Israel Vázquez disputa el round más duro de su vida

POR JOSÉ ÁNGEL RUEDA
Más allá del tiempo, la imagen le llega nítida. El “Magnifico” Vázquez no olvida el clamor de la gente. La adrenalina de los encordados. Golpe y golpe, como es el boxeo, a veces dar y muchas otras recibir. No tan fuerte, es lo importante. Cuidar el equilibrio y volver a dar. No bajar la guardia. Nunca.
El peleador Israel Vázquez, tres veces campeón mundial supergallo, se despidió del boxeo en el 2010. Lo hizo después de una carrera que duró 15 años y que tuvo capítulos memorables. Sobre todo se recuerdan esas batallas contra Rafael Márquez de la década pasada. Fueron cuatro en total, dos para cada uno. Eran combates vibrantes, que no daban tregua, de golpes constantes. Ambos peleadores subían al ring con la responsabilidad de preservar la credibilidad del boxeo, tan en duda en estos tiempos.
El “Magnífico” pasó de todo. Le gustaba subir al ring y acabar pronto con sus rivales. Como una máquina demoledora. De sus 49 peleas, 44 terminaron con sus brazos en todo lo alto. De esos triunfos, 32 fueron con el poder hipnótico de sus puños. Un golpe, dos golpes, a veces más, y los mandaba a la lona, ante la euforia generalizada de los espectadores, tan propensos al delirio cuando miran caer un cuerpo descompuesto.
De aquellas épocas el boxeador recuerda muchas cosas, aunque quizá es el cariñó de la gente lo que termina por volver a su mente de manera repetida: “He llegado a la conclusión de que la gente que es pública, no solo boxeador, puede ser futbolista, cantante, actor, lo que sea, lo que más extrañamos es el cariño del público, el esfuerzo físico que haces, los sacrificios que te llevaron a donde estabas. Eso es lo que más se puede extrañar dentro de este maravilloso deporte”.
Los últimos años no han sido fáciles para Vázquez. Ya al final de su carrera tuvo que luchar contra una lesión en el ojo que apuró su retiro, y que derivó en una operación y una prótesis que se esconde detrás de sus característicos lentes de armazón negro y ancho. Fue producto de los golpes, pero era un riesgo conocido. Su visión quedó mermada, pero el “Magnífico” aprendió a ver más allá de las cosas.
Hace un par años, sin embargo, un día se levantó y comenzó a notar que su cuerpo se deterioraba. Fue de un momento a otro, como ocurre siempre en esos casos en los que la vida cambia de repente y nunca más vuelve a ser la de antes. Cuando se miraba al espejo no entendía el porqué de la pérdida de peso repentina. Entonces acudió al médico y le diagnosticaron esclerosis sistémica. Una enfermedad degenerativa que afecta a la piel y a los músculos, y que no se va nunca, tan sólo se controla. Como una pelea sin tiempo, de rounds infinitos. En ese momento, el “Magnífico” tiró de esa personalidad arrebatada con la que se subía al ring, se puso el short y se ajustó los guantes, y apenas sonó la campana, se paró de su esquina con un salto, como lo hizo tantas veces, y comenzó a repartir de golpes, con el estilo de siempre, uno tras otro.
Esta vez había en juego algo más importante que la sensación de la victoria: “Fue un golpe muy duro, más que nada por el cuerpo, mi aspecto físico, es consecuencia de la enfermedad, el verme tan delgado, tan demacrado, sí me afecta un poco, sin embargo soy un guerrero, un guerrero dentro del ring y ahora con esta enfermedad tengo que mostrarme fuerte por la gente que quiero, la gente que me aprecia y que de alguna manera me ven como una figura de la valentía”.

Los días para Vázquez son una constante lucha en busca de la normalidad. Hay veces que el dolor extiende sus dominios y amenaza con vencerlo, pero luego, cuando ve que no lo logra se da la media vuelta y se va: “Todos los días lo afronto, todos los días me levanto dando gracias a Dios de que estoy vivo y de esa manera hacer el día a día normal, no niego que a veces sí tengo dolores musculares, pero eso no me frena, quizá paro unos segundos, y después empiezo otra vez la actividad y eso me ayuda más psicológicamente”.

Contario a esa costumbre que a menudo suele parecer regla y que hace hace de la vida de los boxeadores en retiro una ruleta, Israel ha sabido vivir alejado de las tentaciones. Sigue metido en el boxeo. Le gusta verlo y hablar de él: “Afortunadamente no soy muy vago. No soy de escándalos, soy una persona que hace lo que cualquier otra persona común podría hacer, pero siempre me mantengo recatado de lo que hago, porque trato de ser un ejemplo para la juventud, a la gente que siguió mi carrera en plenitud, y ahora en el retiro, con esta enfermedad”.

Si algo le pide a la vida el peleador nacido en Azcapotzalco es que su figura siempre sea recordada por aquellas noches de lucha en las arenas repletas. Que su nombre enaltezca el boxeo y ese esfuerzo incansable con el que construyó sus más grandes batallas: “Yo quiero que me recuerden no como el Israel Vázquez que está pasando una enfermedad, yo quiero que me recuerden como el Israel Vázquez luchador, el Israel Vázquez que nunca se dio por vencido, y tuve altas y bajas dentro del boxeo, pero siempre con la frente en alto, y luchando con la panza para arriba, como los gatos”.

Como todos, el “Magnífico” vive de sus sueños. Trabaja en su pequeño gimnasio en Huntington Park, en California, a la espera de que un buen día surja de su ring un campeón del mundo. Aunque de momento el sueño tendrá que esperar. La pandemia se ha hecho larga y tiene los sueños en pausa. Los días de encierro se acumulan sin que se sepa cuándo se podrá volver a la normalidad, pero Israel Vázquez no pierde su buen humor. Le gusta encontrarle el lado bueno a las cosas. El tiempo se lo dedica a su familia. Disfruta de la inigualable sensación de estar en su casa. Eso sí, extraña ver deportes, sobre todo boxeo. Extraña eso y analizarlo, desde luego; encontrar las palabras correctas para definir las cualidades de los peleadores: “Es raro, tantos años he pasado dentro del deporte y ver que por algunos meses ya no hay algún evento si causa extrañeza. Sin embargo, estoy contento con la familia, me siento muy a gusto, no soy muy inquieto para estar metido en mi casa, no me está costando mucho trabajo. Lo estoy disfrutando”.

Acostumbrado a dictar esas sentencias que descubren los secretos de la felicidad en su simplicidad, el “Magnífico” se ha prometido disfrutar de la vida. Que su legado dentro del ring sea congruente con los principios que lo rigen fuera de él: “Independientemente de todo lo que está pasando, las muertes, el que siguen los contagios, si lo vemos de una forma positiva, nos enseña una gran lección, donde tenemos que estar unidos. Nuestra libertad era demasiada, y el estar encerrados en casa nos enseña que la vida es para disfrutarse, hacer buenas cosas y dejar un legado a toda la gente, independientemente de si eres deportista, siempre es dejar un buen legado, que la gente te recuerde bien, porque nunca sabes cuándo puede llegar el final”.
ISRAEL VÁZQUEZ / Ex campeón
SUS NÚMEROS
15 Años como peleador profesional
3 veces campeón mundial
49 PELEAS
44 VICTORIAS
32 NOCAUTS
5 DERROTAS
PERFIL 
Nombre: Israel Vázquez Castañeda
Apodo: Magnífico
Peso: Supergallo
Lugar de nacimiento: Ciudad de México
Fecha de nacimiento: 25 de diciembre de 1977
Edad: 42 años

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