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Mira

28, noviembre 2021 - 20:06

┃ Rubén Beristáin

Salcedo

Rubén Beristáin

Foto: Jorge Martinez | Mexsport

 

Carlos Salcedo se reivindicó y calló a sus detractores. El defensa ha sido víctima de un sinfín de críticas, pero rugió cuando Tigres más lo necesitó. Como si fuera un goleador nato, el Titán se agregó al ataque y tuvo la frialdad suficiente para poner a los felinos en semifinales del Apertura 2021. Santos cuidó tanto su ventaja que terminó eliminado y el milagro no se cumplió. 1-0 final, que dejó un 2-2 suficiente para el mejor posicionado.

El orgullo norteño se puso en juego con dos de los máximos contendientes al título. Con América y Rayados eliminados, Tigres tomó el favoritismo y quiso hacer pesar su localía con un Volcán abarrotado al 90%. El felino puso la mira en su objetivo. Una remontada contundente ante el subcampeón lo colocaría en la antesala de la final. Sin embargo, Santos, con la ventaja a su favor quiso conseguir su boleto por todas las formas posibles.

El juego empezó con intensidad, la cual duró aproximadamente 20 minutos. En ese tiempo los felinos se apoderaron del balón y quisieron controlar a su rival. Los Guerreros no se dejaron y presionaron alto. Sabían que un sólo gol de diferencia no era suficiente y buscaron más. Diego Valdés tuvo la primera. El volante, quien suena para ser refuerzo de La Máquina de Cruz Azul, se plantó un par de veces en el área, pero tuvo poca suerte. El Mudo Aguirre lo intentó con un disparo cruzado, aunque no preocupó al portero Nahuel Guzmán.

Los regiomontanos también tuvieron opciones al frente. El mayor peligro, el experto en jugar Liguilla quiso aparecer. André-Pierre Gignac fue bien custodiado por la zaga santista y poco pudo hacer. En una bola que parecía perdida, el francés la recuperó y centró con precisión a la posición de Luis Quiñones. El colombiano intentó su disparo, sin embargo, Carlos Acevedo reaccionó con grandes reflejos. El guardián lagunero comenzó a ser factor con el buen nivel que siempre lo ha caracterizado.

El local se asentó en su campo y cargó el juego a su favor. Su dominio fue a placer, creó peligro, pero el festejo no pudo llegar. “La U, la U“, se escuchó por todo el recinto, la afición quiso animar a los suyos, pero no pudo lograrlo.

El juego se tornó soso, aburrido y las emociones a cuenta gotas. La disminución de revoluciones fue muy marcado, al grado que lo más relevante fue un pelotazo del Patón al silbante Santander. El público, con recuerdos intactos en finales, lo festejó. Eso fue lo único que pudo levantarlos de sus asientos.
Las mejores ofensivas del torneo se fueron en blanco.

El empate persistió. El tiempo corrió, los minutos pasaron y Tigres se sintió más presionado. Juan Pablo Vigón quiso generar y no pudo. Javier Aquino intentó ser más ofensivo, aunque no estuvo fino. El campeón de goleo y el anotador histórico de los felinos no aparecieron.

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Santos fue cauteloso y esperó, optó por el contragolpe. Herrera se dio cuenta y pensó sus cambios para dar una señal de vida. Así echó toda la carne al asador. Thauvin y González ingresaron. El Piojo sacrificó dos mediocampistas y envió dos ofensivos más.

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El cambio se notó de inmediato. Gignac tuvo el gol, sólo que Doria tapó correctamente. Quiñones pudo matar, pero erró de forma increíble.

Tuvo que llegar Carlos Salcedo a cambiarlo todo. El defensa se encontró un balón en el área y definió como auténtico goleador.
El pase titánico de Tigres se hizo realidad gracias a uno de sus hombres más criticados. Santos lo cuidó tanto que terminó fuera.

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