Héctor Herrera reconoce lo difícil que es ser futbolista profesional

Mexico, 2017-05-01 19:26:59 | Redacción ESTO

POR JUAN MORENO

Mañana cálida en el Centro de Entrenamientos y Formación Deportiva PortoGaia, a las afueras de Oporto. Héctor Herrera, 26 años, capitán del Oporto llega tarde a la entrevista que debería haberse realizado después del entrenamiento matinal. Pero Herrera ha decidido alargar la jornada de preparación física y sigue en las instalaciones mientras otros compañeros deciden irse a casa. “No sabemos lo que tardará en el gimnasio”, nos dice un empleado del club a manera de disculpa. “Es nuestro capitán, es un ejemplo”. Herrera ha estado entrenando prácticamente hasta la una de la tarde. Llega bañado, en jeans claros y camiseta blanca sencilla. Comparado con otros futbolistas de élite, no parece tener mucho interés por la moda. Hasta ahora no ha sido una temporada fácil. Ni para el Oporto, ni para Herrera. En la liga portuguesa domina el Benfica de Lisboa, el eterno rival, y cada vez son más las voces que sitúan a Herrera en Italia o Inglaterra, ya que el Oporto puede verse obligado a vender sus mejores jugadores a final de año para cumplir con los requisitos del “financial fair-play” que siempre impone la UEFA. Se trata de un tiempo de incertidumbre. Herrera, por el contrario, no parece estar nervioso. Está acostumbrado.

Héctor, ¿estarías dispuesto a irte del Oporto si el club tiene que venderte?

Héctor Herrera: Yo la verdad estoy muy contento acá. Lo he dicho muchas veces, no sólo ahora. Me gusta mucho el club, me gusta la ciudad y me gusta la gente. Estaré aquí hasta que el club quiera. Si decide que tengo que cambiar de aires, cambiaré. Si decide que se quiere seguir con Herrera, encantado de la vida.

Se te ve muy tranquilo al respecto. Igual porque no hace tantos años estuviste pensando en dejar el futbol por completo, ¿no?

Yo entonces era jugador del Pachuca de segunda división y había sido mandando a jugar fuera, a Tampico Madero. Pero no nos pagaban.

¿Qué edad tenías?

Tenía 20 años y tenía que mantener a otra persona, a mi esposa. Lo único que podía hacer era aguantar. Yo podía comer en el club, pero éramos dos y no fueron tiempos fáciles. Y menos cuando mi mujer había quedado embarazada. Lo platicamos mucho, hablamos de dejar el futbol e ir a trabajar los dos. Nos decíamos: “¡Hay que echarle ganas, vamos a trabajar y salimos adelante!”. Yo no le tenía miedo a trabajar, porque puedo hacer otras cosas, no soy un inútil. Estuvimos cerca de hacerlo. Afortunadamente no fue así.

¿Por qué seguiste?

Yo sabía que teniendo una oportunidad podría lograrlo, podíamos tener una mejor vida. Pero cuando mi esposa me decía que tenía que ir al ginecólogo, yo respondía: “¿Con qué le pagamos?”. Mis padres me ayudaban algo, una persona con la que había jugado también, pero era difícil. Muy difícil.

Tenías 20 años, jugabas en segunda, te habían mandado fuera, no te pagaban, comprensible que tu esposa recomendara dejar el futbol, ¿no te parece?

Sí, pero yo creía en mí, confiaba mucho en lo que quería, en mi sueño. Yo le decía: “Tranquila, que tendremos una oportunidad. Una sola, pero la tendremos”.

¿Y llegó?

Justo cuando regresamos de Tampico hicimos un par de partidos contra el primer equipo. Fue ahí que el profe me vio. Me preguntó: “¿Y tú dónde estabas?”.

¿Qué habías hecho en esos partidos?

Me dejaba la vida en los partidos. Y luego también en los entrenamientos.

¿Es el secreto?

Sabía que no tenía otra oportunidad, hay que darlo todo. Y la verdad es que hasta ahora no he cambiado. Esa experiencia me ha ayudado mucho a estar donde estoy y no lo olvidaré nunca. Son cosas que ahora gracias a Dios las recuerdo y me río, pero en ese momento no me daban risa.

Ahora eres el capitán del Oporto y muchos te ven jugando pronto en un equipo de Inglaterra o Italia. ¿Cuál es la diferencia entre el futbol en México y en Europa?

Yo lo que noto es que hay más compromiso, más seriedad. Y es mucho más rápido.

¿Más rápido de piernas o de cabeza?

De las dos cosas. En Sudamérica, en México, el futbol es algo más pausado. Tienes más espacios para pensar, para recibir. Acá no hay ese tiempo. Antes de recibir el balón tienes que saber lo que vas a hacer con él. O te lo quitan.

Entonces, ¿la parte más importante de un futbolista no son sus piernas, sus pulmones, el corazón…?

Es la cabeza. Porque en el futbol siempre hay decisiones que lo mudan todo. En el aspecto de tu vida, de un entrenamiento, en un partido… Todo es siempre importante, pero cuando uno está bien de la cabeza, estás bien en todo.

¿Qué le falta a la Selección de México para llegar a lo máximo?

Me lo he preguntado muchas veces. Lo hablo con mis compañeros. Tenemosequipo para competir con cualquiera, tenemos bastante calidad, tenemos garra, esa entrega que se necesita en partidos. Pero luego llegan momentos en los que nos falta ese pequeño ajuste para decir: “Podemos contra el que sea”. Siempre nos ha pasado en esos momentos que lo tenemos que demostrar. Yo creo que la mentalidad es determinante. Tenemos que estar más conscientes de lo que podemos generar como selección, como equipo. Incluso como país.

¿La cabeza?

Volvemos a lo mismo. Si tu cabeza está bien, estás bien de todo. Hay veces que en el partido no corres tanto, no tienes esa energía para hacer esos sprints, para apretar, para correr hacia atrás, para ir hacia adelante. Y se suele decir: “Ah, no está bien físicamente”. Pero muchas veces no es eso, es la cabeza, algún tema en casa que te está afectando u otra cosa parecida. Y de pronto resuelves el asunto y para el próximo partido ya estás bien. Lo haces todo y hasta lo que no tienes que hacer. Todo está en la cabeza.

¿Qué es lo más duro de ser profesional de futbol? ¿El no saber lo que harás cuando tengas 38 años? ¿Tener que buscarse de pronto otro equipo?

Lo de no saber lo que harás el día de mañana cuando seas mayor y no juegues al futbol no lo es. Lo pensarás, porque va a llegar ese momento, pero estoy seguro de que tendré alguna cosa para hacer. Después de que te digan que no cuentan contigo, buscarás otro equipo. Para mí lo más duro es sacrificar muchos momentos en los que estás separado de tu familia, momentos lindos que no vuelven. Yo tengo tres o cuatro cumpleaños que no estoy con mi mujer, porque toca ir con la selección. El futbol te da revanchas, no puedes estar en un partido, igual puedes estar en el próximo, pero ya ese primer cumpleaños de tu hijo no vuelve. Ese cumpleaños de tu mujer no vuelve. Es lo que más duro se me hace.

¿Está poco valorado el deportista que arriesga y va a Europa?

Yo siempre lo he dicho. No es fácil irse a Europa. Siempre te van a poner otro de otra nacionalidad por delante. Pero no puedes pensar en eso. Yo pienso en trabajar, en mostrar lo que puedo y que quiero estar acá. El riesgo lo corremos todos los que venimos.

Algunos no se atreven.

Yo lo veo como un reto. En México se habla mucho del fracaso, cuando vienes a Europa. Siempre preguntan si no tienes miedo a fracasar. Te lo digo porque al venir eran muchas las entrevistas en las que me lo preguntaban. El intentar nunca es un fracaso. Yo creo que me sentiría más fracasado si no lo intento. Podría haberme quedado en México, cómodo, donde sé que estoy en mi país, que tal vez voy a jugar siempre, que voy a ser siempre querido por la gente, donde no batallo con el idioma, no batallo con el frío… Yo prefiero correr ese riesgo y vivir esa experiencia de poder mejorar, de poder vivir en otro país, de poder jugar contra los mejores. Yo prefiero aceptar ese reto.

Podría haber salido mal.

Podría haber salido muy mal. Pero aun así me sentiría bien por haberlo intentado. ¿Y si fracaso? No pasa nada, regreso a trabajar y me busco otra oportunidad.

¿Qué piensas de que el Oporto tenga más mexicanos en su plantilla que algunos equipos en la liga mexicana?

¿Qué pienso? Yo pienso que no debería pasar. Menos en México, donde creo que hay muchos jugadores con gran calidad que se merecen una oportunidad. El problema es confiarles, demostrarles apoyo, tener confianza de lo que pueden dar. Y después ellos harán su trabajo. Oporto es un claro ejemplo. Les están dando la oportunidad y ellos lo están haciendo bastante bien.

¿Cuál fue el primer capricho que te compraste con tu primera plata ya una vez jugando como profesional?

Lo primero que compramos entonces fue una casa. Empecé a ir a la Selección sub-23 y me tocó una generación espectacular. Lo ganamos todo y tuve un par de premios ahí: el Preolímpico, las Olimpiadas… Comprar un lugar donde poder vivir y donde poder estar tranquilo era muy importante para mí. Recientemente habíamos pasado una situación difícil y teníamos nuestro bebé de sólo un año. Comprar casa es lo más sensato que podíamos hacer.

O sea, todo se resume a que hay que tener cabeza.

Sí, hay que tener cabeza.

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