Diego Silveti disfruta a su hijo José David, quinta generación de la familia

Por Marysol Fragoso

Fotos: Cortesía Diego Silveti

Está orgulloso por haber sido llamado a convertirse en padre. Considera que tras la llegada al mundo de su primer hijo, cambió como ser humano y como torero. Se trata del matador Diego Silveti quien junto con su esposa Maricruz González, formó una familia en la que el primogénito: José David es la quinta generación de una estirpe surgida en Guanajuato en 1893, cuando nació su tatarabuelo, el matador Juan Silveti Mañon. Vinieron luego su bisabuelo, Juan Silveti Reynoso, su abuelo, el también matador David Silveti Barry, así como su tío, el matador Alejandro Silveti Barry

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En el marco del Día del Padre, Diego Silveti Del Bosque abrió su corazón para los lectores de ESTO y  explicó cómo cambió su vida la convertirse en padre de familia: “Como ser humano tener un hijo fue dar un giro de 360 grados a mi existencia porque cuando te conviertes en padre te das cuenta del más puro y sincero amor que existe. Le da sentido a tu vida, un sentido diferente, una motivación especial para trascender, para guiarlo por un camino correcto, para dejarle un legado y hacerlo sentir orgulloso”.

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Además reflexionó acerca de la forma en que tras la paternidad modificó su toreo: “Es curioso que al tener ahora a alguien que te importa más que tu propia vida, precisamente, al ser papá, quieras jugarte la vida con mayor pureza y honestidad. Parece ilógico pero así sucede porque el hecho de darle un buen ejemplo a tu hijo para que se sienta orgulloso, hace que tu entrega hacia tu profesión, en el ruedo, sea mucho mayor”.

Agregó: “Obviamente, los años le dan un cambio a tu estado natural como persona. Eso se refleja en tu estado como profesional y como artista, por eso creo que ahora estoy toreando como siempre lo había querido. Identifico más este torero con Diego Silveti, sin menospreciar al anterior, ni mucho menos, aunque ahora me veo toreando con más pureza y parsimonia”.

Relató la forma en que su padre, el maestro David Silveti, lo trató siempre: “Ahora que papá ya no está, he entendido muchas cosas cuando lo veo reflejado en mi hijo. Cuando eres niño tal vez no le daba importancia a sus lecciones y a sus consejos porque estaba pensando en otras cosas y las prioridades eran diferentes. Le agradezco a papá la enseñanza, la educación y el ejemplo que me dio porque es precisamente lo que quiero darle a mi hijo”.

Agregó: “Me enorgullece cada día más ser hijo de quien soy, de que su legado que fue trasladado hacia mí, continúe con mi hijo en lo personal y en los valores humanos. Ahora lo valoró más como artista. Me he puesto a estudiar su carrera y veo cómo toreaba en sus primeros años y cómo lo hacía cuando alcanzó una madurez personal y cuando se encontró ya casado y con hijos, entonces cambió su manera de interpretar el toreo. Siento que eso está ocurriendo conmigo. No se pueden adelantar tiempos, pues Dios es más sabio y ahora comprendo muchas otras cosas que en otros tiempos no comprendía como algo natural”.

Se refirió al papel que su abuelo, don Juan Silveti Reynoso, desempeño en su vida: “Después que murió papá, mi abuelo se convirtió en un referente para mí debido a sus enseñanzas, a sus consejos, sus vivencias y su personalidad que marcaron muchísimo mi vida personal y profesional pues  a pesar de la diferencia de edad  y de la diferencia de épocas me inculcó el sentido tan natural, puro, simpático, espontáneo y entregado que le daba a la vida. Eso lo perpetuó en mí, pues su sentido como abuelo, es distinto al de padre, ya no tenía el compromiso de guiar y de formar, sino de ser más humano y simple. Esa relación fue fundamental en mi vida, me marcó como persona. En lo profesional me abrió mucho las puertas y fue de las personas que más me alentó a convertirme en torero”.

Debido a la compleja etapa por la que atraviesa la humanidad señaló: “Hay que disfrutar al máximo de nuestros hijos porque el tiempo vuela y la vida pasa muy rápido. Durante esta pandemia, con todo lo difícil que ha sido para todos en lo profesional, a cambio, me dio la oportunidad de disfrutar más tiempo con mi familia y especialmente a mi niño. Eso es algo muy valioso, porque si hubiera estado toreando como en otros momentos, eso no habría sucedido. Sé que son momentos muy complicados con muchas cosas que han cambiado en nuestro día a día, pero los padres debemos guiar con el más puro amor que existe hacia sus hijos, enseñarles valores, ética y civilidad para que se conviertan en hombres y mujeres de bien. A pesar de nuestros errores y fracasos hay que tratar de predicar con el buen ejemplo, hay que intentar que ese amor hacia los hijos sea el que nos ilumine para tratar de no fallar y transitar por el camino correcto”, remató Diego Silveti.

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