¡Felices 79, Rey Pelé!

¡Pelé! Así lo conocen en todas partes, aunque ni él mismo sabe de dónde salió el sobrenombre o a razón de qué. Hoy la minúscula palabra forma parte de cualquier diccionario enciclopédico. Es catalogado como el rey del deporte más popular en todo el planeta. A la sombra del inusual e incomprensible mote, el talento de Edson Arantes do Nascimento ha dado forma al mito. El único jugador en la historia con tres Copas del Mundo entendió, desde chavito, de dónde procedía la magia que lo ha transformado en sinónimo de futbol.

RECIBE LAS NOTICIAS DIRECTO EN TU WHATSAPP, SUSCRÍBETE AQUÍ

“Todo lo que soy se lo debo a Dios”, revela en su libro autobiográfico. “Creer en Dios fue muy importante para la conquista del campeonato Mundial de 1970”, añade el Rey Pelé, en su verdadera historia, relatada por él mismo.

De cuna humilde, Edson distinguió, a muy temprana edad, la frágil diferencia entre el éxito y el fracaso. Súbitamente experimentó la miel que otorga la gloria balompédica. La gente lo aclamaba, cual genio precoz. Un par de semanas después falló un penalti decisivo y él cargó con la derrota. Pronto entendió cuán voluble es la tribuna y corta la memoria. La misma multitud que lo había aclamado días atrás, con trato de estrella sin igual, ahora lo abucheaba sin miramientos.

A sus 17 años entendió que la clave era aprender a perder para resurgir y ganar la próxima vez. Aunque muy joven, el ídolo supo darle significado a cada tropiezo en la vida, no solamente sobre la cancha. Parecía convencido de que el Creador estaba detrás de cada enseñanza. Lo comprendió cuando, en la escuela, era castigado por la maestra debido a sus travesuras. La sanción era ponerlo de rodillas sobre granos de frijol. Gracias a ello, dedujo años después, sus rodillas fueron fortalecidas.

Pelé aterrizó, como en un cuento de hadas, en el Mundial de Suecia 1958. Aún sin la mayoría de edad se convertiría en revelación. El niño genio que en aquel entonces maravilló al mundo, formaría parte de la generación más exitosa de todos los tiempos. Brillante en su mocedad, el fenómeno brasileño construyó un techo inalcanzable aún para los astros más famosos de la historia. El propio súper astro argentino, Diego Armando Maradona, se quedaría corto en la cosecha de trofeos mundialistas. Ni siquiera los monstruos actuales, Lionel Messi y Cristiano Ronaldo, con todas sus marcas, han acariciado siquiera la Copa del Mundo.

El bicampeonato establecido por la verdeamarelha, en Chile 1962 –del que prácticamente estuvo ajeno debido a una lesión-, pero sobre todo el tricampeonato de Brasil, en México 1970, del que fue maestro y señor, escribieron su leyenda inmortal. Trazos brillantes, mágicos. Asistencias espectaculares, goles increíbles quedaron grabados en la mente de quienes lo vivieron.

Es uno de los principales responsables del jogo bonito en el torneo más importante del llamado juego del hombre. Por eso, aún hoy, a los 79 años, Pelé puede presumir, como la canción, pero sigo siendo… ¡O’Rey!

 

Cristiano Ronaldo jugará su quinta Eurocopa

Portugal, flamante vigente campeona continental, defenderá su título en la Eurocopa 2020

Inglaterra termina con el sueño de Kosovo

Inglaterra, impulsada por el desequilibrio de Raheem Sterling, apuntilló a Kosovo.

Griezmann guía la victoria de Francia

Antoine Griezmann, autor de un gol y de una asistencia, facilitó la victoria en Albania

Francia se queda el tercer lugar en Mundial Sub 17

Tres goles de Arnaud Kalimuendo-Muinga le dieron el triunfo a los galos sobre Holanda

NOTICIAS
<