Noche inolvidable en el Azteca

En los pasillos del Azteca el eco sigue vivo, la narración de Enrique Bermúdez retumba en los oídos de los que vieron el juego por televisión, en la mente de todos, el recorte del Cuau y su arrítmico “Jarabe Tapatío”, México, hace veinte años, escribió tal vez, su mejor historia a nivel internacional. El mariachi azteca se escuchó más que la samba brasileña y contra varios pronósticos, superó al Brasil de Ronaldinho y alzó por primera y única vez la Copa Confederaciones.

Esa noche en el coloso de Santa Úrsula el equipo verde se ganó el respeto y la admiración del mundo. Manuel Lapuente, el gran artífice de esa hazaña, recordó junto a ESTO ese juego histórico e inolvidable: “Así es, efectivamente se viene un aniversario muy especial, me da mucho gusto, el domingo vamos a comer con toda la familia para festejar ese logro”, reveló Manuel.

Entre cuadros, fotografías y una réplica exacta del trofeo que se ganó, Lapuente se soltó: “La copa que tengo es una copia exacta del trofeo que se ganó, la mande a hacer enseguida, es de bronce, está muy bonita, me la hizo el que la hizo la original, por eso es idéntica”, reveló.

La fecha es especia, irrepetible, por eso “va a venir toda la familia, mis 11 nietos, mis hijos, todos vienen, queremos festejar juntos”, dijo.

Reunirse con los héroes de esa noche, Jorge Campos, Claudio Suárez, Pavel Pardo, Germán Villa, Cuauhtémoc Blanco, Ramón Ramírez, entre otros, es complicado: “No se puede, hace poco nos juntamos algunos en Cuernavaca con Cuahtémoc, pero todos no, cada uno tiene sus cosas, pero en el corazón estamos unidos toda la vida, no es fácil borrar lo que se logró”, destacó.

Esa camada que superó a la Verdeamarela, no se unió por obra mágica, fue un trabajo de muchos años: “Entre Mario Carrillo y yo, fuimos seleccionando, viendo a quién elegir, lo que buscamos fueron líderes, jugadores que no se arrugaran, que no se achicaran y que no fueron envidiosos, esa mezcla nos llevó al éxito. Tuvimos porteros, defensas, medios, delanteros, todos líderes en el campo, eso fue lo que buscamos, ese tipo de jugadores e ir por todo”, relató.

EL APOYO

La materia prima estuvo, pero eso no fue suficiente. Una piedra angular en el proyecto, fue el respaldo que tuvo de todo el medio futbolístico: “Cuando tienes el apoyo de todos los directivos es más fácil lograr cosas importantes, yo lo tuve, todos me dieron facilidades y los resultados se vieron”, expresó.

Ese mismo cobijo desapareció y fue lo que lo obligó a hacerse a un lado: “Cuando un técnico no tiene el respaldo de los directivos, está muerto, está liquidado, a mí me dejaron de apoyar varios personajes que no quiero ni mencionar y me vi obligado a renunciar, ya no hubo juegos buenos, apoyo, entonces yo sabía que si continuaba no le iba a cumplir a México, no había frutos, por eso renuncié, no quise quedarle mal a los aficionados”, contó.

A pesar de lo gris que terminó la novela, lo que sucedió en el Azteca esa noche del 4 de agosto de 1999, ha sido el máximo logro de Manuel: “Claro, es mi mejor recuerdo, mi mejor éxito, pudieron ser más, pero ya no me lo permitieron”, aseguró.

¿CUÁL CANSANCIO?

A ese Tricolor, ajetreado y con infinidad de juegos en las piernas, nada lo detuvo. “Mira, te voy a contar: “Fuimos a Asia dos veces, a Corea y Hong Kong, luego viajamos a Los Angeles, se le ganó a Argentina, de ahí nos fuimos a la Copa América, quedamos en tercer lugar, le ganamos a Chile y enseguida disputamos la Copa Confederaciones. Esa era una planeación, la hicimos entre Mario Carrillo y yo, todos dimos nuestro mejor esfuerzo, concentraciones, viajes, eso es lo que necesita la selección, no quejarse de que son muchos juegos y otras cosas que escucho en la actualidad, el jugador se cansa, sí, pero a eso se dedica”, dijo.

La plática siguió, los recuerdos florecieron: “Se le ganó a Brasil, a uno de los mejores del mundo y lo hicimos bien, con un equipo de puros mexicanos”, selló.

Los héroes aztecas

Líderes al por mayor, guerreros aztecas sólidos y agresivos, Manuel Lapuente juntó a una camada irrepetible de futbolistas, a todos, Lapuente los tiene presentes: “(Jorge) Campos en su puesto, (Rafael) Márquez en el suyo, Claudio (Suárez), estoy hablando de grandes líderes, Chava Carmona en el lado derecho, Ramón Ramírez en el izquierdo, Paco Palencia, en ese partido (contra Brasil) lo puse de medio, Pavel Pardo de contención, qué me dices de (Germán) Villa, Cuauhtémoc como extremo izquierdo, Luis Hernández en la banca, estaba José Manuel Abundis, respondió bien, el “Cabrito” (Arellano) entró de cambio, pero metí a (Miguel) Zepeda y a los pocos minutos anotó, en todas las líneas había muchachos muy buenos, se formó un gran equipo”, relató con emoción.

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