Fue inaugurado el Édgar Sosa Gym

POR JOSÉ LUIS CAMARILLO

NO fue un domingo cualquiera el de ayer, en Oriente 153, esquina con Norte 174.
La calle Oriente 153, según nos dijo un vecino de la localidad, divide las colonias Díaz Mirón y Constitución de la República, en la delegación Gustavo A. Madero. En la esquina mencionada está el Édgar Sosa Gym, que fue inaugurado poco antes del mediodía dominical, bajo un sol intenso, y tuvo un trío incomparable de padrinos: los ex campeones universales Carlos “Cañas” Zárate y Humberto “Chiquita” González, y el ex boxeador y maestro boxístico Miguel Ángel “Ratón” González.
El inmueble consta de dos niveles. En la planta baja hay un cuadrilátero para niños, en el que ayer vimos trabajar a un entrenador, con manoplas. En el primer piso está un cuadrilátero “de tamaño reglamentario”, mismo que su propietario, Édgar Alejandro Sosa Medina, ex monarca mundial minimosca, ya comenzó a utilizar para la preparación hacia su próximo combate.
Por primera vez, Nathan Alejandro, el hijo varón de Sosa, de siete años de edad, se puso los guantes para sostener una pelea de exhibición, contra un niño de nombre Kevin Gama. El resultado fue empate y Nathan, no obstante llevar desventaja en estatura y peso (Fernando Aguilar, preparador físico de Édgar, explicó que “no hubo otro, de su tamaño”), mostró que ha heredado las cualidades de su padre.
Una dama observaba las acciones con “especial emoción”. Era Beatriz Medina Salazar, mamá de Édgar. “Me emociono pero me pone de nervios, igual que me sucedía con Édgar”, nos comentó.
Al bajar Nathan del ring, con Édgar a su lado, éste nos sonrió y expresó: “Ahí está el próximo…”.
El réferi de esta contienda de niños y de otras de corte amateur, incluyendo una de mujeres -se instaló un ring en la referida esquina-, fue el ex púgil Miguel “Morris” Landín.
Mariana Carrillo, esposa de Sosa, así como los hijos de ambos: Ared Alexandra, Nathan Alejandro, Sofía y Luciana, se contaron entre los felices testigos.

CORTE SIMBÓLICO
El corte de listón fue emotivo y breve, y estuvo a cargo de Zárate, “La Chiquita”, el “Ratón”, y, por supuesto, Édgar.
El traumatólogo y ortopedista Antonio Fernández, médico de Édgar, fue de los más entusiasmados en felicitarlo, al igual que su padre, el señor Miguel Sosa.
El “Ratón” manifestó, micrófono en mano: “Quiero a Édgar como a un hijo; desde chiquito le enseñé a boxear”.
El “Ratón” es padre de Jhonny González, a quien llevó por primera vez a un campeonato del mundo, al igual que a Édgar. El estimado entrenador nos dijo que hace cuatro meses fue operado de desprendimiento de retina e el ojo derecho -explicó que ocurrió cuando un niño le dio una patada accidental, al jugar-. El éxito fue total, al grado de que “ya manoplea a sus alumnos” otra vez.
Édgar y Mariana “agasajaron” a los invitados con una comida y un delicioso pastel que llevó Francisco, propietario de “El Molinito”.
“La Chiquita” acudió con su familia. Todo mundo auguró y deseó éxito a Édgar, que así ve cumplida otra de sus metas.

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