Marrakech, un mundo raro e increíble

Mexico, 2014-10-13 10:35:02 | Redacción ESTO

Foto: Salvador Aguilera

TEXTO Y FOTOS: SALVADOR AGUILERA
ENVIADO ESPECIAL

MARRAKECH.- Desde que uno llega a Marruecos no deja de asombrarse, siempre hay algo por descubrir. De entrada, lo reconocemos, la vestimenta de las mujeres no deja de llamar la atención, sobre todo las que usan “burka” y lo único que queda al descubierto son los ojos. Hasta guantes traen. Una tradición islámica que es más fuerte en ciertos países, porque según nos comentaban, aquí en Marruecos, la mujer no está obligada a usarla. 

Sin embargo, al recorrer las calles es muy fácil encontrar a las mujeres con “burka”, y las que no, sólo traen una pañoleta que les cubre perfectamente el cabello. 

Después está la parte de los rezos, porque hasta en el mismo aeropuerto hay gente que cumple con ellos. El rezo dura unos cuantos minutos, los hombres también usan su ropa típica y una alfombra pequeña para hincarse. En cada ciudad hay muchas mezquitas, unas con mayor tradición que otras. Es posible encontrar iglesias católicas, pero deben ser muy pocas porque en el recorrido por las principales calles nunca apareció una. Aquí también suenan los altavoces para comenzar los rezos, aunque la respuesta no es tan fuerte como en otros países árabes, en los que dejan de hacer cualquier cosa para responder al llamado. 

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Es una cultura muy interesante, la gente es muy respetuosa con el visitante, aunque hay mucho más que descubrir en Marruecos. Visitamos el Palacio Bahia -sin acento-,  en donde vivió el visir Ahmed ben Moss, un hombre influyente que lo mandó construir para vivir ahí con sus cuatro esposas y 24 concubinas. 

Un lugar imperdible es el mercado Jamaa fna, en donde hay de todo, hasta serpientes y monos. Es un laberinto impresionante en el que motos y bicicletas pasan esquivando peatones. Es un encuentro con rarezas, sabores y olores novedosos que realmente impactan. Es increíble cómo se vive en ese mundo de comercio en el que al principio las cosas parecen ser caras, pero al preguntar por algo y luego alejarnos, el precio baja hasta en un 80 por cierto del costo inicial. Hay que regatear mucho y así es desgastante comprar en la Medina de Marrakech. 

Es mejor visitar mezquitas como la de Koutoubia, aunque dicen los que saben que en Marruecos hay mezquitas de mayor belleza y tradición en ciudades como Casablanca y también en Rabat, donde jugará el Cruz Azul.