Se ganó... y nada más

Glendale.- Con un rival al que siempre tuvo sometido en la lona, el Tricolor fue incapaz de llenarse la canasta de muchos goles, y apenas un tiro desde los once pasos, mismo que fue marcado polémicamente, le dio el pase a una nueva final de la Copa Oro frente a Haití que cayó con la cara en lo alto ante un pobre futbol mexicano.

El Tricolor esperaba un marcador más generoso, ya que en cuartos de final había dejado en el camino a Costa Rica, equipo más complicado, pero Haití le hizo partido a los de Martino, que no pudieron vencer en noventa minutos, por lo que unos nuevos tiempo extra testificaron la única anotación por conducto de Raúl Jiménez desde los once pasos.

Sin mucha culpa, pero sí con merecimiento por llevar las riendas del partido al generar la mayor cantidad de oportunidades y tener una franca posesión del 70%, el Tricolor se instala en un nuevo desenlace de la Copa Oro, en donde los tiempos extra le cobrarán factura en su nueva escala en la ciudad de Chicago. No obstante, su futbol de anoche dejó mucho a desear.

EL JUEGO
Sin claras opciones de gol, pero sí de dominio con la pelota y en el terreno de juego, México tuvo en las manos a un espigado cuadro haitiano que se portó a la altura durante los primeros 45 minutos. Con un cuadro base y sin experimentar tanto, Martino volvió a su marcado estilo de 4-3-3 y dentro de sus variantes, Héctor Moreno y Roberto Alvarado, fueron sus posiciones refrescantes, por lo que Antuna y Néstor Araujo aparecieron en la banca.

Jona y Guardado asistieron en el esquema y el estratega argentino dejó entredicho que ‘va por todas las canicas’ en el torneo ‘Concacafkiano’ pese a la austeridad, complejidad y polémica de éste. No obstante, el Tricolor regaló, posiblemente, el peor primer tiempo en lo que va de la Copa Oro. Cuarenta y cinco minutos y un poco más de la segunda parte, fueron el reflejo de la poca carburación, del reconocimiento del rival y de una real jugada de peligro y gol.

Haití le dio buena lectura, su corpulencia y velocidad le daban fuerza a su sorpresiva e histórica aparición en una de las semifinales, cerraron los espacios y estaban muy bien agrupados. México solamente merodeó con un tiro lejano de Roberto Alvarado y un fuerte remate de cabeza de Raúl Jiménez que fue a las manos del arquero Placide.

La falta de Martino en la zona técnica le pesaba al Tricolor; los gritos, instrucciones, intensidad y hasta pasión no eran vistos ni en los propios auxiliares, por lo que el jugador azteca estaba dubitativo. En el entretiempo, el ‘Tata’ ni se movió de su palco, pero sí mandó refrescar a su esquema. Aunque antes de ello, ‘Chaka’ sufrió las huellas de la batalla tras un fuerte golpe de cabeza con Bazile y Guardado le sacó filo a la zurda, pero el meta impidió el movimiento de las redes.

Lapso después y con los haitianos en su área, Antuna y Rodríguez ingresaban al campo en sustitución de Guardado y Alvarado. El Tricolor estaba ahí, con presión y ataque, pero ‘le faltaba el do de pecho’. La causa azteca estaba encima de los isleños, el gol no caía y era momento de llegar a otros tiempos extra, pues la muralla isleña era impenetrable en los noventa minutos regulares, que además hacían partido, pero su falta de contundencia en Derrick Etienne los dejaba mal situados.

Los noventa minutos se diluyeron, no había goleada y arrancaban los tiempos extra. Edson Álvarez no pudo más y fue a la banca, Diego Reyes entró a la contención. Sin ‘decir agua ‘ y sin ‘parpadear’, la polémica apareció, ahora en beneficio de México, el silbante decretó penalti en jugada apretada y tendenciosa, ya que ante el primer contacto, Raúl cayó al césped y el castigo desde los once pasos se decretó, el jubilo se encendió en el nido del Cardenal.

El delantero mexicano tomó la pelota, ahora no erró como en los penaltis contra Costa Rica, y fiel a su estilo venció al meta haitiano. Los caribeños reclamaron con mayor intensidad la decisión arbitral. Las piernas y cansancio ya afectaron a la Selección Mexicana que veían sus 240 minutos en el terreno de juego, desgaste físico en su totalidad.

Luis Montes pasaba nómina y Jona era parte de ese cansancio, las piernas ya no le daban, pero entre el público era criticable las formas y el cómo ganaba el Tricolor, ya que el respetable imaginaba una goleada.

Pizarro fallaba hasta las más claras ante una Haití que siempre corrió y nunca bajó los brazos, y por increíble que parezca Mikael Centave estuvo a nada de empatar, pero su disparo se estrelló en el travesaño, el tiempo estaba por decir adiós, pero a Luis Montes le tocó fallar otra de las jugadas claras, pues frente al arco y sin meta mandó a volar su servicio. México apenitas si ganó y avanzó, con polémica y hasta con ‘ayudadita’ de la Concacaf, un triunfo que estará manchado de aquí hasta que se juegue la gran final en Chicago, ya que su futbol fue poco, pobre e incapaz de ganar con la mano en la cintura.

GOLES 

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