Barcelona vivió su otro clásico

Mientras en los alrededores del Camp Nou se producía disturbios entre los Mossos d’Esquadra y algunos de los manifestantes de la movilización organizada por Tsunami Democràtic, el ambiente del clásico disputado en el Camp Nou fue reivindicativo sin apenas afectar el desarrollo del encuentro.

Sólo en una ocasión se tuvo que interrumpir el encuentro, cuando varias decenas de pelotas de plástico amarillas fueron lanzadas por algunos aficionados desde la grada del Camp Nou en el minuto 55 de un partido sin chispa en el césped.

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Los miembros de seguridad del estadio, mucho más numerosos hoy que en otras ocasiones, actuaron rápido para retirar las pelotas que alcanzaron el terreno de juego.

Aunque como siempre el club había preparado un mosaico que cubría todo el Camp Nou con los colores azul y grana en ambos goles y los de la ‘senyera’ en el lateral y en la zona de tribuna, un segundo mosaico, el de ‘Spain sit and talk’, fue también protagonista al inicio del Clásico entre el Barcelona y Real Madrid.

Justo antes de que empezase el partido y, después de que sonara por megafonía el himno del Barça y luciera el mosaico habitual, una gran cantidad de aficionados desplegaron otro, con cartulinas azules del tamaño de una bufanda, mientras gritaban ‘Spain sit and talk’ (España, siéntate y habla), justo en el arranque de partido.

Tras esa petición en inglés, llegaron los primeros gritos de «¡independencia!», la primera acción de protesta, dentro del estadio, de las que han preparado la plataforma independentista Tsunami Democràtic para el Clásico de este miércoles.

Mientras las gradas reivindicaban consignas políticas, en el césped Marc Márquez, el seis veces campeón del mundo de MotoGP, realizó el saque de honor del clásico.

Se saludó con los capitanes Lionel Messi y Sergio Ramos y recibió los aplausos de la mayoría de aficionados. También de la mayoría de los que segundos antes habían entonado el lema «Spain, sit and talk».

Más allá de los momentos reivindicativos, el aficionado barcelonista vivió el clásico como siempre, animando a su equipo, aunque con menos sintonía de lo habitual debido al juego algo replegado de sus jugadores, a merced por momentos de la presión del Real Madrid.

Sí que se llegó hasta el Camp Nou la neblina procedente de la quema de barricadas que se producían en el exterior. Por ello, diez minutos antes del pitido final del árbitro, el club pidió a los aficionados a través de la megafonía que salieran del estadio por la salida norte, evitando la zona sur que da Travessera de les Corts, donde se estaban produciendo los disturbios.

Los aficionados más precavidos no dudaron en perderse los últimos minutos de clásico para evitar atascos. Poco de fútbol se perdieron los aficionados en el césped. Al final, con mucho orden y pocas prisas, los asistentes al partido abandonaron el Camp Nou, en uno de los clásicos que prometían más y que menos ofreció en los últimos tiempos.

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