Leanna Decker, bipolar

POR GRACIÁN DE HERRERA

Leanna Decker es bipolar, ante la cámara sonríe y enrojece; pero lejos de ese mundo, la modelo de 23 años originaria de Ashland, Kentucky, resplandece como el trigo a punto de ser cosechado en el atardecer.

Las pecas de su rostro, a veces cubiertas por el maquillaje son parte de la personalidad que le abrió las puertas como una de las modelos favoritas de las ligas profesionales de basquetbol y futbol americano de los Estados Unidos.

Llamó la atención de Playboy y hace cuatro años se convirtió en una conejita cibernética, donde los atributos resplandecen, evolucionan y emergen sus dotes sin artificios.

Ante la mirada inanimada de la lente, Leanna tiene la virtud de dar vida a los detalles de su cuerpo: desde la forma de mirar, de sonreír, de colocar su cuerpo o entrecruzar sus piernas, son capaces de acelerar la respiración y memorizar su menuda figura de 1.63 metros y 50 kilogramos de peso.

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El sol y ella se funden como el golpe de una espada sobre el escudo que lleva por bandera un dragón. Es dinamita que abre montañas y derrumba imperios.

En Ashland, un poblado de 30 mil habitantes tiene como principal actividad productiva el acero, y han nacido algunos famosos del cine y música country, Leanna en el cine Paramount marcó su destino como una modelo de lencería, bikinis y como dios la trajo al mundo.

La piel tiene el sabor de la leche, su cabello brilla como el atardecer y en su bipolaridad, esperamos ser víctimas de la sutil y glamorosa locura que lleva dentro.

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