Barba y "Calita" sobresalieron en el décimo festejo de la Temporada Grande

Primer festejo del año en La Plaza México, décimo de la Temporada Grande. Los toros de Rancho Seco fueron examen para que los tres matadores mostraran lo mejor de cada uno. Fabián Barba volvió a dejar patente su toreo maduro y cortó una oreja. Ernesto Javier “Calita”, nada de casualidades, es un torero que ya venía pidiendo a gritos su regreso a este coso porque está en preparación perfecta y así lo patento, dejó un grato sabor y se apunta como la revelación en esta temporada; ideas claras y sitio indiscutible. Por su parte, Diego Sánchez, que pechó con el lote más complicado, no se amilanó y aunque con poco bagaje, se le vio crecimiento en su ida frente al toro, pues pudo resolver.

GANADO

Toros de Rancho Seco, propiedad de Sergio Hernández: Ochentón, saltó al callejón, con recorrido, fijeza y calidad, aplaudido en arrastre. Epifanio, un tanto áspero, de más a menos, no dejó de embestir. Baltazar, embestida violenta. Pastorcito, embestida incierto. Gaspar, complicado. Rey Mago, regular, medias embestidas.

SEMPRE DA LA CARA

Vaya sobresaltó al saltar el primer toro de la tarde al callejón, tremendo susto al aficionado que estaba en barrera. Fabián no se acomodó con la capa, pero con la muleta, el toro Ochentero embistió como veinteañero, repetidamente, con calidad y tuvo toda la fijeza; sin malas ideas y siempre metiendo la cabeza con enjundia. Fabián lo toreó pausadamente, también dándole receso para no agobiar al socio. Tandas por derecha y al natural de fina estructura, entendiéndose muy bien con Ochentero, templado y con oficio. Estocada hasta la empuñadura, de la que salió rebotado con un fuerte golpe, pero premiado con una oreja.

Ante su segundo escenifico una auténtica batalla, toda vez que el socio no se prestó para la embestida suave y menos con nobleza; tuvo que robarle con mucha firmeza los pases, pocos, pero de mucho mérito. Fabián le dio pelea al astado, haciéndole una labor muy torera y claridad. No había más que hacer. Aplausos.

REVELACIÓN

Ernesto Javier “Calita”, descarado desde el principio al cuajar una larga cambiada y luego verónicas de corte clásico para rematar soltando una punta del capote, muy artísticamente. Tras magistral puyazo de César Morales, “Calita” se guardó los quites y dio paso a las banderillas.

Un tanto áspero y soso este de Rancho Seco, de más a menos, al que Ernesto le realizó en principio una faena muy de verdad, ceñido en los muletazos y con series de muy buena calidad, con pases templados, dándole la largueza al pase. El toro no dejó de embestir, con poco o mucho gas, le dio al torero lo necesario para que éste continuara gustándose. Por naturales “Calita” le plantó cara, obligando al socio para cuajarle hermosos pases con la izquierda, mostrando ideas muy claras y no es sorpréndete el resultado, ya que el torero llegó muy bien preparado. El diestro le puso emoción a su labor, sin perder formas ni cabeza, siempre estructurado.

Concluyó toreramente para dejar una estocada muy caída, pero y decíamos que, a este torero, más que espada, su toreo es más que sobresaliente. De todos modos, el juez le premió con una oreja.

Inspirado nuevamente salió con la capa ante su segundo toro, desmayando los brazos en verónicas tersas que remató pintureramente. Con la muleta la historia fue otra, ya que Ernesto tuvo oportunidad de patentar su faceta como buen lidiador, ya que se enfrentó a un toro nada fácil, que salía con la cara arriba y sabía lo que dejaba atrás, amén de sus medias embestidas. El torero no perdió claridad, le dio pelea cabalmente por ambos lados, extrayendo muletazos de muy buena calidad, imponiéndose al de Rancho Seco, al que supo resolverle la papeleta sin problema, viéndose a gusto y con ideas bastante sobrias.

Dejo pinchazo en lo alto y una espada entera, mal con descabello y no se salvó de dos avisos.

Más que rescatable, Ernesto es un torero prácticamente nuevo en La México y en el resto de las plazas de primera y la continuidad es obligación de las empresas que se cansan de decir que no hay toreros.

A LA ALTURA

Diego Sánchez no tuvo socio fácil como primer de su lote. Se guardo los saludos capoteros, para enfrentar con muleta a un toro de embestida violenta y ante el que Diego busco estar más que firme pese a su poco bagaje. No escatimó entrega ni valor, aunque no terminó de cuadrar la propuesta del incierto animal. Lo despacho de estocada certera. Si bien no encontró lo deseado, sí que estuvo digno.

Más artístico con la capa en su segundo, meciendo los brazos cadenciosamente, para rematar con sello. Se pegó un arrimón el joven hidrocálido, derivado del poco recorrido que tuvo el astado, no se amilanó Diego y se fue a encelar al socio en terrenos comprometidos, pero funcionó, ya que extrajo pases de calidad y aunque de uno en uno, el torero no dejó de correrle la mano como pudo. Más claro de ideas en este toro, Sánchez dejó muy buena impresión por la madures que va adquiriendo. Mal con la espada.

ADIÓS

Se despidió el picador Ricardo Morales el “Guero de la Capilla”, luego de 38 años activó sobre los caballos; dio la vuelta al ruedo al caer el tercer toro, cobijado por su dinastía, cinco generaciones, y por las Golondrinas.

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