¡Extra, extra! El Real Madrid gana nuevamente en LaLiga

Foto: Reuters

Madrid.- La fortuna que le dio la espalda a Julen Lopetegui premió a Santiago Solari por su apuesta por Vinicius, el futbolista que a base de descaro sacó al Real Madrid del sufrimiento eterno en Liga, y castigó con un disparo que rechazó en la espalda de Kiko Olivas, a un gran Real Valladolid.

Ha nacido una estrella. Vinicius, el futbolista diferente de una plantilla poco reforzada, devoró los 17 minutos que recibió Solari para cambiar el rumbo de un partido que iba encaminado a un nuevo tropiezo madridista. El Valladolid había estrellado dos disparos en la madera y solo el descaro del joven brasileño, sacó el miedo del cuerpo del madridismo. Una afición que señaló culpables.

Resucitar a un equipo en caída libre y que no encuentra su identidad, no es una tarea que se logre con rapidez. La reacción en Copa del Rey mostró orgullo de la segunda unidad. En Liga no iba a ser tan sencillo. El rival ya no era un Segunda B. El Real Valladolid confirmó en el Santiago Bernabéu las buenas sensaciones que le cuelgan el cartel de equipo revelación.

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La confianza de los madridistas está por los suelos. Sus intenciones son buenas pero cualquier atisbo de duda le devuelve a la desconfianza y la inseguridad. Solari se cargaba a Isco para premiar a Asensio, quien tras un arranque con fuerza se instalaba de nuevo en la intrascendencia. Su 1-4-2-3-1 daba más libertad a Modric y contacto con el balón, Bale de nuevo en la derecha con un nuevo entrenador. Una posición en la que solo se ve el galés, que tiene más continuidad cuando asoma por la izquierda, su zona natural.

Benzema buscaba el gol con un disparo cercano al poste, Asensio metía un centro con aroma de gol y Bale cabeceaba otro con peligro. Era el inicio con un Real Madrid dominador, instalado en campo rival, que daba amplitud con dos extremos pegados a la cal. Bale frenaría las incorporaciones de Odriozola. Faltaba algo de velocidad en el toque y el Valladolid iba ganando buenas sensaciones.

Aguantó el equipo de Sergio sin sufrimiento la búsqueda de un gol madridista y, tras un testarazo de Casemiro que detenía un seguro Masip, adelantaba metros para instalar la desesperación en la grada. El momento bajo de Nacho y Sergio Ramos, al que acompañó algún silbido cada vez que tocó el balón, lo aprovecharon los jugadores de ataque del Valladolid.

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Con poco, como cualquier equipo que este curso ha pasado por el Bernabéu, generó mucho peligro. Leo Suárez dejaba solo a Antoñito ante Courtois. Escorado a la izquierda chutó arriba y no encontró puerta. Media hora de tregua en la grada del Bernabéu que estalló en silbidos contra sus jugadores tras un disparo cruzado de Toni Villa y la tercera consecutiva de Ünal, a placer, de cabeza con todo para marcar ante Nacho resignado. Su testarazo no encontró puerta.

La reacción de Solari fue mandar a Bale a la izquierda. Ya estaba señalado por la grada por un gesto que no soporta el madridismo, no ir a un balón dividido. Su reacción fue jugarse el tipo para rematar un centro lateral con un escorzo. Nada evitaría la sonora pitada al descanso.

Sin el escudo de Lopetegui ya para los jugadores, el quejido de la grada esperaba una respuesta en entrega y de nuevo el Real Madrid se reencontró con su principal problema de la temporada: la falta de pegada. A impulsos encerró al Valladolid y Casemiro fue el que más peligro creó. Otro testarazo y un disparo desde la frontal ante el que se lució Masip con su estirada. Le importó poco a Solari que sustituyó al brasileño a los 56 minutos para dar paso a Isco.

Sin la figura de centrocampista destructivo en frente, el Valladolid que transitaba por el momento de más sufrimiento, encontró el espacio para correr y castigó cualquier perdida del Real Madrid. Alcaraz sacaba de la nada un latigazo envenenado que repelía el travesaño, Courtois sacaba una mano abajo a un disparo ajustado de Toni Villa que también se estrellaba con el larguero en un gran disparo desde la frontal.

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El aviso del equipo pucelano no encontró el premio del gol ante un Real Madrid que ya iba sin red, en el alambre en cada acción, mostrando la falta de confianza que le instala en la mitad de la tabla. El madridismo bajaba el pulgar en el juicio a Bale, sustituido, y lo levantaba a Vinicius, el portador de la ilusión.

Solari se encomendaba a Vinicius y el chaval le respondía. Con la velocidad que le falta al resto, encaró a los rivales con descaro, se marchó y le pegó con fe. La fortuna de su lado, golpeó en la espalda de Kiko Oliva y el balón se alojó en la red.

El reencuentro con la victoria del Real Madrid tras cinco jornadas, lo sentenció Ramos tras un penalti a Benzema. El capitán golpeó con calidad, de un toque suave que contrastó con su celebración. Rabia ante los que le señalaron y un escudo que no se mancha. Solari, con la fortuna que le faltó a Lopetegui, se estrenó en el Bernabéu con victoria repleta de sufrimiento.

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