Wilder vence a Stiverne por decisión unánime y se queda con la corona

POR JOSÉ LUIS CAMARILLO
ENVIADO ESPECIAL

LAS VEGAS, Nevada.- El combate estelar entre bombarderos terminó de manera inusual. Tal como el haitiano-canadiense Bermane “B. Ware” Stiverne lo declaró: “No fue su noche, no fue mi pelea”. Y así, sin que el estadounidense Deontay “Bronze Bomber” sea algo del otro mundo, usó el alcance que le proporciona su estatura de dos metros para imponer su distancia, frustrarle sus escasos intentos de ataque y ganarle round tras round hasta colectar una amplísima decisión unánime de 118-109, 119-108 y 120-107 que le dio la corona universal pesada del WBC, anoche en la histórica Arena Grand Garden del hotel MGM Grand.

Wilder se tomó las cosas con calma y con jabs y derechazos caminó frente a un enemigo que nunca pudo ponerlo al alcance de su poderosa pegada y en cambio soportó terribles directos de la mano diestra del “Bombardero de Bronce”, que vio frenada su racha perfecta de nocauts y quedó con 33-0, 32 antes del límite.

Wilder se convirtió en el primer monarca mundial pesado de Estados Unidos por el WBC desde 2006, cuando reinó Hasim Rahman. Fue asimismo la primera contienda de la división máxima en la Arena Grand Garden desde que Mike Tyson mordió las orejas de Evander Holyfield el 28 de junio de 1997.

El norteamericano Shannon Briggs poseyó la correa completa de la WBO hasta 2007 y fue el último rey de esa división por EU.
Pese a que Stiverne también muestra marca noqueadora (subió con 24-1, 21 anestesiados y un empate), la única vez que alguien estuvo en la lona fue el destronado monarca. En la segunda vuelta, Wilder le asestó uno de tantos derechazos que le conectaría a lo largo de los episodios y se lanzó a rematarlo; ante la lluvia de metralla, Bermane se le abrazó de las piernas y los dos se fueron al piso. La campana sonó para finalizar el round y el réferi Tony Weeks, quien tuvo poco trabajo porque en general fue una pelea limpia, no aplicó conteo.

La tónica del pleito fue la misma, con Wilder a veces “apenas marcando” con su izquierda o tirándola en contínuo jab combinada con derechas rectas. Los intentos de Stiverne, quien terminó con inflamaciones junto a los ojos, por alcanzarlo con un “campanazo” se perdieron en el aire pues las veces que llegaron fue “casi de refilón”. Bermane alimentó esperanzas en el quinto giro, cuando se fajaron y pudo descargar sus mejores golpes, pero éstos nunca crearon real sensación de peligro.

En el séptimo, Wilder lastimó a Bermane con un derechazo que lo lanzó hacia atrás, pero no pudo darle la puntilla. Y así se fueron sucediendo los asaltos sin que Stiverne pudiera traspasar la infranqueable muralla que le planteó el boxeo «desde lejos» del nuevo campeón.

“Estoy muy feliz por traer de regreso este título a Estados Unidos. Sabía que podía aguantar sus golpes”, declaró Deontay, quien dio un beso a Mauricio Sulaimán al subir éste el ring a ratificarlo como nuevo propietario del cinto verde y oro.
Bermane fue gallardo en la derrota: “Me sentía muy bien, pero no pude moverme. No pude cortar el ring. Felicidades al nuevo campeón”.

Fue un regreso fugaz de Don King (dirige a Stiverne), a la promoción de los completos. Además, Wilder ya es del grupo de Al Haymon.

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