Juan Pablo Sánchez corta oreja en La México

Mexico, 2017-12-17 21:06:14 | Miguel Ángel Mujica

POR MIGUEL ÁNGEL GARCÍA

FOTOS: MARTÍN MONTIEL

Tremenda actuación tuvo en la Plaza México el matador de Aguascalientes, Juan Pablo Sánchez, al montarse en su lote y dejar muy en claro el sitio y claridad al que ha llegado, además de mostrar una actitud de figura para poder armar dos labores de distinto trazo, pero ambos con el común denominador de la entrega sin medida. Cortó una oreja de mucho peso al primer toro de su lote y a poco estuvo de arrancar otra de su segundo si no es por los fallos con la espada.

Por su parte el rejoneador Andy Cartagena se ganó el corazón de los aficionados en su reaparición en el ruedo de Insurgentes, realizando dos actuaciones diferentes, más clásica la labor ante su primer oponente y de corte espectacular al segundo. Y en éste toro, pese a pinchar, el público pidió con insistencia el trofeo, concedido finalmente.

El potosino Fermín Rivera dejó prueba de su calidad, de su torero artístico, sobre todo frente al primer toro de su lote, que ha sido el de mejor condiciones de la tarde, al cual le armó una faena repleta de torería, aunque la malogró con la espada. Y la cosa no la tuvo sencilla frente a su segundo toro, mismo que terminó yéndosele vivo a los corrales por complicársele la matada.

GANADO

Quinta corrida de feria que registró una entrada menor. Se lidiaron dos toros para rejones de José Maria Arturo Huerta (no de Rancho Seco como lo anunció la empresa): Turronero, de buen juego, bravo para el rejoneador, claro en su embestida. Cinco Jotas, de muy buen recorrido, bravo y con son.

Y cuatro de Torreón de Cañas para los torero a pie, muy bien presentados, imponentes, que fueron aplaudidos por su lámina: Garrochista, empujó abajo ante el peto, de buena calidad y bravura. Alabardero, similar ante el peto del caballo, descastado. León de Orduña, cumplió ante el caballo, deslucido, manso. Amparador, cumplió ante el caballo, recorrido corto, peligroso.

CAYÓ DE PIE

Andy Cartagena se destacó haciendo un rejoneo clásico, luciendo en las suertes, con banderillas largas y cortas ante su primer toro. Destacando al violín con los palos chicos y en la suerte del teléfono. Sin duda dejó un grato sabor en esta su primera actuación de la tarde, pulcro y efectivo. Fue una pena que con el rejón de muerte se dio a pinchar.

Los primeros instantes ante su segundo toros fueron bastante emotivos por el recorrido del toro, a galope, claro para el caballo, con fuerza y bravura. Le dejó un solo rejón de castigo para aprovechar al máximo las condiciones de su rival. Fue más espectacular esta intervención, mostrando a fondo el temple de sus equinos cuando se llevó cocido a la grupa al socio, pegado a tablas del redondel. Se dio gusto colocando banderillas largas a todas formas, levantando la emoción. Y la locura llegó cuando salió con su caballo Humano, al cual le hace caminar en dos patas, cosa que la romería aplaudió con euforia, pues era algo jamás visto en la Plaza México. Culminó su labor colocando banderillas cortas, ya con un toro medio aplomado, pero que sin duda ofreció una lidia adecuada para el lucimiento del rejoneador. Pinchazo, petición de oreja que se concede.

CARA Y CRUZ

Saludos capoteros a la verónica de Fermín Rivera, gustándose mágicamente al mecer los brazos con cadencia. Tras bregar al castigo quitó por chicuelinas. Pases de tanteo, por alto, con la muleta como prólogo, seguido de una tanda por derecha de excelente trazo, ante un toro que acudió con sumo empeño, con bravura y calidad. Para la segunda tanda la conjunción con el toro creció, en transmisión y largueza en cada pase. Cambió la muleta de mano para probar al natural a su oponente, pitón que no era el mejor, por lo que Rivera regresó a la carga por derecha. Y por ese lado tuvo que acortar los terrenos, ya que el de Torreón ya no se desplazó igual. No por eso el potosino acortó el esfuerzo, ya que prosiguió buscando hacer fiesta, exprimiendo hasta lo último de sus socio. El colofón lo manchó al darse a pinchar. Aplausos.

Descastado y soso este su segundo toro. Rivera extrajo de pase en pase los muletazos, formulando así una labor valiosa, recia. De entrega absoluta, de mérito grande por la presencia del animal. A menos el toro, totalmente deslucido. Cosa que complicó al torero conectar con el público pese a que mostró grandes deseos en buscar del triunfo. Nuevamente se dio a pinchar el potosino y esta vez manchó su título como matador, al írsele vivo el de Torreón.

OREJA DE PESO

Juan Pablo Sánchez inició su labor con doblones poderosos, para luego comenzar a buscarle pases a su primer oponente, que no se desplazó de lo mejor. Y ante ello el torero tuvo que acortar distancias, bien plantado, con firmeza pese a la falta de claridad del toro. Excelente oficio de Juan Pablo, que con base en poner los muslos como carnada arrancó muletazos de mucho mérito por ambos pitones. Sí que se arrimó el de agüitas, extrayendo pases que convencieron y pusieron al filo de la butaca al respetable. Gran labor del torero. Y despachó de una estocada impecable, para así recibir una oreja de peso y a petición general.

Y ahora si pudo acoplarse con la capa, cadenciosamente a la verónica, conectando de inmediato con el público que le ovacionó la suerte. Y quitó con una media de pintora. Con la muleta la historia fue otra, ya que su oponente gustó de quedarse muy corto por ambos lados, amén de que al final del pase de inmediato buscaba al torero. El peligro se recrudeció, incluso tras un muletazo el astado a punto estuvo cobrarle cara la factura a Juan Pablo al engancharlo de la casaca. No por eso dejo de acortar terrenos el matador, quien siempre estuvo atacando al socio para extraerle a tirabuzón pases de doble mérito por el sentido del toro que había desarrollado. Grandiosa actuación, de entrega y disposición absoluta, demostrando nuevamente seguridad y firmeza e ideas claras. Lastima que pincho, de lo contrario corta otra oreja de ley.