Dura prueba para los novilleros

No fue una novillada para novilleros, más bien una corrida de toros para matadores. El encierro que escogió la empresa de La Plaza México para tres toreros en pleno desarrollo que compusieron el cartel de la tercera novillada, fue para cortarles la cabeza y no para fomentar su continuidad. El ganado de Aurelio Franco se llevó el reconocimiento de la tarde y cómo no iba a serlo, si echó al ruedo cinco astados ya bien hechos que fueron aplaudidos de salida, el más con 560 kilos, de hechuras serias, bien presentados y armados de astas, con sendas badanas que casi arrastraban en la arenas y comportamientos de toros, no de novillos. Bravos, muy bravos, enrazados, que no permitieron errores, exigentes a más y de embestidas violentas. En manos de matadores la tarde hubiera sido titánica, pero en manos de estos tres novilleros, el festejo trascurrió en el ¡ay Dios! Por que pudo haber acabado muy mal debido a que los percances estuvieron a nada de suceder. El sexto astado fue el más sueve de embestida y más claro, noble como el resto, pero menos exigente ni violento.

Los hermanos tlaxcaltecas, Sebastián Palomo y Emilio Macías, pecharon con lo más complicado, mientras que José María Mendoza se llevó lo mejor, contando el sexto que fue el más potable, pues se dejó meter mano. Pero los de Tlaxcala sí que la pasaron mal, así ni quedan ganas de seguir siendo toreros, seguramente pensaran; Macías no se salvó de tremendo arropón y tristemente escuchó tres avisos en su segundo, mientras que Macías a penas logró salvar la cabeza con tremendos ejemplares. Eso sí, los dos se agarraron con uñas y dientes para librarse lo más dignamente posible, pues jamás echaron paso atrás y con su poca experiencia pudieron solventar lo que pudo ser una terrible tarde para ellos. José María cortó la única oreja de la tarde, que redondeó la extraordinaria estocada que dejó en su segundo astado, que, aunado al toreo de calidad que mostro, se salvó de la quema muy bien y con dos labores donde patentó un sentimiento muy especial al correr la mano.

Los de don Aurelio, como señalamos, se impusieron por completo; excepto tercero que fue débil y con porca trasmisión, el sexto fue el que mejor se dejó torear.

No se nubló y aunque hubo viento por momentos, estuvo agradable; buena entrada, el bajar al público a primer tendido ha funcionado. Pasa que ahora la policía te dice que solamente se puede uno sentar en lugares de barreras y primer tendido, lo que hace ver mejor la entrada.

LA LIBRÓ

Al primer astado de Sebastián Palomo había que poderle demasiado. Tuvo las ganas y empeño para plantarle cara, pero poca cabeza para entender lo que exigió el socio. Mal con la espada, un aviso. Su segundo fue ya un toro de mucho respeto, salió violento y con mucha violencia, por lo que decidieron darle a llenar con la puya; era de esperarse que en el tercio de muleta el socio quedaría de recorrido corto y tirando gañafonazos a modo de defensa. Y ante esto, el novillero poco pudo hacer, pero no echó pasó atrás y con su poca experiencia le robó pases que seguro le superan a gloria. Mal con la espada.

TORERO DIGNO

Emilio Macias enfrentó un primer astado exigente, de muy buen recorrido y sin malas ideas, pero que pidió carnet, acta y fe de bautizo. No le pestañeó el torero y le paró para hacerle una labor de mucha raza, muy entregado y sin pensarla dos veces. Series por derecha y al natural que llegaron al tendido; realmente el astado era para muletas muy experimentadas, no perdonó errores y fue exigente en todo momento, pero Macías hizo cuanto pudo para estar a la altura dignamente. Se le complicó la suerte suprema, sobre todo porque no tuvo recurso para salirse del embroque y las tres veces que lo intentó fue arropado; en la tercera el astado ya no se la perdonó y le tundió con todo cuando tuvo al torero en la arena. Dejo la espada hasta los gavilanes y escuchó un aviso cuando era llevado a la enfermería. Aplausos al astado en arrastre. Que injusto, pero así es.

En su segundo realizó quites con su hermano por chicuelinas. El astado no fue dispar a la mayoría, mostró su enrazado comportamiento, áspero y violento. Sin embargo, Emilio no se desanimó y tuvo firmeza para extraer algunos pases. Al final, tres aterradores avisos.

 CON POTENCIAL

José María Mendoza tuvo una vibrante intervención de capa, gaoneras de recibo y zapopinas en quites. Brindó a Porfirio Sánchez, monosabio que se retira en esta temporada. Bajó de intensidad el comportamiento del ganado con este tercero de la tarde, débil de los remos delanteros y de poca transmisión, no obstante, el novillero le hizo las cosas muy bien, siempre presentando la muleta, atinado en distancias y entregado. Logró tandas de gran mérito, muy metido en su labor, aprovechando cuanto le ofreció su ejemplar. Con la espada pasó las de Caín. Dos avisos.

El segundo de su lote fue el astado más potable de la tarde, en cuanto a más suave de embestida y nobleza; se dejó meter mano sin problemas y aunque en tablas, no dejó de embestir. El torero estuvo encima, extrayendo pases de buena calidad, aunque sin lograr redondear cómo hubiera esperado. De cualquier modo, Mendoza dejó ver su toreo exquisito, en pleno desarrollo y con potencial para un futuro a corto plazo, siempre y cuando le sigan dando toros.

Despacho de tremenda estocada que valió la oreja y le fue concedida. Dio vuelta con el ganadero como remate de la tarde.

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