Tras ocho jornadas, Bielsa y Marsella pierden el invicto

Mexico, 2014-10-27 12:11:31 | Redacción ESTO

Foto: AFP

EFE

Tras ocho jornadas invicto y después de estirar hasta siete puntos su margen frente al Paris Saint-Germain (PSG), segundo en la tabla, el Olympique de Marsella (OM) de Marcelo Bielsa naufragó en Gerland ante un Lyon que intuye tiempos mejores tras la enésima emergencia de Yoann Gourcuff.

En un encuentro bregado y de pocas luces, el internacional francés superó el fango táctico del técnico argentino para empujar a los marselleses a su segunda derrota en lo que va de curso.
Un tanto fabuloso que congelaba la racha del Marsella en una jornada que, pese a todo, mantiene a los de Bielsa en el liderato, a cuatro puntos de un PSG que superó con solvencia al Girondins de Burdeos (3-0).

Se estrecha así el margen del OM, amenazado por la pujanza del poderoso Saint-Germain, que parece carburar tras un despegue vacilante en un campeonato que, al cabo de once jornadas y tras la derrota de los de Bielsa en Gerland, concentra en cinco puntos a Marsella, PSG, Lyon y Saint-Étienne.

“Fue un partido muy difícil. La diferencia radicó en el aspecto físico”, declaró el técnico argentino tras el encuentro, antes de achacar la derrota a la “falta de eficacia”.
Dos días antes, interrogado por el “Journal de Dimanche”, Vincent Labrune, presidente del Marsella, elogiaba la labo del argentino. “Es uno de los mejores del mundo y la estrella del OM”, concluyó tras restar importancia a las críticas de su entrenador a la política de fichajes del club.

En el pertinaz Bielsa -el desembarco más celebrado del último fútbol francés-, adivinó el OM un regreso a la elite después de un curso decepcionante, sexto en la tabla y ajeno al lustre de las competiciones europeas por vez primera en diez años.

Controvertido y esquivo con los medios, “el Loco” se hizo con la prensa deportiva gala cuando, en detrimento de un traductor profesional, contrató como intérprete al responsable de un supermercado marsellés.

Y el equipo más laureado de Francia, único galo con una Champions en su palmarés, arrancó la campaña con un ritmo vacilante, igualando con el Bastia de Claude Makélélé (3-3) y dejándose tres puntos ante el Montpellier en el histórico Vélodrome.

Luego, tras un trabajado triunfo en la cancha del Guingamp, llegaron otras siete victorias consecutivas y Bielsa, de rostro cerúleo y chándal eterno, seguía en la banda, sentado sobre una nevera portátil mientras el OM sumaba 25 tantos en diez jornadas y una media de 16 tiros a puerta por partido.

“El cambio de este equipo reside en el entrenador”, confesó Steve Mandanda, el arquero y capitán de los marselleses en una entrevista con el diario “Le Dauphiné” que sellaba la comunión de jugadores y técnico.

Icono de la hinchada con mimbres de fenómeno pop, el argentino aplica su particular catecismo -democratizar la presión, marcar al hombre- al tiempo que impulsa un ritmo de trabajo que, reveló Labrune, le confina en las instalaciones “más de quince horas al día”.

Ahora, derribado por un Lyon que aspira a ser el que era, a Bielsa se le cuestiona su alergia a las rotaciones y el escaso margen físico de sus equipos en los tramos finales de campaña.
“Funciona, ¿pero hasta cuándo?”, se pregunta el mensual deportivo “So Foot”. Será el modesto Lens, de momento, quien examine al argentino el próximo domingo.