Romeo y su última batalla, contra la pobreza y la muerte

TEXTO Y FOTO: GERARDO GÓMEZ GUILLÉN

TUXTLA GUTIÉRREZ, Chiapas.- La conoce, la ha visto de frente y hasta ha hablado con ella, por todo eso no le teme. El miedo es una sensación que aprendió a controlar toda su carrera y hoy, esa misma técnica la aplica para tutear a la muerte.
El gran ex campeón mundial de peso gallo, Romeo “Lacandón” Anaya combate la pelea más difícil de su vida, la artritis y la anemia lo están acabando, ya lo tuvieron en la lona pero antes de los 10 segundos se levantó para seguir, con ese pundonor que lo caracterizó y lo ha hecho grande entre los más grandes peleadores de México.

“Esta es la más difícil de todas, pero yo le digo a la vida y al señor si me oye, que el día que se me acabé la garantía, que se paré la máquina, nos vamos. La muerte llega cuando ella quiera, yo no le tengo miedo, cuando quiera llegar que llegue, yo ya la vi, ya la conozco, en muchas fases, conozco también al señor, arriba abajo y en cualquier lugar y no me da miedo”.

La artritis se la detectaron desde 1990 y la ha combatido estoicamente, mientras que la anemia lo postró en cama durante un mes y hasta hoy puede estar de pie, hablando de su más grande pasión, el boxeo.

En su humilde morada de la colonia San José Terán de Tuxtla Gutiérrez, Romeo Anaya platicó de su vida, está familiarizado con las entrevistas, los reporteros y las cámaras, la fama ha sido acompañante desde que apareció esa zurda privilegiada.

“Ayer era más difícil, ayer nos enfrentamos con gente muy fuerte, de otras categorías, era la mata del boxeo, el box era como el futbol ahora en la actualidad, ayer el América, el Necaxa y el Atlante, eran esporádicos, pero qué tal cuando peleaba Vicente Saldívar, Ultiminio Ramos, ‘Mantequilla’ Nápoles, o el ‘Toluco’ López, el ‘Pájaro’ Ricardo Moreno; son peleadores de la época de los 60s y ahí me empezó a gustar el box, ellos son los grandes peleadores y qué decir del ‘Kid’ Azteca y su gancho al hígado, el famoso gancho al hígado, y así vinieron muchos peleadores”, recuerda.

¿Pero qué me puede decir del gran “Lacandón”? “Ahh… Romeo Anaya”, -señala- “aquí inicié mi carrera porque mi hermano Raúl ‘El Gallito del ring’ era el famoso de Tuxtla Gutiérrez, él peleaba con Ricardo Arredondo -el novio de la Cristina Rubiales, una esteta bonita, hija de Paco Malgesto y luego un boxeador de Apatzingán, Michoacán se enamora de ella y se hace campeón del mundo- y ahí nacemos nosotros y yo estando aquí en Tuxtla Gutiérrez, el ‘Gallito del Ring’ pelea con Ricardo Arredondo y claro, la superioridad se impone y le ponen al ‘Gallo, no supo capear todo y le dan duro a Raúl Anaya y ahí suspende él su carrera, pero yo debuto ahí, porque el señor Raquel Coutiño, que en paz descanse, me debuta como emergente, ya él me había visto boxear con mi hermano y veía que me ponían duro y me dice ‘debutas’ y le digo ‘pues debuto’ y todo por ganarme 500 pesos me subo al ring para pelear con el ‘Chato’ Castillo de Cintalapa, me acuerdo bien, ya él profesional y yo debutando, sin peleas amateur ni nada, yo fui espontáneo, me gustaba el box y a los 20 años me subí al ring, sólo por los 500 pesos que en 1967 era mucho dinero. Gané por nocaut en el tercer round y el señor Coutiño le gustó mi acción y cuando cantas bien hay que cantar en la siguiente y volví a ganar”.

Y de ahí para el real, pues el promotor chiapaneco vio en Romeo mucha calidad para mostrarla a México y al mundo.

“Cuando vi que la promoción iba ya muy adelantada, me dijo alguien atrás ‘never now, sino te van a dejar loco wey’ y efectivamente, le hice caso al de atrás, que era un entrenador que era mexicano, lo había traído Ricardo Arredondo, no me acuerdo de su nombre pero se quedó porque se enamoró de una chiapaneca.

EL MOTE

“Don Cristóbal Rosas Amézquita vio que le pegaba fuerte a las peras y eventualmente las reventaba y cuando subía siendo el segundo sparring le pegaba yo al atleta. En el Jordán viejo, en la ciudad de México llegaba mucha gente de Centro y Sudamérica como el ‘Ratón’ Mujica que era un boxeador de mucha gala en Nicaragua ahí nació el mote de ‘Lacandón’ por la greña y los dominaba yo, porque yo soy zurdo y me cambiaron porque me dijeron que no querían otro Vicente Saldívar y entonces nació también el ‘D’ Artagnan el espadachín’ porque los traía a raya, pero sonó mejor ‘Lacandón’, me lo puso un periodista de El Universal”, añora.

Sin embargo, la realidad está muy lejos de esa forma atlética y esa fama que lo catapultó incluso al cine mexicano, las grandes bolsas de dinero se diluyó como agua entre las manos y no quedó nada, solo la terrible relación con el alcohol.
Hoy, a más de 42 años de esa grandiosa pelea contra Enrique “Maravilla” Pinder, Romeo Anaya Malpica solo tiene a su muñequita, como le llama a su fiel esposa Flor, quien ha cuidado al campeón desde hace 10 años y literalmente lo ha rescatado de la muerte.

FALTAN APOYOS

“Estoy satisfecho, si yo hubiera ahorrado todo ese dinero que gané, no tuviera a mí ‘muñequita’, pero así son las cosas. Ahorita no tengo nada, no tengo apoyo de nadie, solo del ingeniero García, quien sin algún interés me apoya, pero si tengo que comprar una medicina, ¿con qué la pago?”, se pregunta
“Me dijeron en el pasado gobierno que me apoyarían, fui directamente a hablar con él y me negó todo, y cuando terminaba su sexenio no me dejaban ni pasar a hablar. Hoy no tengo ninguna relación con el señor Gobernador, al que tengo yo en una fotografía con sus botitas y su traje azul que me tomaron cuando platiqué con su abuelo, el doctor Manuel Velasco Suárez. No he tenido acercamiento con el señor Gobernador, ni con la gente de la Secretaria del Deporte, con nadie, sencillamente yo cumplo aquí en el gimnasio, pero estoy detenido porque actualmente está en remodelación y ya cuando nos anuncien nos dirán que sucederá, si estaremos o no. Yo no sé nada ahorita, si está mi nombre grandote allá arriba, tengo esperanza de continuar”.

No pide la ayuda, pero se sincera, “no hay dinero siquiera para pagar la renta de nuestra casa”. Rosy completa, “tampoco para la comida que necesita para recuperarse, tiene que recibir sangre para su anemia que fue detectada hace tres meses, pero no tenemos el dinero para cubrir los gastos. Todo el mes pasado estuvo en cama muy mal, pensé que se nos iba a morir. Se acabó, en tres meses ha bajado mucho de peso, está muy flaco, no es el mismo desde entonces”, lamenta.

El propio Romeo se reclama: “De haberle hecho caso a Juan José Torres Landa, hijo de un gobernador de Guanajuato que me dijo: ‘Romeo Anaya, yo te voy a retener tu dinero para que el día de mañana tengas tu dinero’, pero yo soy rebelde, me rebelé y él no quiso vivir esa rebeldía, yo conocí a su papá y nunca imaginé conocer a su hijo siendo nuestro asesor jurídico, Juan José Torres Landa, me parece que ya murió, están sus hijos, pero me acuerdo de él”.

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