Casi 60 años de Hugol, el más grande del balompié nacional

Mexico, 2017-07-11 08:51:10 | Redacción ESTO

 

POR: YAEL RUEDA

“Yo me preparo y me capacito para ganar y salir campeón”

Hugo Sánchez

Siempre tuvo “amígdalas”. Así lo decía cuando quería hablar de fuerza, de tamaños, de huevos. No se guardó nada que hubiera que mencionar. Tipo criticado y alabado. Nunca desapercibido. Mexicano con una mentalidad diferente y principal creyente de que nuestro país puede ser el mejor a todos los niveles incluyendo el futbol.

Odontólogo de profesión y futbolista por convicción, su talento con las manos es equiparable al que tiene en los pies. Cuenta la leyenda que su actitud inquieta lo llevaron por vez primera a un seleccionado nacional cuando aún no debutaba profesionalmente. Su insistencia lo llevó a probarse con Diego Mercado y Alonso Portugal, hombres que llevaban el mando del equipo que jugó el Mundial Juvenil Amateur de Cannes, Francia en 1975. Como si fuera una película presentada en el tradicional festival de cine de la ciudad, el Tricolor se erigió campeón. Hugo Sánchez fue determinante y ganó su primer apodo en el mundo futbolístico: “El niño de oro”.

Fue hasta un año después que Sánchez Márquez logró debutar con el primer equipo de los Pumas, mas su primera anotación se dio en marzo del siguiente año. Cinco meses después de su presentación. Destinado a los mejores escenarios, fue el gol del triunfo ante el acérrimo rival, América.

Los éxitos no tardaron en llegar. Esa misma temporada, Universidad Nacional se consagró campeón de liga por vez primera en su historia ante la Universidad de Guadalajara.

En la 78-79, hizo mecer las redes 26 veces, mismas ocasiones que Evanivaldo Castro “Cabinho”, compañero de vestidor. Compartieron el título de goleo. En 1980 alzó con los auriazules la Copa de Campeones Concacaf y en 1981 la Copa Interamericana.

Cerró su etapa en Pumas con gol en la final de la campaña 80-81y por la puerta grande al ser campeón de Liga. Hizo las maletas y llegó al Atlético de Madrid.

“Cuando llegué a España, la gente me gritaba indio…

Cuando me fui, me gritaban Hugol”

Hugo Sánchez

La fortaleza mental de Hugo Sánchez lo mantuvo en España por un muy largo rato. El racismo y los malos tratos estaban a la orden del día. Hugo sabía que hay una sola manera de que las cosas cambien: trabajo.

19 goles de liga, un pichichi y la Copa del Rey, lo hicieron ganarse el afecto de la hinchada rojiblanca.

Los grandes saben golpear. Hugo Sánchez jamás olvidó que los aficionados lo llamaban indio y les regresó la cortesía llegando a un equipo de su tamaño: Real Madrid.

“Que se enteren los indios quien manda en la capital”, es un canto clásico de los de Chamartín hacía sus vecinos incómodos. Aunque Sánchez jamás los llamó de esta manera, el fichaje bien podría ser considerado una cachetada con guante blanco.

En el Real Madrid fue parte de dos poderosas épocas. Jugó junto a la Quinta del Buitre y tuvo la propia, la Quinta del Macho. Ganó todo lo que estuvo a su alcance: Liga, Copa, Supercopa y Copa UEFA. Ganó cuatro pichichis más y se ganó un nuevo apodo, “El Pentapichichi”.

Por más de 20 años mantuvo dos marcas de la liga española, junto a Telmo Zarra fue el máximo goleador de la liga con 38 anotaciones, así como el máximo goleador extranjero del balompié español. Solamente un extraterrestre fue capaz de superarlo: Lionel Messi.

En la temporada 1992-93 regresó a México con el América. Levantó la Copa de Campeones Concacaf y fue a la Copa América de 1993. Aquella generación dorada del futbol azteca se quedó con el subcampeonato del certamen en su primera invitación.

Regresó a España para jugar con el Rayo Vallecano. Descendió. Su carrera no podía estar completamente hecha a base de éxitos. Es humano.

Una vez más regresó a México para jugar con el Atlante, se fue a Austria a ser campeón con el Linz y fue repatriado con el Celaya que juntó a jugadores legendarios en el final de su carrera para volver a verlos juntos: Hugo Sánchez, Emilio Butragueño y Miguel González. Su último partido oficial fue ante Santos, portó la camiseta de los Toros.

El retiro fue diferente. Con la camiseta que más le dio, la de Real Madrid, jugó un amistoso ante el PSG. El adiós no pudo ser mejor, doblete de Hugo Sánchez.

“Es necesario fracasar para crecer”

Hugo Sánchez

Con el inicio del nuevo milenio, Hugo Sánchez tomó las riendas de los Pumas de la Universidad Nacional Autónoma de México. El gusto le duró poco, pero la vida le dio revancha.

En el 2001, apenas un año después. Sánchez regresó al equipo y lo hizo para convertirse en un histórico como entrenador.

Poco a poco formó su equipo. Más temprano que tarde debía dar resultado. Así fue.

En 2004, Pumas fue campeón de la liga mexicana al ganar en los penaltis ante Guadalajara, pero lo que lo elevó al olimpo, fue que un semestre más tarde, de la mano del “Pentapichichi”, Universidad Nacional obtuvo el bicampeonato. Hugo Sánchez se convirtió en el primer entrenador en la historia de los torneos cortos en ganar dos certámenes al hilo. No solo eso. Levantó el Campeón de Campeones y el Trofeo Santiago Bernabéu ante el Real Madrid de los Galácticos.

A Necaxa llegó en la campaña 2006-2007. Aunque los números no lo acompañaron, fue un trámite.

Tras la derrota de México sobre Argentina en el Mundial de Alemania, Ricardo La Volpe dimitió de su cargo como seleccionador nacional. Hugo Sánchez levantó la mano.

“Conmigo como entrenador, México sería campeón del mundo”, no se ha cansado de decir. Su mentalidad lo obliga, se la cree y quiere que todos los mexicanos lo hagamos.

Las cosas no salieron como quería. Poco más de un año estuvo en el cargo. De nada sirvió el subcampeonato de Copa Oro o el tercer lugar en Copa América. Fue crucificado por no calificar a Juegos Olímpicos. Para él, es un fracaso que serviría para apuntar a lo grande. Para la Federación Mexicana de Futbol, fue imperdonable.

Se atrevió a salir de México con rumbo a la “Madre Patria”. El Almería se convirtió en su nuevo equipo. Los salvó del descenso y más tarde volvió a ser cesado.

Llegó a Pachuca. El éxito no lo volvió a acompañar. Las directivas no lo mantienen, no tienen paciencia. Hugo Sánchez, demostró con Pumas que sabe recomponer sus errores y encaminarlos a la grandeza. No han vuelto a creer en él.

Sigue soñando con dirigir al Real Madrid y con hacer a México campeón del mundo. Suena loco, la gente dice que no son más que promesas, pero algo queda claro en la carrera del “Niño de oro”: es capaz de conseguir todo lo que se propone, y los mexicanos también están a la espera de que sus palabras no sean vacías, de que un día se le pueda ver levantar la Copa Mundial de la FIFA.

¡Señor Gol!

El mejor gol en la carrera de Hugo Sánchez fue marcado el 10 de abril de 1988, día en el que definió un gol con una chilena magistral, casi artística, ante el Logroñés, en la Liga española. Cerca de 80 mil espectadores fueron testigos de las acciones en el estadio Santiago Bernabéu, donde al minuto 10, Martín Vázquez mandó un centro por el costado izquierdo, que no encontró rematador. Pero el balón, caprichoso, halló el botín izquierdo de Sánchez Márquez, quien lo mandó a la red.

 

ASÍ ES COMO HUGO SOLÍA FESTEJAR

Los cumpleaños de Hugo Sánchez durante la adolescencia eran esperados con ansía por él, pues era el pretexto para reunir a toda su familia, además de que gustoso clamaba por los alimentos típicos que su madre preparaba para la ocasión.

“Siempre nos hacía platillos mexicanos para ese día. Venían los primos, los tíos, los abuelos. En este caso, mi madre es la que se encargaba de preparar algo: pozole, tamales, pollo con mole, sopes; toda una variedad. Mi madre para eso se la sabe, es una súper cocinera, y aunque ya no me cocina, en la adolescencia me gustaba mucho su comida”, compartió Hugo Sánchez para el diario ESTO.

Asimismo, el mejor jugador en la historia de nuestro país, confesó el mejor regalo que el balompié le ha dado.

“Muchas veces me tocó estar concentrado, lo disfrutaba mucho porque lo que más me gustaba era jugar futbol y estar con la gente del equipo, pero un recuerdo que nunca se me va a olvidar, es el 11 de julio de 2010. Yo estaba trabajando para la televisión española y fui a la final del Mundial entre España y Holanda con la satisfacción de que ganó España y lo celebré por todo lo alto por el cariño que le tengo al país”, finalizó. (Rafael Huesca)