Don Mario, un mexicano universal

Mexico, 2015-02-08 22:23:14 | Redacción ESTO

POR MIGUEL HERNÁNDEZ

EL deporte mexicano está de luto.
El movimiento olímpico mundial debe izar la bandera a media asta.
El periodismo nacional ha perdido una figura necesaria.
Ha muerto Don Mario Vázquez Raña, una de las personalidades descollantes de los últimos 40 años en el mundo olímpico y uno de los más relevantes dirigentes en la historia deportiva mundial.
El privilegio de poder trabajar cerca de él en los últimos años en nuestro empeño de concretar un libro sobre su vida deportiva y lograr recoger sus testimonios inéditos, hizo crecer mi admiración hacia su personalidad, hacia este hombre que con cariño y respeto llamábamos “Don Mario”.
Así, pude conocer de cómo se hizo tirador siendo apenas un adolescente, de aquellos tiempos duros para abrirse camino junto a sus padres y hermanos en la Ciudad de México, y que pese a todo, a trabajar y estudiar, sacaba un tiempo para escapar al campo de tiro. De la mano de sus relatos revivimos sus inicios como atleta panamericano en los Juegos de Sao Paulo en 1963 y de ese largo camino, que sin proponérselo, lo situó en la cúspide de la dirección olímpica internacional en la que desempeñó altas responsabilidades.
En ese contexto Don Mario en la primera línea en la adopción de decisiones culminantes y difíciles, en la búsqueda para encontrar formas expeditas que posibilitaran garantizar mayor apoyo a los atletas y a los Comités Olímpicos Nacionales, en las acciones emprendidas para fortalecer la lucha por la unidad del Movimiento Olímpico, en el esfuerzo para construir un escudo protector frente a los boicots en los Juegos Olímpicos.
En determinaciones históricas como la apertura a la comercialización y el profesionalismo, el logro de la universalidad de los Juegos Olímpicos, la aplicación de un verdadero concepto de solidaridad en la distribución de los fondos provenientes de los Juegos Olímpicos, la defensa de la autonomía y buen gobierno de los Comités Olímpicos Nacionales, la descentralización de fondos hacia las Asociaciones Continentales y la racionalidad y eficiencia del Programa Olímpico, estuvo presente como uno de sus precursores hombro a hombro especialmente con su entrañable amigo el Presidente del COI (1980-2001), Juan Antonio Samaranch.
Su obra, durante más de cuarenta años, se forjó unida a la labor de las organizaciones bajo su liderazgo. Presidente del Comité Olímpico Mexicano por más de 25 años; Presidente fundador del Instituto Nacional del Deporte de México, antecedente de la actual CONADE; Presidente de la Federación Nacional y de la Confederación Americana de Tiro; Fundador y Presidente, por más de tres décadas, de la Asociación de Comités Olímpicos Nacionales; Presidente de la Organización Deportiva Panamericana durante los últimas cuatro décadas y fundador de la Comisión de Solidaridad Olímpica del COI, de la que fue Vicepresidente y su Presidente durante el periodo del año 2001 al 2012. Cada una de ellas, llevará por siempre el sello característico de su estilo, de su consagración y de su tesón como dirigente exitoso.
Mario Vázquez Raña hizo historia en el Olimpismo de México, de América y del mundo. Su reconocida trayectoria lo convirtió en un mexicano universal. Su sentido del honor, de la lealtad, de la ética y el apego a sus principios, lo obligaron a tomar la abrupta y drástica decisión en marzo de 2012 de renunciar a sus cargos olímpicos.
Ansiaba recuperarse para capitanear la ODEPA a los Juegos Panamericanos de Toronto, los oncenos juegos de su carrera. Pero la enfermedad frustró su anhelo. El mejor homenaje del movimiento olímpico panamericano a su memoria será preservar la unidad que él tanto defendió.
Hoy, cerca yo de su oficina, lo veo de vuelta a su mesa de trabajo a seguir ordenando sus ideas, a dedicarles más de 10 horas diarias de su vida a la Organización Editorial Mexicana; lo veo en la noche revisando la primera página de El Sol de México que saldrá al amanecer, en compañía su inseparable esposa.
Don Mario no se ha ido.