Nicole Kidman repite como estrella principal

Mexico, 2017-05-25 09:31:19 | Redacción ESTO

Foto: AFP

POR ALEXIS GRIVAS

ENVIADO ESPECIAL DE OEM

La pareja –nada más en pantalla– de Colin Farrell y Nicole Kidman, de nuevo en primera plana de la competición el día de ayer después del “Sacrificio del ciervo sagrado” de Yorgos Lanthimos hace un par de días, compartiendo de nuevo estelares en el filme de Sofia Coppola, “Las cautivadas”, un refrito de la “clásica” película de Don Siegel “The Beguiled”, realizada en 1971, donde los respectivos papeles estaban a cargo de Clint Eastwood y de Geradine Page.

Como suele suceder en estos casos, la obvia y primera pregunta sería el porqué del remake y si la película actual es mejor que la original. Diría yo que el enfoque parece diferente. En la de Siegel dominaba el personaje de Eastwood, un oficial norteño herido y desertor durante la Guerra Civil secesionista (1861-1865) en los Estados Unidos recogido por las integrantes de un seminario sudista y cuya presencia allá causará revuelo entre las chicas atraídas por él. En la película de Coppola me parecería que el enfoque está sobre el grupo de las jóvenes, entre ellas Elle Fanning, con Kidman y Kirsten Dunst (actriz predilecta de Coppola) en la cabeza.

Me temo que el resultado no es especialmente interesante y que el regreso de la hija del célebre patriarca Francis Ford Coppola en la competición (María Antonieta en 2006 y The Bling Ring en 2013) no dejará huella perdurable.

Siendo este uno de los últimos filmes en competencia -faltan  cinco más hasta el cierre del certamen el domingo próximo-, lo que parece perfilarse ya como tendencia en la competición de este año aniversario es la presencia de filmes de cineastas de renombre que no cumplen con las expectativas suscitadas al anunciarse la selección a inicios de este mes. Dentro de esta tendencia se coloca la segunda película en competición del día de hoy, “Rodin”, las biografía del célebre escultor francés dirigido por el prolífico y respetable realizador francés Jacques Doillon. Filmada a partir de un guión del propio Doillon la película se articula alrededor de las inquietudes artísticas y existenciales del gran renovador del arte de la escultura a inicios de 1880, periodo en que su arte y la relación con su  talentosa discípula y amante Camille Claudel está en su apogeo.

“Rodin” está interpretado con sobriedad por Vincent Lindon, premiado como mejor actor en Cannes 2015 en La ley del mercado de Stephan Brize, y esta sobriedad va de par con el ritmo narrativo monótono, académico y a final de cuentas casi aburrido adoptado por Doillon. Uno esperaría más pasión y fuerza en el tratamiento de un personaje como el ateo “Rodin” y su relación pasional y creativa con la hija del célebre católico escritor

Paul Claudel. Se recuerda el muy diferente y apasionado tratamiento adoptado por otro realizador francés, Bruno Dumont, en Camille Claudel (2013) donde a través de la apasionante actuación de Juliette Binoche se plasmaba un poderoso retrato de la escultora encerrada en un asilo por su hermano al término de su fugaz relación de diez años con Rodin.

Resulta sintomático que justamente Dumont estrenó aquí su última película “Jeannette” en la Quincena de Realizadores, un film que, ambientado en 1425 y  los años adolescente de la mítica figura nacional Jeanne d’Arc, se presenta bajo forma de…”musical”, algo que me temo que no logre entender y tampoco identificarme con él. El proceder de Dumont es fiel a su peculiar filmografía que en ocasiones roza con los límites de ascetismo de dramatizado (24 palmas, 2003, Flanders, 2006, Slack Bay 2016) experimental.

Mas presencia latinoamericana aquí y si empezamos desde abajo hacia arriba el peldaño más bajo le corresponde a “La cordillera”, el tercer filme del argentino Santiago Mitre estrenado ayer en la sección Un Certain Regard. Al contrario de su excelente segunda película, Paulina, con la que Mitre ganó aquí hace dos años el Gran Premio de la Semana de la Critica, “La cordillera” resulta ser una obra débil y discutible, principalmente a nivel de guión coescrito por el director. Me imagino que la forma de thriller político que adopta el director para contar la historia de un presidente argentino que acude a una cumbre latinoamericana en Chile, aspira a un público amplio más allá de aquel afín a las películas del autor. Lo malo es que desde el punto de realización, contexto de sucios arreglos políticos y de corrupción de alto nivel en el que se desarrolla la trama, se ve negativamente afectado por la historia paralela de los problemas sicológicos de la hija del presidente a quien él lleva consigo a la cumbre. Esta parte de la película que ocupa gran parte de su duración a desentona completamente con el resto a pesar que uno podría sospechar que a raíz de las alucinaciones de la hija se pueden encontrar tachas grises en el pasado del presidente que afectarían su imagen pública de un mandatario honesto. Pero me temo que esta hipótesis que podría en parte explicar la “doble” trama del film queda  en el aire tanto como el filme mismo.

Ricardo Darin interpreta el papel del presidente, el mexicano Daniel Giménez Cacho, aquel del presidente mexicano presente en la cumbre mientras que la chilena Paulina García sale de presidenta del país anfitrión. Es justamente la excelente García, revelada en 2013 con  “Gloria” de Sebastián Lelio para la que ganó el Oso de Plata a la mejor actriz en la Berlinale, quien protagoniza la coproducción argentino/chilena “La novia del desierto” el retrato de una mujer de edad media, sirvienta de confianza en un familia de Buenos Aires, quien al ser enviada a ayudar la familia de su empleados en la provincia emprende un viaje que le ofrecerá la posibilidad de enfrentarse a una vida diferente. Sensible, bien llevada y de un humanismo que emociona “La novia del desierto” destacó entre las películas latinoamericanas estrenadas hasta ahora aquí y entre las cuales mencionaremos “La defensa del dragón”, primera obra de la colombiana Natalia Santa y “La familia” dirigida por el debutante venezolano Gustavo Rondón Córdova.

Hoy se llevó a cabo además en la atascada emblemática sala Bunuel “La lección del cinema”, ofrecida por Alfonso Cuarón a invitación del festival.