Letras deportivas: El tenis como experiencia religiosa

El tenis como experiencia religiosa

David Foster Wallace

Random House 2006

El libro fue publicado en 2006, dos años antes de la muerte de este laureado escritor estadounidense que, como muchos aficionados de corazón, a pesar de dedicarse a otra cosa, en este caso a la literatura sería de ficción, no resistió la tentación de contar a su manera la experiencia de presenciar partidos de tenis y, sobre todo, la sensación cuasi metafísica de ver en vivo a un súper dotado de las canchas y la raqueta como Roger Federer.

Está compuesto de dos ensayos publicados previamente: “Democracia y comercio en el Open de Estados Unidos”, que data de 1996 en la revista Tennis, y de “Federer en cuerpo y en lo otro”, ese mismo año de 2006, pero en el periódico The New York Times.

Pese a su relativa antigüedad los textos no han perdido vigencia.

Uno es una crónica de cómo se viven los días en un torneo como el US Open, con todos sus detalles, producto de aplicar el ojo avizor de un cronista que vive de eso, de ver cosas que los demás mortales no alcanzamos a percibir. De la programación de los partidos a la comercialización de los espacios. Del deambular de las personas a la sabiduría tenística incluso de los conductores de autobús y taxis, con información al dedillo del torneo.

Hace una bella apología de ver tenis en vivo:

“Si únicamente han visto tenis por televisión, no tienen ni idea de la fuerza con que estos profesionales le pegan a la pelota ni de la rapidez con que la pelota se mueve, ni del poco tiempo que tienen los jugadores para llegar a ella, ni de lo deprisa que son capaces de moverse, rotar, golpear y recuperarse (…) Un saque a 210 km/hr tarda en recorrer los 24 metros de la cancha en 0.41 segundos; es menos tiempo del que se tarda uno en parpadear rápidamente dos veces”.

Pero el plato fuerte del libro es el segundo ensayo, el que de veras hace que Foster Wallace equipare a este deporte con una religión: una radiografía del estilo de juego de Roger Federer, que supera cualquier idealización boba producto de la admiración fanática, para anclarse en las raíces técnicas del tenis.

Arranca ubicándolo como representante de una generación de jugadores que a partir de Ivan Lendl ya sólo juegan golpeando la pelota con raquetas de ultra tecnología y que permiten generar en las pelotas un gran efecto (top spin o efecto liftado), de tal manera que consiguen superar el viejo estilo soso de saque y volea y llevan el juego desde el fondo de la cancha hasta la excelsitud: golpes fuertes pero muy intencionados, buscando ángulos imposibles para superar al rival, generalmente atletas cada vez más altos, más fuertes y más rápidos.

Aunque, aclara: “La sutileza, el toque y la finura no han muerto en la era del juego moderno de fondo”.

Toma la final entre Federer y Rafael Nadal, de Wimbledon 2006, para diseccionarla y demostrar la superioridad del suizo sobre el español en talento cinestésico, en capacidad de movimientos y de belleza de los mismos, demostrando no sólo una habilidad técnica ruda, sino una perfección de posiciones dignas de una pintura. Y ya no le sigo para que usted deguste este grandioso texto.

El libro es fácilmente conseguible en librerías del país y en las virtuales que permiten bajar libros de volada.

 

 

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