Columna invitada | Xavi Hernández: Mi vida en Qatar

Quedan menos de dos años para que la Copa del Mundo se celebre en Oriente Medio y en el mundo árabe, por primera vez, y la expectación realmente está comenzando a crecer aquí en Qatar. El país ha prometido ofrecer un espectáculo inigualable para los aficionados. Siendo testigo del ritmo de los preparativos desde que me mudé aquí en 2015, en todo, desde estadios y alojamientos, hasta infraestructura vial y ferroviaria, tengo plena confianza en que será un Mundial increíble tanto para jugadores como para aficionados.
Me mudé a Qatar para unirme al Al Sadd y prolongar mi carrera como jugador. Mudarnos desde Barcelona, mi ciudad natal, y un club que amo tanto, para comenzar de nuevo en una parte completamente nueva del mundo, fue una buena decisión tanto para mí como para mi familia.

En ese momento, mi pasión por jugar era tan fuerte como siempre, pero en el fondo sabía que ya no podría aportar tanto como me hubiera gustado en el campo de un club como el Barça, donde todos los partidos se deben ganar. Cuando descubrí el proyecto de la Copa del Mundo en Qatar hablando con amigos como Raúl, que ya había jugado aquí, quedé realmente impresionado por lo que el país quería lograr dentro y fuera del campo al organizar el Mundial.

Fue una gran oportunidad para mí de seguir jugando al futbol y, al mismo tiempo, participar en un proyecto más grande, con el objetivo de lograr grandes cosas fuera del campo a través de los programas implementados para alcanzar un cambio social positivo más allá de 2022.

Cuando paseas por Doha y conoces a su gente, su pasión por el futbol es clara. Realmente no sabía qué me iba a encontrar cuando me mudé aquí por primera vez, ya que fue una experiencia completamente nueva para mí, dejar el Barça después de 25 años, para ir a una parte del mundo con una cultura y tradiciones diferentes.

Pero debo admitir que me gusta prácticamente todo lo relacionado con vivir en Qatar. El clima es increíble, con sol casi todos los días, y es un lugar muy relajante para trabajar, ya que la gente es muy respetuosa y amable. También es un país muy seguro con muy pocos delitos, por lo que es un gran lugar para criar una familia.

Desde que vivimos aquí, he podido pasar mucho tiempo de calidad con mi esposa y mis dos hijos pequeños. Como el entrenamiento se lleva a cabo por la noche la mayoría de los días, tengo tiempo para llevar a mi hija al colegio y luego pasar el resto de la mañana jugando con mi hijo. Los fines de semana, hay muchas cosas agradables que hacer.

A menudo salgo a comer a uno de los muchos restaurantes de Doha, como Lo Spaghetto, que es excelente para la comida italiana, o Bibo, un restaurante español, para degustar sabores de casa. Además, los hoteles de playa aquí son increíbles y un gran lugar para relajarse los fines de semana, aunque recientemente, con la temporada de futbol en pleno apogeo, no he tenido tanto tiempo para disfrutar de este aspecto de la vida en Qatar.

Desde que me mudé a Qatar, también he tenido la oportunidad de trabajar en algunas iniciativas benéficas increíbles. Uno de los proyectos, Generation Amazing, se ha ganado un hueco en mi corazón. Utiliza el poder del futbol para empoderar y educar jóvenes y enseñarles habilidades importantes para la vida. El programa celebró recientemente su décimo aniversario y ha sido un placer verlo crecer hasta el punto de que ha ayudado ya a más de 500 mil personas en diez países.

Algunos de los proyectos han incluido la construcción de canchas de futbol en campos de refugiados y la puesta en práctica de programas sostenibles para garantizar un uso eficiente de las instalaciones. He asistido a ceremonias de apertura de instalaciones como éstas en Jordania e India, y he visto que el impacto que tienen en las comunidades es enorme.

Si bien inicialmente sólo había planeado quedarme en Qatar para terminar mi carrera como jugador, cuando se me presentó la oportunidad de asumir el cargo de entrenador del Al Sadd, estaba entusiasmado. A mi familia y a mí realmente nos encantaba Qatar y la forma de vida aquí, por lo que fue una oportunidad excelente para dar el primer paso en mi carrera como entrenador y supervisar un equipo con jugadores prometedores que probablemente formarán parte de la selección nacional de Qatar en 2022. Después de haber jugado en el Al Sadd, sabía que sería un lugar fantástico para hacer la transición al área técnica y ayudar a desarrollar a algunos de estos jugadores.

Me llevó un tiempo adaptarme a mi nueva vida como entrenador, pero lo estoy disfrutando mucho. Mi filosofía es la misma que cuando era jugador. Me gusta que el futbol se realice de forma positiva. Como jugador me gustaba tener el balón, mantener la posesión, ir al ataque y crear tantas ocasiones como fuera posible. Un futbol basado en la posesión, a un ritmo rápido, y me gusta que mis jugadores comprendan la importancia de jugar en equipo. Todos tienen que defender juntos y atacar juntos.

Sobre todo, los jugadores deben disfrutar jugando al futbol y la mejor manera de disfrutarlo es tener el balón, crear muchas ocasiones y marcar muchos goles. Así lo viví como jugador, y así quiero que mis jugadores experimenten el futbol bajo mi dirección.

Hoy jugaremos contra Al Arabi en la final de la Copa del Emir. Es la competición más prestigiosa de Qatar y un torneo que todos aquí quieren ganar. Será el primer partido en la sede de Al Rayyan, uno de los ocho estadios que albergarán la Copa del Mundo en 2022. El partido se celebra el 18 de diciembre, Día Nacional de Qatar, y marca la cuenta atrás de dos años hasta la final del Mundial. El estadio también estará al 50% de su capacidad, lo que será excelente para los jugadores y debería crear un buen ambiente y un momento verdaderamente memorable después de un periodo desafiante para todos.

En mi tiempo aquí, he visto que el futbol se está desarrollando muy bien en Qatar. El proyecto de la Copa del Mundo significaba que tenían que centrarse realmente en desarrollar no solo instalaciones y estadios de primera clase para albergar el torneo, sino un equipo nacional capaz de competir en el escenario más importante con los mejores equipos del mundo. Aspire Academy, que se fundó en 2004 para ayudar a desarrollar a los futbolistas y otros atletas en el país, ha sido un gran éxito. La nueva generación de jugadores que llega a Qatar está mejorando mucho. Puedo ver esta mejora con mis propios jugadores en Al Sadd y es un privilegio trabajar con ellos todos los días y ayudarlos a ganar confianza.

Con el ritmo actual de desarrollo y habiendo ganado recientemente la Copa Asiática de la AFC, creo que Qatar puede competir muy bien en su primera Copa del Mundo en 2022. La cultura del futbol está creciendo a una velocidad tremenda y la Copa del Mundo ayudará a llevarlos al siguiente nivel, no solo en Qatar sino en todo el mundo árabe. Si bien más adelante llegará el momento de dar el siguiente paso en mi carrera, por ahora, estoy concentrado en disfrutar mi tiempo aquí y aprovechar al máximo la oportunidad de desempeñar un pequeño papel en el emocionante viaje de Qatar hacia 2022.

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