‘Chicharito’ Hernández anotó en la victoria del Madrid sobre el Éibar

POR DANIEL CHANONA
CORRESPONSAL

MADRID, España.- El marco se prestó para el descaro de los menos acreedores del aplauso colectivo. Javier Hernández y Jesé Rodríguez sacaron pecho en la victoria de 3-0 frente al Éibar. Cristiano Ronaldo, leal a su cántico de guerra, plasmó también su nombre en el tablero.

El Éibar menos airoso fue el que se plantó ayer en el estadio Santiago Bernabéu. La cancha le quedó, literalmente, grande… por sus dimensiones. Además, Ipurúa, por la proximidad de la tribuna con el campo, es como el Nemesio Diez guipuzcoano: cual fuere el oponente, su afición acrecienta la moral del equipo. Mucho más en este caso, en el imperan la absoluta modestia, los ajustados presupuestos y el hambre de supervivencia. No obstante, los novatos se achicaron en el teatro de la Castellana, más cuando el guión les asignó papeles secundarios.

A Gareth Bale le inquietaron de nuevo sus dolencias, y a Toni Kroos y a James Rodríguez sus imprudencias acumuladas. Por obligación, Carlo Ancelotti rotó a sus jugadores cabecera, pero reajustó a merced de las cualidades de sus hombres reserva. El Madrid, cuya fisonomía le imposibilita centrar con argumentos, se amoldó a las nuevas exigencias. Recurso obligado cuando enclavó en la delantera a un matón voluntarioso e infatigable como el “Chicharito” Hernández, que inició un partido 23 jornadas posteriores a su debut como titular, ante el Levante, en octubre pasado. Si aquellos vientos otoñales le vieron celebrar un gol en la perla valenciana, por qué la primavera no habría de hacerlo en la “capirucha” madrileña.

Francisco Alarcón, Jesé y Asier Illarramendi se empecinaron en cumplir con el cometido: colgar balones al corazón del área. Menos transiciones rasas, más incubaciones aéreas. Estaba claro. Solamente Luka Modric tuvo licencia de caracolear sobre la periferia. Un regate le costó ser víctima de un empellón, que derivó en un tiro libre a favor del Real Madrid. Fue a Cristiano a quien, por fin, le recompensó el cobro con barrera. Su disparo hizo una comba extraña que desequilibró al portero, abatido al instante. 21 minutos después del pitido inicial, las redes se sacudieron el polen.

Pero la encomienda de surtir al mexicano fue también para Álvaro Arbeloa, extraño vagabundo de trincheras enemigas. De a poco ganó metros por la diestra, y de caballero en retaguardia figuró de innato carrilero. Su vehemencia, al 31’, asistió al ariete tapatío. “Chicharito” ganó la espalda de su más cercano defensor. Remató con la testa a primer poste. Su cuarto gol como madridista en liga se decretó enseguida. Por supuesto que lo celebró, pero su agradecimiento fue total para su fiel amigo y escudero, el extremo “17” pasador. Noble hasta en el jolgorio reivindicativo.

Jesé evitó que los instantes finales fuesen proclives de siesta. Un zapatazo en diagonal resolvió la justa, que dejó una calca lusitana, la pericia de un canario, un soberbio “chicharazo” y al Madrid en la pelea por hacerse de la cima.

ALIENACIONES

Real Madrid: Navas; Arbeloa, Varane, Ramos (Pepe 63’), Marcelo (Nacho 64’); Modric (Silva 60’), Illarramendi, Isco; Cristiano, Hernández y Jesé. DT.- Ancelotti.

Éibar: Irureta; Lillo, Añibarro, Navas, Vilá; Borja, García (Boateng 76’); Saúl (Arruabarrena 46’), Lara, Capa; Del Moral (Piovaccari 66’). DT.- Garitano

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