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5, mayo 2017 - 9:20

┃ José Luis Camarillo

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POR JOSÉ LUIS CAMARILLO

ENVIADO ESPECIAL

LAS VEGAS, Nevada.- Es notable la diferencia en ánimo y en estamina entre Julio César Chávez júnior y Saúl “Canelo” Álvarez. El sinaloense se mira desganado y habla despacio, en tanto que el jalisciense exuda energía y se expresa con la firmeza de siempre para su esperadísimo duelo de este sábado.

La razón salta a la vista. Saúl tiene un margen amplísimo en kilos al subir de peso superwelter hasta supermediano. Y todo mundo sabemos que hace cinco años que el Júnior no da un registro aproximado a ese de 164 libras y media en que este compromiso se acordó, con multa de un millón de dólares por cada libra que pudiera excederse.

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Una expresión usada desde tiempo inmemorial con cada uno de los miles de peleadores que han luchado contra la báscula es “el peso lo mata”. En el caso de Julito, él mismo ha atribuido ese sufrimiento a indisciplinas pasadas, hasta el grado de que en una ocasión Bob Arum, su ex promotor, nos dijo que sabríamos el peso que marcaría para su primer combate contra Bryan Vera hasta que subirlo a la romana. En tal oportunidad, sobrepasó lo imaginado y Arum debió pagar 100 mil dólares más de sueldo a Vera para convencerlo de pelear.

Memo Heredia, experto en adecuación física, quien igualmente ha preparado a Juan Manuel Márquez para sus contiendas, citó “cinco libras” al manifestar que el peso de Julio hijo está a esa distancia del tope exigido. El mismo sinaloense acotó ese número en la mesa redonda ofrecida minutos antes. Desde en esos momentos fue evidente que la voz del jalisciense era fuerte, mientras que el de Culiacán lo hacía en voz baja, aunque sin dejar de manifestar seguridad. En cierto momento, Julito declaró que sería mejor para él colocar un impacto decisivo tempranero que pudiera cambiar las cosas.

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Durante la conferencia posterior a las mesas redondas de Álvarez y Chávez júnior, éste último hacía algunos gestos de incomodidad, parecía somnoliento, lo que no es de extrañar con alguien que lucha para someter su cuerpo a un peso obligatorio y al que él no se acercaba desde que fue vencido por puntos en 12 asaltos por Sergio “Maravilla” Martínez, el 15 de septiembre de 2012 al dejar en manos del argentino el cetro mundial del WBC de peso medio, cuyo límite es de 160 libras.

En cierto momento, Julio dijo “180 ó 190 libras” al preguntarle en qué peso subiría a combatir, unas 30 horas después del pesaje reglamentario. Y el “Canelo” expuso sobre el mismo tema “en el peso que mi cuerpo se sienta a gusto”. A este respecto se calcula que Álvarez lo hará entre 170 y 173 libras.

En el cara a cara con que Óscar de la Hoya dio por terminada la rueda de prensa general en el KA Theatre del MGM Grand, Julio hijo lo hizo quizá con un poco de desgano -insistimos, nadie que batalle tanto contra la báscula puede repartir sonrisas en ese extenuante proceso- mientras que obviamente Santos Saúl Álvarez Barragán se plantó muy seguro de sí. No olvidemos que el pesaje oficial es ya este viernes, a partir de las 2 pm locales (4 pm en la capital mexicana)

Lo anterior alimenta todo tipo de especulaciones. Una es que si Memo Heredia logra “meterlo al peso exigido”, lo rehidratarán al máximo para que suba con mayor peso, con la esperanza de que aseste un golpe contundente y definitivo, con todo y que la mayoría de las opiniones es que el duelo se irá a la distancia de los 12 rounds.

Las porras del equipo del Júnior lo animaron las veces que estuvo al micrófono en la conferencia y dieron un adelanto de lo que viviremos la que promete ser una apasionante velada sabatina en la T-Mobile Arena.