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Mira

28, noviembre 2020 - 19:51

┃ Alejandro Alfaro

maradona-estadio-azteca

El Estadio Azteca es el escenario donde la vida y obra de Diego Armando Maradona sobre el terreno de juego alcanzó su punto más alto. Con el Mundial de México 1986 como marco, el Coloso de Santa Úrsula atestiguó el pase a la inmortalidad del 10 argentino.

El Pelusa no solamente levantó ahí la Copa del Mundo, también se dio el lujo de anotar el gol más polémico de la historia del futbol y pocos minutos después, el tanto más bello que se haya visto en este deporte, el llamado Gol del Siglo.

Este tema no fue ignorado por las autoridades del inmueble y los motivos maradonianos fueron colocados en diferentes puntos de este escenario.

El balón Azteca, con el que se jugó esa justa mundialista junto a la camiseta albiceleste de aquella edición se instalaron en una de las esquinas del terreno de juego mientras los equipos calentaban previo al silbatazo inicial.

Además de eso, en el largo túnel que dirige hasta el campo, justo donde se encuentra la placa conmemorativa con su firma, un par de veladoras fueron colocadas y a un lado, la camiseta de Argentina con el 10 en la espalda y el apellido de Maradona sobre él.

En sus redes sociales, el Club América no dejó pasar desapercibido el homenaje y colocaron una de las imágenes con la leyenda “en este estadio ganó la Copa del Mundo y con su firma este lugar, se hizo inmortal. Q.E.P.D El genio del futbol mundial, 10”.

Físicamente, los aficionados no pudieron presenciar este homenaje debido a que las puertas del estadio no fueron abiertas a fin de prevalecer las medidas de salubridad y evitar la propagación del Covid-19; sin embargo, en una de las tribunas fueron colocadas fotografías en tamaño grande de seguidores azulcremas junto a varias banderas con motivos millonetas, mientras tanto, la mascota del equipo se preparaba para el Clásico Nacional desde la parte superior del Azteca.

De tal forma, la memoria de Diego Armando Maradona estuvo tan presente como el corazón de los aficionados que se quedaron con las ganas de estar en las gradas para impulsar a sus respectivas escuadras en un encuentro que será recordado como el segundo Clásico de Clásicos en Santa Úrsula que se tuvo que jugar con las puertas cerradas.

TODO EN CALMA
Horas antes del partido, cuando los equipos llegaron a la sede de este encuentro, todo transcurrió con completa tranquilidad. Los aficionados azulcremas y rojiblancos optaron por no acudir a las inmediaciones del recinto para darle la bienvenida a los autobuses con los planteles estelares de América y Guadalajara.
Solamente algunos pocos hinchas con playera y bandera de las Águilas aparecieron. Justo cuando pasó el camión del Rebaño, uno de ellos le mostró su bandera americanista, pero nada más.
La calma predominó y todos se quedaron en casa.

Nico Castillo manda mensaje de apoyo al América

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