¡Feroz bienvenida! El público no abandonó a Tigres

Mexico, 2014-12-15 18:20:17 | Javier Juárez

Foto: Jesús Téllez

POR JAVIER JUÁREZ ,
FOTOS : JESÚS TÉLLEZ
ENVIADOS ESPECIALES

MONTERREY.- ¡Locura en el aeropuerto regiomontano!, lo que se vivió fue “incomparable”. Cerca de mil aficionados felinos cobijaron el domingo por la noche a su equipo a su arribo a la ciudad. Poco les importó que Tigres no se proclamará campeón, acudieron al lugar para cantar, gritar y saltar de alegría.

Los fervientes seguidores comenzaron a pintar de amarillo la terminal aérea a las 23:00 horas, y la llegada del equipo fue alrededor de la 1 de la mañana. Con el paso de los minutos, la gente se multiplicó. La cantidad ya era incontable, hombres, mujeres, niños, incluso recién nacidos, todos acudieron para apapachar al equipo luego del doloroso revés.

La gente se organizó y formó un pasillo para que los jugadores desfilaran por ahí. Enfrente se quedaron los que llevaban los tambores y trompetas. La fiesta felina continúo, los diversos cánticos retumbaron en todo el lugar, el aeropuerto se transformó en una auténtica sucursal del “Volcán”.

El vuelo aterrizó a las 1:40 horas. Era cuestión de minutos para que los jugadores aparecieran. Al ver la cantidad de gente, los elementos felinos se sorprendieron.

Guido Pizarro y el “Tito” Villa fueron los valientes que encabezaron el desfile. La gente de inmediato les gritó y buscaron la manera de tocarlos, los argentinos saludaron, agradecieron y abordaron el autobús.

Entre la locura, el orden aún fue posible. Pero todo cambió cuando apareció Damián Álvarez. El “Enano” provocó el caos total, las mallas se deshicieron y la gente se abalanzó para abrazarlo.
El orden se perdió, entre empujones pasó todo el equipo: Nahuel Guzmán, el “Cacha” Arévalo, “Piri” Burbano, Joffre Guerrón, Jorge Torres Nilo, la “Palmera” Rivas, el “Guty” Estrada, Enrique Palos, Jesús Dueñas.

El “Tuca” Ferretti también recibió el calor del público, “Po ro po po, po ro po po, es el equipo del bigotón” le cantaron a Ricardo una y otra vez. Cuando todo el equipo ascendió al autobús, las porras comenzaron alrededor de él. La gente no permitía que avanzara.

Caos y locura total.

Luego de varios minutos por fin el vehículo logró salir del lugar. Así llegó Tigres a Monterrey, con el dolor por perder la final, pero con la satisfacción de tener a un público que los respalda siempre.