México vs Estados Unidos, una historia que comenzó en 1934

MIGUEL ÁNGEL MÚJICA

FOTO: MEXSPORT

El viernes se vivirá el enfrentamiento oficial número 73 entre México y Estados Unidos. Una batalla entre dos naciones separadas por una frontera, pero que en idiosincrasia tienen herencias de cada uno. La pasión del futbol siempre ha estado del lado mexicano. La historia dentro del balompié le pertenece en su gran mayoría al Tricolor. Muchas tristezas, aunque una que otra alegría, le dan a México la realidad de ser el verdadero gigante de la región.

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El soccer, como ellos lo nombran, se ha ido poco a poco acrecentando en reconocimiento y fortaleza en tierras norteamericanas. El futbol se abre día a día a una mayor afición en la tierra de la NBA, NFL y MLB, deportes en los que el incómodo vecino es potencia y suele dominar cuando un mundial se desarrolla.

La Liga MX y la MLS se ven las caras al menos en un par de ocasiones por año. Desde la Leagues Cup, hasta la Liga de Campeones de la Concacaf, además de uno que otro encuentro entre ambas ligas, hace que los paisanos que viven en suelo americano se sientan muy cerca de sus equipos.

Es el choque entre ambas selecciones lo que ha levantado más polémica en ambos países. El cuadro azteca tiene la ventaja de triunfos, con 36, pero los de las barras y las estrellas han ganado varios de los más importantes en el historial de los enfrentamientos.

EL PRIMERO

El futbol amateur en ambos países nació de forma diferente. Mientras en Estados Unidos la leyenda del beisbol, Babe Ruth, vivía su penúltimo año como jugador y se llevaba gran parte de las miradas, en México la liga amateur ya era toda una realidad y estaba a unos años de dar el salto al profesionalismo.

Fue en la época de los 30’s cuando se efectuó el primer juego entre ambas selecciones. El 24 de mayo de 1934, en una cancha neutral en Roma, Italia, el Clásico de la Concacaf vivió su primera edición sin saber la importancia que tendría para la confederación en el futuro.

México presentó lo mejor que tenía, con la ilusión de llegar a la Copa del Mundo. Dionisio Mejía y Manuel Alonso, goleadores que dominaban la época, lucían afinados para enfrentar a los norteamericanos.

En la cancha, los gringos se llevaron el triunfo por 4-2 con una actuación sobresaliente de Aldo Donelli. Buff, como se le conocía, marcó en cuatro ocasiones y dejó al Tricolor sin oportunidad de llegar al segundo mundial. Las anotaciones de Manuel Alonso y el Nicho Mejía sirvieron de muy poco. Estados Unidos se llevó el primero, sin saber lo que se le vendría.

DOMINIO MEXICANO

Los enfrentamientos continuaron. El 12 de septiembre de 1937 se volvieron a encontrar para iniciar un dominio marcado del Tricolor. Un total de 43 años pasaron para que Estados Unidos volviera a ganarle a México. En ese lapso, un 7-2 y un 7-3 fueron los resultados más abultados en la historia. El parque Asturias y el parque Necaxa fueron las sedes respectivamente, y con Horacio Casarín, José Luis García Cortina, Francisco Argüelles y José Antonio López Herranz, como grandes protagonistas. Los de las barras y las estrellas no veían ni cómo competirle al equipo de todos.

El campeonísimo Guadalajara no sólo dominó la Liga MX, también fueron protagonistas de los múltiples triunfos ante el odiado rival. Tomás Balcázar, Crescencio Gutiérrez, pero sobre todo Salvador Reyes solían marcarles siempre. Incluso Casarín y don Chava son los máximos anotadores en la rivalidad, ambos con siete dianas.

Lo más cercano a una victoria que los norteamericanos lograron fue un 3-3 en el Wrigley Field de Chicago. México se fue al frente por 0-3 con Reyes como protagonista, pero Heimut Bicek, Carl Fister y Al Zerhusen lograron el empate.

No importaba la ciudad que Estados Unidos eligiera, el resultado siempre era derrota. Los Ángeles, Long Beach y Dallas fueron sedes de encuentros donde el Tricolor salía con la victoria.

La buena racha terminó el 23 de noviembre de 1980, en Fort Lauderdale, Florida. El campo Lockhart fue testigo del triunfo norteamericano, 2-1, ante México. Steve Moyers marcó doblete ese día y pese a que Hugo Sánchez intentó de todas las maneras, sólo pudo marcar en una ocasión. Ahí, el equipo mexicano dejó de lado una de las rachas más importantes en su historia ante el máximo rival.

 UN DOLOR DE CABEZA 

Desde que se rompió la racha, Estados Unidos se le indigestó por completo al Tricolor. Pasaron 17 años para que México volviera a imponerse en casa de su rival. Los Ángeles, Washington y Pasadena fueron los sitios donde USA volvía a despachar a los nuestros, aunque uno que otro empate se forjó.

El Rose Bowl se convirtió en el testigo de la victoria azteca el 19 de enero de 1997. Los goles de Luis Roberto Alves Zague y Alberto García Aspe, le devolvieron el orgullo a México.

Una de las mejores generaciones del futbol estadounidense arribó con Claudio Reyna, Cobi Jones, Alexi Lalas, Tony Meola, Marcelo Balboa, Eddie Pope, Eric Wynalda, Brian McBride y compañía. Estados Unidos y su mentalidad competitiva cada día era más peligroso.

LA MÁS DOLOROSA

El futbol norteamericano creció en demasía y desde 1986 no se perdían un Mundial. México cumplió con sus pronósticos y siempre se clasificaba, sólo el escándalo de los cachirules, evitó la presencia azteca en una Copa del Mundo.

Los apuros tomaron al Tricolor rumbo a la justa de Corea-Japón. Javier Aguirre tuvo que entrar al quite para que el torneo fuera una realidad.

Ya en tierras orientales, México logró lo impensable. En un grupo compartido con Ecuador, Italia y Croacia, el equipo de todos se metió como líder con siete unidades y enfrentaría al segundo del sector D, los Estados Unidos.

La ciudad de Jeonju, Corea del Sur, fue el sitio de la bofetada más grande de ellos para nosotros. México se sentía en cuartos de final. Muchos ya analizaban a Alemania o Paraguay, los posibles rivales, sin saber que el futbol le daría una cachetada de realidad al equipo nacional.

El 17 de junio del 2002, el Vasco Aguirre no pudo creer lo que vio en el campo. Brian McBride adelantó muy temprano a los gringos. Una serie de errores y la expulsión de Rafael Márquez serían vitales. En un contragolpe, la fórmula que perfeccionaron en el futuro, Landon Donovan, un jovencito y apasionado futbolista norteamericano, puso la puntilla para el 2-0 final.

El impacto fue directo, México se sacudió por completo, mientras ellos, con su estilo, se metían entre los ocho mejores del campeonato mundial.

 

DEL CIELO AL INFIERNO

México no olvidó el golpazo que Estados Unidos le dio en la Copa del Mundo e invirtió en fuerzas básicas. El título Mundial Sub-17 sólo sentó las bases para lo que vendría. La máxima goleada en suelo norteamericano llegó siete años después de la catástrofe en Corea del Sur.

El equipo Tricolor mezcló parte de la selección mayor con esos jóvenes que hicieron la hazaña en tierras peruanas y en una final de Copa Oro, le metieron cinco a los norteamericanos cerca de Nueva York. El 26 de junio del 2009, el estadio de los Gigantes, en East Rutherford, Nueva Jersey, vio a Gerardo Torrado, Gío Dos Santos, Carlos Vela, José Antonio Castro y Guillermo Franco orquestaron una 5-0 que le costó el puesto al entrenador estadounidense.

El equipo tricolor tomó confianza tras ese resultado. A tal punto que en un amistoso, fuera de fecha FIFA, ocurriría una de las ofensas más grandes. Confiado en sacar un resultado, México invitó a Estados Unidos a jugar en el Azteca. El 15 de agosto de 2012 con gol de un mexicoamericano, el invicto mexicano en Santa Úrsula ante ellos se terminó. Michael Orozco empujó un centro de Brek Shea para llevarse la victoria 0-1, del templo de las emociones. Un partido en el que no se jugaba nada, terminó por costarle, de nueva cuenta, una de las derrotas más dolorosas a México frente a su vecino.

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‘DOS A CERO’ Y LAS FINALES

El futbol estadounidense llegó al punto de imponer una jettatura ante México entre 2013 y 2015. El famoso “Dous a cerou” fue la forma en que los aficionados norteamericanos le recordaban al Tricolor los resultados en eliminatoria, Copa Oro y amistosos.

Pese a todo México volvió a Columbus, donde inició el famoso grito, y encendió todo con un triunfo 1-2 que terminó con esas burlas. El 11 de noviembre del 2016, Miguel Layún y Rafael Márquez le dieron la vuelta al gol de Bobby Wood para el triunfo azteca.

Las victorias se han repartido hasta la actualidad, donde Gregg Berhalter ya le tiene tomada la medida a Gerardo Martino en finales. Lo derrotó en la final de la Liga de Naciones y la Copa Oro, que son los últimos dos enfrentamientos entre ambos.

Cincinnati será la nueva cede del enfrentamiento. Nunca en la historia se ha jugado en ese suelo, por eso, el Tricolor va en búsqueda de hacer historia, ahora rumbo al Mundial de Qatar.

EL HISTORIAL

SELECCIÓN  JJ    JG       JE        JP        GF      GC      

MÉXICO 72 36 15 21 144 84

UNIDOS 72 21 15 36 84 144

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