Con íntima misa fueron depositadas las cenizas de Don Mario Vázquez Raña

Mexico, 2015-02-12 11:15:10 | Redacción ESTO

Por ARMANDO RUIZ

CON una cariñosa, emotiva e íntima ceremonia, Don Mario Vázquez Raña recibió el último adiós, antes de encontrar su morada. Familiares y amigos cercanos encabezados por Doña Paquita Ramos, sus hijos, Marisol, Marina, Miriam, Mario y Mauricio, así como todos sus nietos, expresaron su amor y reconocimiento, a quien en vida les inculcara valores como la honestidad y el respeto, predicando con el ejemplo del trabajo constante y tenaz y la conquista de metas.
En la Parroquia de la Santa Cruz de Jardines del Pedregal que lució llena, ofició la solemne ceremonia el Obispo Emérito, Onésimo Cepeda, quien dijo que el presidente y director general de Organización Editorial Mexicana (OEM) fue un gran amigo quien le tendió la mano a muchos en los momentos más difíciles de sus vidas y le deseó vida eterna.
Entre las muchas virtudes de Don Mario, dijo el purpurado, hay que resaltar el gran amor a su país, México, y su enorme entrega a sus dos pasiones: el deporte y sus empresas, de las cuales siempre estuvo pendiente de sus empleados.
Su nieto, Mauricio Torres Vázquez, fue el encargado de emitir algunas palabras a su abuelo, de quien reconoció el enorme amor que profesaba por toda su familia y dijo que siempre fue un hombre triunfador. Además, rememoró la destacada trayectoria de Don Mario al dar un fuerte impulso al Comité Olímpico Internacional y al deporte de México, además de haber sido un hombre que destacó en el sector empresarial y en los medios de comunicación.
Expresó que la gran pasión de Don Mario día tras día, era dirigir a la OEM y contó algunas anécdotas que compartió con su abuelo, con quien solía jugar dominó, viajar y de quien aprendió innumerables enseñanzas.
En la misa religiosa también estuvieron presentes los hermanos de Don Mario Vázquez Raña: Olegario, Abel y Apolinar, con sus respectivas familias.
Las cenizas de Don Mario Vázquez Raña fueron depositadas por su esposa, hijos y nietos en uno de los nichos de la Parroquia de la Santa Cruz.