Morelia le pega a Necaxa y lo deja sin Liguilla

Mexico, 2017-11-18 20:59:53 | Redacción ESTO

POR MARCO POLO ZÚÑIGA
FOTOS: OSWALDO FIGUEROA

Aguascalientes.- Un vendaval michoacano apagó la luz del Necaxa y empujó al Atlas a la Fiesta Grande del Apertura 2017. Victoria fraternal que revivió al hermano rojinegro, Monarcas se impuso con autoridad (2-1) ayer en suelo hidrocálido y definió al octavo invitado de la Liguilla.
Goles de Mario Osuna y Raúl Ruidíaz mataron las ilusiones de los Rayos en el primer tiempo. En el arranque del complemento, Martín Barragán cortó la distancia con un golazo que hizo soñar a toda Aguascalientes, pero fue una chispa que no prendió en el estadio Victoria. La Monarquía, que alcanzó 29 puntos, salió triunfante con un 2-1 que de paso alumbró al Atlas y a la mitad de La Perla Tapatía. Listos los invitados a la gran reunión.

EL JUEGO 
A los Rayos de anoche les faltó voltaje para conseguir su pase a la Liguilla, sus circuitos fueron cortados por un Morelia que supo maniatarlos desde el principio e impuso su autoridad en territorio hidrocálido. Los locales se asomaron a la puerta de Sosa en los primeros segundos de juego; solamente se trató de un acercamiento, de un “relámpago” que se apagó de inmediato.
Todo lo contrario para La Monarquía, que ya se sabía clasificada antes del silbatazo inicial y demostró ambición de escalar en la clasificación o empujar a su hermano tapatío, el Atlas. El equipo de Roberto Hernández funcionó como reloj suizo, en la zaga cerró los espacios con una aplicada línea de cuatro que fue comandada por Carlos Gerardo Rodríguez y Gabriel Achillier. No fue distinto en la media cancha, ya que ganó la partida con Aldo Rocha y Mario Osuna; ambos volantes aislaron a Matías Fernández del resto de sus compañeros.
Ya con la batuta del juego, Monarcas avisó con un tibio remate de Raúl Ruidíaz, el balón cayó a las manos de Marcelo Barovero, pero apenas era una jugada para presumir su arma mortal en el ataque. Rodolfo Vilchis llegó por la pradera izquierda y remató a un lado de la cabaña hidrocálida, otro susto para los de Aguascalientes, que eran controlados y no tuvieron claridad en aras de provocar un futbol ofensivo.
El agobio michoacano era tan fuerte, que en una acción, Mario Osuna llegó a zona de ataque y justo en la media luna prendió el esférico con pierna derecha para batir la estirada de Marcelo Barovero, era el primero para la visita. El gol y los hilos del partido se mantuvieron en favor del cuadro purépecha; mediante una triangulación ofensiva, Aldo Rocha puso un servicio a Raúl Ruidíaz, el peruano conectó la pelota y venció al portero argentino en el corazón del área chica para poner el 2-0 en la pizarra.  A través de Carlos González, el Necaxa respondió antes de ir al descanso con un suave disparo que controló Sebastián Sosa, pero la ventaja se fue 2-0 para un Morelia inteligente y dominador, que asfixió a los Rayos durante 45 minutos.
Tuvo que transcurrir un tiempo en el estadio Victoria para que el Necaxa comprendiera que se jugaba su boleto a la Liguilla. Tenía que anotar dos goles para igualar el marcador, así que sacó chispas en los albores del complemento; Roberto Alvarado intentó un disparo tapado por la muralla amarilla, la de gajos fue conectada por el recién ingresado Martín Barragán y rindió a Sosa con exquisita definición con la parte interna de su bota izquierda, el gol que electrizó a la tribuna y asustó a los Rojinegros. Desde ese momento y en el resto del cotejo, Necaxa se volcó hacia el frente en busca de consultar el empate que los trepara a la Fiesta Grande, por lo que Ambriz mandó al campo a Pablo Velázquez, otro elemento que flotó en el eje del ataque. De hecho, el paraguayo se quedó cerca de anotar a unos minutos de su ingreso; sin embargo, no le dio dirección a su envió dentro del área. Monarcas cedió el balón, pero ni con eso sufrió en demasía para arriesgar la ventaja, jugó con oficio y pasaron rápido los minutos. La figura de Sebastián Sosa impidió que los Rayos volvieran a la vida en el ocaso del encuentro, con todo y que Fernando Guerrero, árbitro central, repuso seis minutos. Ni con el empuje de la grada, Necaxa consiguió la anotación del empate y dejó de respirar en el Apertura 2017, mientras que Monarcas demostró que será un serio aspirante en la Liguilla. Al final, los Rayos fueron aplaudidos y ovaciones por un público que agradeció el esfuerzo en la agonía.

MxM

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