¡Ya estamos en Minnesota! Minneapolis nos recibió bajo cero

Mexico, 2018-02-02 20:29:17 | José Ángel Rueda

Congelada y vestida de blanco. Minneapolis recibe a la edición 52 del Super Bowl con su mejor encanto. Cuando la NFL decidió, en mayo del 2014, otorgarle la sede al nuevo estadio de los Vikingos, lo hizo consciente de la baja temperatura, pero es que cómo no hacerlo, si el frío más que un problema es una emoción.

De los múltiples árboles que le dan oxígeno a la ciudad, solo a los pinos les sobreviven las hojas, cargadas de nieve, eso sí. Los más de 10 mil lagos que rodean a la ciudad gemela parecen grandes pistas de hielo, y así se van creando los paisajes, entre esas casas típicas de amplios y blancos jardines, divididas apenas por cercas de madera.

Y es que hay algo de encanto en la paleta de colores que una Minneapolis disfrazada de largo regala. Influenciada, desde luego, por los tonos del Super Bowl, tan morados, tan azules, y tan verdes, porque hay que decirlo, acá, las antagónicas Águilas, autoras materiales de la infame y cruel idea de quitarle anfitrión a la fiesta, parecen mayoría.

A dos días del Súper Tazón las festividades se centran en tres puntos fundamentales. El U.S. Bank, que ya aguarda el momento del juego y que con su extenso cristal brilla desde cualquier punto, el imponente Downtown, el de los rascacielos, donde la NFL ha decidido instalar sus principales atracciones: como la NFL experience, donde el aficionado puede sentirse jugador por un día, y el NFL Live, ubicado a lo largo del Nicollet Mall, en el cual, el Super Bowl luce su lado más espectacular.

Un poco más al sur, el gigantesco Mall of América regala sus kilómetros cuadrados para darle más sabor a la semana más colorida de la temporada.