club en su hotel de concentración.

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Luego de varios minutos de espera el autobús con el escudo de las Chivas a los costados, apareció en el lugar. La ansiedad se multiplicó.

Tras varias salidas en falso, Matías Almeyda fue el encargado de inaugurar el desfile tapatío. El pastor lideró a su Rebaño.

El “Pelado” saludó a los presentes y les pidió con las manos subir el volumen de las porras. El público respondió.

Oswaldo Alanís, la “Chofis” López y Miguel Ponce encabezaron el siguiente grupo. El orden se perdió.

Los siguientes elementos en abordar el autobús fueron el “Gallo” Vázquez, Jesús Sánchez, Rodolfo Cota, Hedgardo Marín y Miguel Jiménez.

Orbelín Pineda avanzó entre empujones y gritos de la gente. El “Maguito” correspondió a todo.

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La locura alcanzó su punto más alto al observarse en el lugar a Carlos Fierro, el “Güero” causó delirio entre los presentes. Su regreso al redil lo celebran todos.

La pasarela concluyó con Alan Pulido, el atacante avanzó con mucha dificultad. Como pudo, el antes jugador del Olympiacos abordó el vehículo, ya con el motor encendido. Luego de eso el vehículo cerró sus puertas y se dirigió a su sede de concentración.

Entre cánticos y gritos de apoyo la gente recibió y despidió a sus reyes. El Azul corre el riesgo de pintarse rojiblanco.