Así se vivió el Clásico Español en el Campo Marte

POR RUBÉN BERISTÁIN

FOTOS: OSWALDO FIGUEROA

La Ciudad de México vivió su propio Clásico Español. Las instalaciones de Campo Marte, ubicado a un costado del Auditorio Nacional, se vistieron de blaugranas y merengues a la vez, con el Fan Fest de uno de los partidos más importantes del mundo entre Real Madrid y Barcelona.

Cerca de cinco mil aficionados convivieron sanamente en un lugar que juntó a ambas aficiones, mismas que dejaron a un lado la rivalidad y pudieron disfrutar en una pantalla gigante el encuentro que se jugó en el estadio Santiago Bernabéu. Entre familia y cómo amigos.

Cerca del mediodía las puertas del recinto se abrieron y de inmediato fueron inundadas por aficionados con banderas y playeras, tanto blancas como catalanas, lo que originó un espacio completamente español, pero con un toque muy a la mexicana.

Previo al juego, los asistentes tuvieron la oportunidad de vivir actividades recreativas, como un ping-pong, además de retos que iban desde tiros a portería, hasta alcanzar un balón a 2.56 metros de altura con la intención de cabecearlo, y así igualar el récord que ostenta Cristiano Ronaldo, ahora con la Juventus de Italia. Un desafío imposible para todos.

A una hora del comienzo del duelo, el hombre esperado hizo su aparición. Rafael Márquez llegó al evento y causó mucha emoción a los presentes, los cuales buscaban con insistencia un autógrafo y selfie de su ídolo, sin embargo les fue imposible por la gran seguridad a cargo del exjugador del Barcelona.

«El ser un Clásico lo hace ser diferente. El sabor la presión de todas las estrellas que se juntan lo hace el mejor Clásico del mundo. Llegan de igual manera, no doy un resultado, será de pronóstico reservado, pero que gane el mejor», expresó Rafa con una gran sonrisa, cuando fue presentado.

Poco importaron los 28 grados centigrados que se sintieron y el calor incesante que cayó en el lugar. Durante los 90 minutos, los asistentes blancos vibraron con cada jugada de Casemiro, los regates de Vinicius y los remates de Karim Benzema. Del lado culé, cada que Lionel Messi tocaba el balón lo disfrutaban con gran regocijo, así como el buen juego de Antoine Griezmann y la velocidad de Frenkie de Jong.

Cuando Vinicius tomó el balón por la banda izquierda, los aficionados merengues se emocionaron y cuando el balón cayó en la red, explotaron en júbilo. Asimismo cuando Mariano marcó el segundo, los merengues tricolores festejaron el triunfo de su equipo y el liderato en La Liga.

Los gritos de «Madrid, Madrid», sonaron en el campo deportivo y militar mientras una playera de Messi era alzada por todo lo alto. Todo fue una fiesta absoluta y con saldo blanco, tanto en el evento como en el cotejo.

El Hala Madrid y el Visca Barca tuvieron sabor mexicano. Los asistentes salieron contentos, el resultado fue lo de menos. El futbol demostró una vez más que no sólo es un deporte, es una pasión ilimitada de emociones, que no respeta nacionalidades.

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