La afición, con el Tricolor a donde quiera que vaya

Mexico, 2014-10-10 21:27:08 | Miguel Ángel Mujica

POR MIGUEL ÁNGEL MÚJICA
FOTOS: JOSÉ LUSI GARCÍA
ENVIADOS ESPECIALES

QUERÉTARO.- Día flojo para la Selección Mexicana, que tras su llegada a Querétaro decide entrenar en la tarde, un pretexto que muchos usarían para ausentarse de estar con el equipo de todos.
Pero no para la gente de Querétaro, son las 10 de la mañana y son pocas las personas que están a las afueras del hotel de concentración a espera de una señal, de un guiño y saber que no son invisibles para sus ídolos.

Levemente Santiago Baños se asoma, sin ser reconocido como la mano derecha de Miguel Herrera, los aficionados le piden: “podría decirle a ‘Chicharito’ que salga”.

Santiago sonríe y cree que es una broma, pero antes de regresar al hotel se le vuelve a interceptar para recalcarle el recado para Javier Hernández. Mueve la cabeza, sonríe e ingresa a la concentración.

Los segundos se convierten en minutos y estos en horas, la situación no cambia, pero la gente comienza a llegar, ya dejan de ser cinco para convertirse en ocho y conforme pasa el tiempo se vuelven 10.

El sol está a plomo, no hay movimiento y el reloj ya marca las 17:35 horas, los aficionados a muerte con su selección. ¡Vaya aguante!

Un pequeño destello se escucha, es el camión oficial comienza a moverse, se coloca al frente de la entrada del hotel, todo listo, el Tricolor por fin saldrá.

Pero vuelve a dejar con las ganas a los aguantadores seguidores, una pequeña probadita por fin llega.

Oribe sale y saluda, Layún imita al “Hermoso” y Fabián hasta se atreve a guiñarle el ojo a alguna aficionada, aunque el momento más importante está por llegar. El ídolo, la figura y mayor representante del futbol nacional en el extranjero, “Chicharito” Hernández por fin sale, sonríe y todos enloquecen.

La cosa no termina ahí, todos se van de volada a La Corregidora. Al arribo la cosa no cambia, solo que ya hay más “hinchas”, algunos hasta con pancartas declarándole su amor a Hernández.

El camión entra, la cosa no cambia, es de lejitos, Güémez, Ponchito y Alanís se muestran sorprendidos al bajar, Pizarro ni se inmuta con los audífonos puestos, mientras que el “Piojo” se concentra en la práctica que tendrán.

Parece que los jugadores acaban, pero no, falta una vez más el jugador del Real Madrid, quien baja junto a Memo Ochoa, ambos saludan, pero es CH14 el que se va con una cara de pocos amigos, ¿Le sentó mal el saludo?

Dos horas después vuelven a salir, la gente no se mueve y menos los medios, en búsqueda de la nota, que parece no llegará, en un día en que solo se vio caminar de los futbolistas.

El día acaba con el regreso del Tricolor al hotel de concentración, hace frío pero qué importa, la gente no se despega, y si hubo a la llegada al rededor de las tres de la mañana, varias horas antes también lo habrá, se acaba el día, nadie se separa, hasta ver el último suspiro de todos sus ídolos fuera del hotel. Un trajín de cerca de 12 horas que termina con la ilusión de un nuevo día, en el que volverán a ver, de lejos, a sus ídolos.