Una temporada más, concluyó el serial capitalino

Mexico, 2015-02-16 12:42:38 | Redacción ESTO

FOTO: ALBERTO MONTALVO

POR MIGUEL ÁNGEL GARCÍA
FOTOS: ALBERTO MONTALVO

SE terminó. La temporada grande 2014-2015 de la Plaza México dio por concluida con un cartel que no estaba considerado debido a que no hubo arreglo con el rejoneador Pablo Hermoso de Mendoza, quien estaba cantado semanas atrás. No es extraño que este tipo de acontecimientos sucedan en una plaza que siempre ha estado sumergida en la polémica debido a su empresa. Pero sí hubo tino al programar a José Luis Angelino y Antonio García “El Chihuahua”, quienes habían triunfado en este serial con salida a hombros, aunque gracias a la ineficacia del palco de jueces, que se la pasó regalando orejas para de igual forma concluir su labor hundida en la falta de credibilidad. Pero al fin y al cabo ambos toreros tenían la puerta grande ya en sus espuertas, y como eran triunfadores “naturales”, pues se les programó, junto a José Mauricio. Y realmente han dicho muy poco los espadas en sus propuestas, Angelino y “Chihuahua” son dos estupendos banderilleros y supieron poner a flote las emociones con sus tercios, compartiendo los palos incluso, lo cual avivó las emociones. Pero ya en su quehacer muleteril hubo muy poca expresión, a lo que Mauricio se adhirió y terminó regalando un sobrero. Pero eso no quiere decir que los tres dejaron de hacer su mejor esfuerzo, digo, no todos los toreros tienen que torear bonito para ser diestros de talla; Angelino y Antonio se la saben jugar muy bien, le van al toro con gusto, con un concepto muy suyo que agradará o no, finalmente les hacen fiesta a sus toros. José me parece que no termina de encontrar su estilo o no se ha dado cuenta que tiene un gran potencial, no es mentira, pues ya lo hemos visto torear muy bien en esta plaza muchas veces, de novillero y recién alternativado. Sólo que por ahí perdió la brújula y no la ha encontrado.
Pero no hay tarde que no tenga sus matices y nos deje un buen sabor. En el primer toro de la tarde José Luis Angelino se fue a los medios del ruedo para recibir de hinojos a su astado, plantado de rodillas le cuajó tres largas cambiadas, toda verdad y frialdad, porque ni siquiera se inmutó, ni una pestaña movió. Ya en pie, le recetó ahí mismo, clavado como poste, una serie de chicuelinas sumamente escalofriantes, increíblemente ceñidas al cuerpo, parecía que en cualquier momento el pitón del toro se le iba hundir en la carne. Pero no, el torero era dueño de toda la situación, y para que no hubiera duda, luego se lo pasó a la verónica, bajando las manos a más no poder y embarcando al animal elegantemente, con sentimiento, con qué devoción mejor dicho. Fue el saludo de buenas tardes de Angelino al público y qué manera de hacerlo.
Me pregunto: ¿Qué pasó con este gran torero? ¡Caray! Se le ha visto triunfar en los cinco de febrero y en muchas tardes más, ¿qué pasó con él? Quizás pasó lo que hoy, que habiendo hecho lo mejor de la tarde al inicio de ésta, después ya no creyó solventar la papeleta. En resumen, tal vez el torero jamás creyó fielmente en sus posibilidades de poder ser una figura del toreo, cuando en realidad tuvo el momento para hacerlo. No cabe duda de las grandes posibilidades que Angelino guarda, ojalá todavía logre recuperarse, porque ayer tuvo para hacerlo y lo dejó escapar.
Y no podemos dejar de mencionar las zapopinas que cuajó “Chihuahua”, muy bien realizadas, extraordinarias, que pusieron al público con la emoción a flor de piel. Y precisamente el público despidió la temporada con una protesta que pareciera inútil, pues cada año es lo mismo. Allá en puerta de cuadrilla tendían dos mantas, una decía: “Adiós a la peor temporada de la historia”. Y la otra: “Al toro y a la fiesta se le respeta, no se le explota”. Silencio de los inocentes, público indiferente para la empresa, cada vez más alejado de la plaza, de la fiesta. Personas que se han convertido en números, estadísticas y nada más ¿Qué pasará con la fiesta en el Distrito Federal? Es una pregunta que desde hace muchos años sigue en el aire.